ae brand lab

Jesse Franklin, del unicornio mexicano Incode: “En los próximos cinco años no existirá el documento de identidad físico”

Lo que inició como una idea de red social para compartir fotos, terminó transformándose en una startup que usa inteligencia artificial en smartphones para validar identidades en segundos y facilitar la interacción con distintos servicios públicos y privados del continente. ¿Cómo llegó a ser uno de los más recientes unicornios de la región y qué busca hacer con los fondos recibidos este emprendimiento mexicano?
Lunes, 10/01/2022 Gwendolyn Ledger

El ingeniero industrial Jesse Franklin, vicepresidente senior (SVP) para Estados Unidos y Canadá de Incode, aún está sorprendido de lo rápido que han avanzado las cosas para su empresa. Desde 2015, cuando el emprendedor mexicano Ricardo Amper inició la startup, hasta su incorporación a la compañía unos años más tarde, y sus más recientes acontecimientos, todo se ha sucedido como un torbellino.

En diciembre alcanzaron el estatus de unicornio y hoy están avaluados en US$ 1.250 millones tras recibir fondeo por US$ 220 millones en serie B -una de las sumas más grandes en la historia del continente para esa serie- de parte de los fondos de venture capital Softbank Latin America Fund y General Atlantic.

Antes habían recibido US$ 25 millones en su ronda de inversión Serie A, en marzo del mismo año y, gracias a sus 12 inversionistas, ya cuentan con un fondeo total de US$ 257 millones.  Con ese impulso, los planes de la compañía para el año que inicia son crecer, tanto en América Latina como en el resto del globo, con su iniciativa de soluciones de identidad digital.

En realidad, la idea original de la startup no era crear un motor biométrico, sino que una especie de aplicación de red social para compartir las fotos de los smartphones inmediatamente con las personas que ahí aparecían.

“Pero para hacer eso había muchos retos técnicos, y ninguno de los motores [biométricos existentes] en ese momento nos daba las cualidades que necesitábamos. Queríamos un control biométrico que funcionara en el celular, pero todos requerían pasar primero las fotos por un servidor y eso, para la idea de la app, no servía, tenía que correr en el teléfono”, recuerda Franklin.

Para solucionar ese impedimento terminaron por desarrollar su propio sistema, y así fue como Incode se convirtió en una de las primeras firmas en hacer machine learning e inteligencia artificial para smartphones y no en un servidor. Y una vez en el mercado, empezaron a tener algo de tracción.

Fue así como se enteraron que Citigroup estaba haciendo un RFP (un llamado público a propuestas, por sus siglas en inglés) para presentar un modelo de control biométrico y de identidad. Para postular mejor, decidieron primero ser evaluados por el Instituto Nacional de Normas y Tecnología (NIST), que es parte del USDC- el departamento de comercio de EE.UU.

“Y para nuestra sorpresa era uno de los mejores biométricos del mundo que habíamos creado nosotros, la verdad sin saberlo y a raíz de eso se interesó Citigroup y empezamos a competir por este RFP y empezamos a desarrollar una completa plataforma de identidad que denominamos plataforma de confianza” detalla el SVP.

MÁS SEGURA QUE LA HUELLA DIGITAL

Con la experiencia de Citigroup pivotearon a grandes empresas, ya que su app servía más para ayudar a corporaciones a identificar quién estaba del otro lado de una transacción. Así comenzaron con los bancos.

Jesse Franklin lo explica así: “Cuando abres una cuenta de banco o reservas una habitación de hotel, tienes que entrar a un sitio web y escribir tu información [personal]; algo que toma tiempo, y si tú quieres por ejemplo aplicar a abrir una cuenta de banco, te piden tomar foto de tu identificación o ID. En ese proceso nuestro sistema con ML realiza más de 30 pruebas al carnet para verificar si el documento es real y si es tuyo en verdad. Entonces le hacemos una ‘prueba de vida’ al documento de identidad; verificamos que nadie haya aplicado Photoshop, que nadie la haya cambiado”.

De esa forma la verificación de identidad se hace de forma más rápida, segura y fácil tanto para la persona que desea el servicio como para la entidad que lo está ofreciendo. En general, esto se puede aplicar en cualquier industria donde se requiera saber quién es una persona.

¿Y por qué la cara? “Es una forma más segura que la huella digital y más limpia, ya que no requiere contacto con una superficie. Tampoco requiere de hardware porque cualquier cámara de teléfono móvil de baja gama funciona. Esta tecnología puede desplazar muchas de las cosas que hoy requieren de la huella dactilar, y en otros casos de uso como, por ejemplo, compañías de transporte, de logística, entre otras”, precisa el SVP. Por ejemplo, Incode tiene también este sistema habilitado para ser usado en centros de salud.

“Vas a poder tener tu propia identidad al hacer el ingreso, si has dado consentimiento al hospital para que busquen tu cara y avisen a tu familia”, indica. “Pero no es solo para los pacientes. También doctores y enfermeros lo usarán. Si una enfermera tiene que administrarte una medicina tendrá que usar su reconocimiento facial. Permitirá que en todo momento se reconozca que es un doctor o profesional autorizado quien te atiende”, destaca Franklin.

Como expresan en su sitio web, “la meta es crear una identidad que se pueda reutilizar a lo largo de múltiples canales y en todas las empresas”.

VENTAJA TECNOLÓGICA

La promesa de este mundo seguro y simplificado a la vez son los motores que mueven a la empresa a desarrollar constantemente nuevas funcionalidades y mejoras a su servicio.

“Creemos que, a través de la IA, en los próximos cinco años no existirá el documento de identidad físico tal como existe hoy. Todas las interacciones que tendremos con empresas y gobiernos serán con nuestra propia cara. Tendrán mucho menos fricción y mayor seguridad. Adicionalmente, nuestra tecnología podrá crear personalización a gran escala”, explica Jesse. Una promesa que sedujo a los inversionistas, que evaluaron como ellos, el potencial de la tecnología.

“Dila Capital, una firma de VC mexicana, fue quien aportó los primeros US$ 2 millones a fines 2019, cuando estábamos haciendo el pivot hacia las empresas. Ellos confiaron en Ricardo y en su visión. Después la serie A fue muy complicada, apenas empezábamos a tener algo de fricción, de clientes…creo que al ver a una empresa en Silicon Valley fundada por un mexicano, realmente a muchos [inversionistas] les costaba trabajo subirse al tren. Levantar [capital] fue un reto que muchos de los emprendedores latinos enfrentan, porque las opciones de financiamiento son muy diferentes en Estados Unidos y Europa. Sufrimos por eso, pero al mismo tiempo la compañía empezó a despegar y eventualmente pudimos cerrar la serie A y luego en la serie B fue bastante más sencillo”, comenta Franklin.

Además de General Atlantic y SoftBank, han invertido en la compañía fondos adicionales de las instituciones financieras de primer nivel J.P. Morgan Technology Ventures, Capital One Ventures y Coinbase Ventures. También Silicon Valley CISO Investments (SVCI), un grupo de más de 50 gerentes de seguridad en informática, líderes de tecnología, que están uniendo esfuerzos y fondos para impulsar la próxima generación de innovación en ciberseguridad, y los fundadores de dLocal, y con la participación de inversores existentes DN Capital, 3L Capital, Framework Ventures, Dila Capital y otros.

“Si piensas en todos los tipos de transacciones que se están generando en el mundo, va a ser una industria gigantesca: empezamos con bancos, fintechs, hoteles, grupos de hospitales, pero también llegaremos a marketplaces, la gig economy, gobiernos […] y lo que han hecho estos fondos es anticiparse a lo que suponemos será enorme y con una ventaja tecnológica increíble, están haciendo una apuesta al futuro de nuestra empresa y también del mercado”, destaca Jesse Franklin.

Incode considera que la industria de la identidad se va a volver una de las industrias más importantes en el mundo, “y creemos que nuestra tecnología es la más avanzada. Esta combinación da una posibilidad de retornos muy importantes”, agrega.

Hoy, sus clientes son firmas como Banorte, Rappi, Sabadell, Telefónica, Ualá o Nubank, lo que demuestra que su tecnología avanza en aceptación en todo el continente.

GENERANDO CONFIANZA

Pero no todo es siempre tan fácil. De acuerdo con un estudio del BID de agosto de 2021, denominado “Identidad Autogestionada” sobre los pros y contras de la identidad digital, esta permite a las personas evitar las limitaciones del mundo físico y posibilita conexiones confiables en todo el mundo, así como transacciones y provisión y recepción de servicios digitales.

Al mismo tiempo, el informe destaca que la tecnología utilizada actualmente para la identificación electrónica de las personas dista mucho de ser la ideal. En 2019, los mecanismos más seguros para acceder a los diferentes servicios electrónicos confidenciales, como las plataformas gubernamentales, eran los certificados X.509 (un estándar para documentos digitales) y las tarjetas con chip, que normalmente combinan contraseñas e información biométrica.

No obstante, ambos mecanismos tienen costos de producción muy altos y la recuperación en caso de pérdida o robo no es sencilla, destaca el reporte, recalcando que sistemas de gestión de identidad digital robustos, útiles y escalables son “necesarios para permitir la identificación y autenticación electrónica, de manera que podamos saber con quién estamos interactuando y tengamos el control de nuestros datos pudiendo decidir en todo momento con quién, cómo y con qué fin los compartimos”.

Por otra parte, según el informe de la consultora McKinsey “What is Good digital ID?” de 2019, una buena identificación digital además “puede agregar valor promoviendo la inclusión, la formalización y la digitalización”. Como ejemplo destaca que la tecnología podría dar acceso a servicios financieros a 1.700 millones de personas en todo el mundo, con un potencial de reducción de hasta el 90% del costo que hoy tiene la incorporación de clientes.

“La identificación digital podría generar un valor económico de entre el 3% y el 6% del PIB [global] en 2030”, destaca la publicación.

Pero según un análisis de 2020 de la firma de análisis Gartner, aunque los sistemas de gestión de identidad actuales vienen ofreciendo mejoras en su utilidad en comparación con los no digitales, aún siguen teniendo muchos puntos débiles, como un diseño y mantenimiento caro.

Además, Gartner los califica como “propensos a la proliferación de datos y a la violación de privacidad: se deben someter a las normas de privacidad ya que recopilan, almacenan y analizan datos confidenciales […] Son vulnerables a los ataques de seguridad y se exponen en mayor medida a la pérdida de datos, debido a los repositorios centralizados). Son susceptibles a hackeos, debido a la falta de control del propietario de la identidad y, por último, son susceptibles a censura ya que los proveedores de identidad tienen capacidad de suspender las cuentas.

A pesar de las desconfianzas del ecosistema, Incode recalca que trabajan por alcanzar esa necesaria confianza entre empresas y sus clientes. “Y lo hacemos a través de la identidad, que es saber quién está del otro lado de la transacción”, especifica el SVP. “Se dice mucho que la diferencia principal entre países desarrollados y en desarrollo es la confianza que genera en la sociedad. Por un lado, están las ventajas: los negocios funcionan, la gente tiene acceso a más servicios; por el otro, cuando hay falta de confianza hay corrupción, hay fraude y no se puede hacer negocios o bien la existencia del delito los encarece. Al crear esta plataforma estamos tratando de bajar los costos para empresas y usuarios, mientras incrementamos la confianza”, declara Franklin.

Jesse Franklin aclara también que con su tecnología no acceden a las bases de datos de los gobiernos, “pero sí podemos compararlas mediante la IA para saber, por ejemplo, si la cara que se presenta para abrir una cuenta de un banco pertenece o no a la persona que la envía…si la cara de quien dice ser Juanita es realmente Juanita”, enfatiza.

Por lo mismo, el compromiso de Incode para sus clientes y usuarios finales, es que la identidad pertenece al usuario. “Solo identificamos usuarios cuando existe consentimiento por parte ellos. Adicionalmente, sentimos una gran responsabilidad por resguardar la información que -en la mayoría de los casos- es resguardada por nuestros clientes de una forma encriptada y con todas las mejores prácticas de seguridad que existen en la industria”, detalla.

En ese aspecto reside una distinción vital para los creadores de Incode. “La diferencia entre identidad y vigilancia es el consentimiento. Estamos lo más lejos posible de todos los temas de vigilancia. [Nuestro compromiso es que] usaremos la tecnología para hacer el match entre la foto de tu ID y de tu cara para tener acceso a servicios”, recalca el SVP.

“Parte importante de nuestra filosofía como empresa es que somos creyentes en la privacidad, y no queremos que estén tus fotos en todas partes”, finaliza Franklin.

 

Créditos: Unsplash e Incode.