¿Qué tienen en común Kampala y Río de Janeiro? A primera vista, la capital de Uganda -un país sin litoral- y la megaciudad de la costa brasileña pueden parecer muy diferentes, pero comparten más de lo que parece.

Ambas urbes están tomando medidas para enfrentar los desafíos que acompañan la rápida urbanización y el cambio climático, mediante el diseño de su propio rumbo de desarrollo con bajo nivel de emisiones de carbono.

En Río de Janeiro, el gobierno municipal elaboró un plan integral para reducir sus emisiones y crear capacidad de adaptación a los efectos del cambio climático. Dicho programa incluye, entre otras medidas, la creación de un inventario de gases de efecto invernadero (GEI), el control de riesgos climáticos en un centro de operaciones de vanguardia, la aplicación de una serie de medidas ecológicas (incluido un sistema de bicicletas compartidas y la duplicación de la red municipal de sendas para estos vehículos), y la universalización del saneamiento básico en la Zona Oeste. Kampala también ha comenzado a evaluar sus emisiones de GEI y realizó el primer inventario en 2012.

El Banco Mundial anunció la nueva Iniciativa Ciudades Habitables con Bajo Nivel de Emisiones de Carbono (LC2) para apoyar la planificación del desarrollo con un enfoque climático inteligente y bajo nivel de emisiones de carbono, y la obtención de flujos de financiamiento en ciudades de países en desarrollo.

La iniciativa –que tiene como objetivo llegar a 300 de las ciudades más grandes de las naciones en desarrollo en los próximos cuatro años– ofrece un conjunto integral de herramientas y actividades adaptadas a las necesidades concretas y el nivel de progreso de las ciudades en su rumbo hacia un desarrollo climáticamente inteligente, y que incluyen desde inventarios y evaluaciones de GEI hasta planificación de inversiones y soluciones de financiamiento con bajas emisiones de carbono.

“El cambio climático plantea uno de los desafíos más difíciles que enfrentamos en la actualidad. Es una cuestión económica que puede alejar de la prosperidad a millones de personas”, dijo Jim Yong Kim, presidente del Grupo del Banco Mundial, al hablar hoy en Nueva York. “Las ciudades ofrecen una oportunidad única para abordar el cambio climático. Hay muchas ciudades en el mundo en desarrollo que quieren seguir un rumbo de desarrollo con un enfoque climáticamente inteligente, y es ahí donde entra en juego nuestra nueva iniciativa”.

Una parte crítica de la Iniciativa Ciudades Habitables con Bajo Nivel de Emisiones de Carbono es crear esa base de pruebas, junto con asociados como el Grupo de Liderazgo Climático (C40), el Consejo Internacional para las Iniciativas Ambientales Locales (ICLEI), el World Resources Institute (WRI) y otros, mediante la aplicación del Protocolo Mundial para las Emisiones a Escala Comunitaria, una metodología nueva e integral que se utiliza para cuantificar las emisiones de GEI asociadas con la actividad económica y el consumo que se producen en una ciudad. El Banco Mundial y sus asociados están desarrollando un programa de acreditación para capacitar a funcionarios municipales y profesionales del sector privado para que realicen inventarios de GEI usando esta metodología. Esos inventarios proporcionarán a las ciudades un panorama general del perfil de sus emisiones que les permitirá identificar la combinación de políticas e inversiones que las ayudarán a alcanzar su pleno potencial de reducción de emisiones.

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Destrabar financiamiento del sector privado. La planificación inteligente es solo una parte de la solución. Para que esos planes se apliquen, las ciudades deben poder acceder al financiamiento necesario. Se precisa más de US$1 billón al año para financiar la brecha de infraestructura entre lo que se requiere y lo que se está construyendo en países de ingreso bajo y mediano, y el 70% de esa cifra representa las necesidades financieras de las ciudades. Solo la asistencia oficial para el desarrollo es de unos US$125.000 millones en la actualidad. La iniciativa ofrece herramientas que pueden movilizar esa ayuda para conseguir otras fuentes de flujos de financiamiento para las ciudades.

Un análisis de las 500 urbes más grandes de los países en desarrollo muestra que solo se considera con capacidad crediticia a un pequeño porcentaje: 4% son solventes en los mercados financieros internacionales, y el 20% en los mercados locales. El primer paso para obtener flujos de financiamiento para la planificación de un bajo nivel de emisiones de carbono es hacer que los municipios sean más atractivos para los inversores privados y facilitar su acceso a los mercados.

En este contexto, el Banco Mundial y sus asociados han diseñado un Programa de Capacidad Crediticia de las Ciudades para ayudar a los funcionarios financieros municipales a realizar revisiones exhaustivas de sus sistemas de gestión de los ingresos municipales y dar los primeros pasos para tener derecho a una calificación. La sesión inaugural del Programa se celebrará del 14 al 19 de octubre en Nairobi, Kenya, y se planean capacitaciones adicionales en Corea, India y Colombia.

La ayuda para que las ciudades tengan acceso a financiamiento privado es una inversión inteligente. Estimaciones internas del Banco Mundial indican que es probable que cada dólar invertido en la capacidad crediticia de una ciudad de un país en desarrollo movilice más de US$100 en financiamiento del sector privado para infraestructura con bajo nivel de emisiones de carbono y capacidad de adaptación al cambio climático.

La obtención de una calificación es un proceso a largo plazo y demora en promedio de tres a cinco años. La ciudad de Lima, por ejemplo, esperó unos cuatro años para lograr la capacidad crediticia. Para poner en marcha el proceso y abordar las necesidades inmediatas de financiamiento, la iniciativa aprovechará también la experiencia del Banco Mundial en materia de soluciones innovadoras de financiamiento para el desarrollo de mecanismos destinados a atraer más capital privado hacia los mercados subnacionales. Un ejemplo es un mecanismo para aprovechar oportunidades financieras. Mediante la conexión de ciudades que quieran financiar el mismo tipo de inversión, la iniciativa las ayudará a acceder juntas al mercado en mejores condiciones de financiamiento.

“Para los gobiernos municipales, encontrar el rumbo hacia un desarrollo con bajo nivel de emisiones de carbono es una cuestión de competitividad, crecimiento y salud pública”, dijo Rachel Kyte, vicepresidenta de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial.