Uno de los temas que quedó pendiente en la reciente visita del presidente Lula al Perú fue el Acuerdo Binacional de Integración Energética. Hay todavía diversos aspectos que deben definirse para concretarlo: temas ambientales, necesidades de la demanda nacional, plazos de concesión, precios de transferencias, entre otros.

Existen diez aspectos/factores que debemos tomar en cuenta:

1.- Es preferible, desde todo punto de vista, una matriz energética sustentada principalmente en la producción hidráulica. Es más barata y es menos contaminante (competitiva sosteniblemente). La producción de energía eléctrica en el Perú ha pasado de 80% hidráulica en los primeros años de los 90 a 55% en la actualidad y por lo tanto la producción térmica (diésel y gas) pasó de 20% a 45%. Sería interesante hacer el cálculo de lo que esto ha significado como sobrecosto económico y ambiental. Aunque gran parte del cambio de la estructura de la matriz energética se ha basado en el gas natural, que tiene un precio subsidiado favorable.

2.- La potencia instalada total ha crecido de 4.000 MW en los primeros años de los 90 a 7.300 MW en la actualidad aproximadamente (Chile tiene 14.000 MW). Sin embargo, la potencia instalada de generación hidráulica se ha reducido relativamente, ha pasado de representar el 62% en los primeros años de los 90 (2.480 MW) a alrededor del 43% en la actualidad (3.200 MW).

3.- El crecimiento del consumo de la energía en el Perú ha crecido en los últimos cinco años a un ritmo promedio de 8%. Es decir, si mantenemos este ritmo de crecimiento económico, cada nueve años se duplicaría el consumo de energía eléctrica, de 29.000 GW.h actualmente (Chile consume 57.000 GW.h) a 58.000 GW.h en 2020 y a 116.000 GW.h en 2030.

4.- La matriz energética del Perú para 2020 y 2030 debería aspirar a que la fuente hidráulica recupere su espacio perdido, inclusive que amplíe su participación (en Brasil y Colombia el 73% y 78%, respectivamente, de las fuentes eléctricas son hidráulicas). Si quisiéramos tener una potencia instalada con fuente hidráulica de 60% en 2020 y de 80% en 2030, tendríamos que ampliar esta potencia instalada a 8.760 MW en 2020 y a 23.360 MW en 2030.

5.- El uso intensivo de los recursos hidroeléctricos propios ofrece un blindaje frente a los procesos inflacionarios generados por el incremento de precios de los combustibles fósiles.

6.- El uso de energía hidroeléctrica reemplaza el uso de combustibles fósiles y reduce la emisión de CO2 que afecta el medio ambiente. Por cada 10.000 GW.h/año de energía hidráulica producida se deja de emitir aproximadamente 6 millones de TM de CO2/año.

7.- El Perú tiene un potencial de generación hidroeléctrica de 60.000 MW de los cuales más de 45.000 MW se ubican en la cuenca del Atlántico. Brasil tiene interés en poder contar con un abastecimiento que apoye su demanda energética para los próximos 30 años. Sería imposible que el Perú desarrolle el potencial hidroeléctrico sin aliarse estratégicamente con Brasil.

8.- Perú puede y debe convertirse en exportador de energía, esto permitiría que se consolide una posición geoestratégica en la región sudamericana. Además de favorecer el ingreso de divisas para nuestra economía, la generación de más puestos de trabajo en territorios apartados del país.

9.- La integración energética con Brasil, a través de interconexiones eléctricas, favorece la seguridad energética del Perú, ya que diversifica el riesgo en caso de posibles sequías (hoy en día hay sequía en el norte y fuertes lluvias en el sur) y mejora la eficiencia de todo el sistema integrado regional.

10.- La integración energética con Brasil, consolidaría la integración económica, comercial y vial. El balance geopolítico de esta alianza en Sudamérica sería muy favorable para el Perú.

Que no se repita la historia de la absurda discusión sobre la exportación del gas que fue politizada y generó una innecesaria inestabilidad y desconfianza entre los inversionistas. El Perú debe desarrollar su potencial de producción hidroeléctrica, nos va beneficiar económica y ambientalmente; y, esto pasa necesariamente por una integración energética amplia con el Brasil.