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La avanzada del Triángulo del litio: Argentina, Bolivia y Chile acaparan inversiones globales

Con una creciente demanda de autos eléctricos impulsada por normativas de gobiernos en varios países del mundo, América Latina se perfila como la región más expedita para convertirse en el proveedor estratégico del llamado oro blanco para la fabricación de baterías. En tanto, el resto del mundo sigue buscando más recursos mientras desarrollan tecnologías para extraerlo.
Lunes, 25/10/2021 Natalia Vera Ramírez

Jujuy, Salta y Catamarca. Tres provincias ubicadas al noroeste de Argentina que se han convertido en un enclave importante para la extracción y producción de litio. Tal es la riqueza de este metal en esta zona, que a inicios de octubre los gobernadores de dichas provincias firmaron un tratado interprovincial para la creación de la Región Minera del Litio.

“De esta manera avanzamos para que las tres provincias brinden las mismas oportunidades para los que quieran invertir, con reglas claras, seguridad jurídica y previsibilidad”, dijo el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, tras anunciar la creación de esta región.

La autoridad salteña sabe que con la electromovilidad pisando el acelerador en el mundo, el tiempo es oro (en este caso blanco). Es así que en los últimos meses esta provincia ha logrado captar grandes inversiones, como es el caso de la empresa de litio más importante del mundo, la china Ganfeng Lithium, que anunció una inversión de US$ 580 millones para llevar adelante el proyecto Mariana en el Salar del Llullaillaco, al sudoeste del departamento Los Andes, en Salta.

En la vecina provincia de Catamarca, otro gigante chino, esta vez Zijin Mining, uno de los mayores productores de oro y cobre del país asiático, anunció recientemente un acuerdo para adquirir la totalidad de la canadiense Neo Lithium, centrada en la explotación de su mina de litio de Tres Quebradas. El monto de la transacción: US$ 740 millones

A la fecha, Argentina suma una cartera de 20 proyectos de litio y el avance de estos es diverso. Asimismo, los inversores no solo provienen del sector minero, sino también de las industrias automotriz y tecnológica. Es el caso de Toyota que confirmó una inversión de US$ 400 millones para incrementar la producción de carbonato de litio para la fabricación de baterías a través de la empresa Sales de Jujuy –donde Toyota Tsusho posee el 25% en asociación con la minera Orocobre (66,5%) y la empresa estatal jujeña Jemse (8,5%)–.

BMW, por su lado, firmó un contrato en marzo de 2021 con la minera estadounidense Livent por US$ 334 millones para la compra de litio del proyecto que la compañía tiene en el Salar del Hombre Muerto ubicado en Catamarca. Con este acuerdo, Argentina se convertiría en el segundo proveedor de litio de la automotriz alemana a partir de 2022, detrás de Australia.

Así, Argentina que forma parte del famoso Triángulo del Litio, región que concentra más del 50% de este recurso en el mundo, conformada también por Chile y Bolivia, se perfila como uno de los pocos países que está en capacidad de responder a la creciente demanda de este insumo para la producción de baterías de ion de litio recargable, pieza clave para el funcionamiento de los vehículos eléctricos. Chile y Bolivia también cumplen con este perfil, aunque en el país del Altiplano, a pesar de tener la mayor cantidad de reservas en el mundo (21 millones de toneladas), aún no logra extraerlo.

EL SUEÑO DE LA ELECTROMOVILIDAD HECHO REALIDAD

Antes de la pandemia, la electromovilidad sonaba como un sueño lejano de concretarse. Cambiar un auto a gasolina por uno que necesita electricidad para funcionar en un mundo que aún no cuenta con la infraestructura de recarga para garantizar su funcionamiento y cuando su precio que puede ser hasta 100% más caro que un auto convencional, no eran los mejores incentivos para optar por un auto eléctrico.

Hoy el panorama es otro. La cuarentena pandémica dio un respiro al parque automotor mundial y la reducción de uso de combustibles fósiles trajo una mejora considerable de la calidad del aire, haciendo que muchos países tomen seriamente sus planes de electromovilidad que se reflejaría en una mayor demanda de autos eléctricos junto a otros esfuerzos para frenar el avance del cambio climático.

De acuerdo con un informe elaborado por la consultora Ultima Media para el grupo suizo ABB, la capacidad de fabricación de baterías a nivel global prevista para 2030 no será suficiente para responder a la demanda de la industria del automóvil. Esto debido a que los autos eléctricos superarán en ventas a los de combustión en 2036, año en que estarán en funcionamiento 80 fábricas de baterías en todo el mundo.

“Hay datos y evidencias concretas que permiten visualizar que existe una fuerte tendencia acelerada de canibalismo de la electromovilidad sobre la combustión interna en la industria del transporte. Por ello, siendo esta una de las industrias más grandes del mundo, esta mutación tecnológica implicará cambios impensables en nuestras vidas y civilización. Por todo ello, considero justificado e incluso aún tímido el entusiasmo en el tema”, dice Jaime Alée, presidente de ESK Consulting.

Para Chris Berry, fundador y presidente de la consultora House Mountain Partners, si bien el interés en la movilidad eléctrica está en su punto más alto y las ventas de vehículos eléctricos continúan aumentando, esta alta demanda por este tipo de coches ha tenido un efecto en los sistemas de producción de la industria automotriz.

“Datos recientes con cadenas de suministro obstruidas y falta de chips semiconductores para todos los automóviles muestran que esto está comenzando a afectar las ventas automotrices en general y también puede afectar las ventas de vehículos eléctricos en el futuro hasta que las cadenas de suministro puedan comenzar a operar de manera eficiente nuevamente. Esto podría tardar más de un año en resolverse”, dice.  

Y aunque en América Latina la cadena de suministro de litio todavía no llega a la etapa de producción de baterías y mucho menos de vehículos, todos los expertos consultados para este informe coinciden en que este gran optimismo sobre la alta demanda de vehículos eléctricos, tiene buenos fundamentos y es ahora el momento para que lo países del Triángulo del litio aprovechen este boom y puedan convertirse en proveedores estratégicos especialmente para la futura industria automotriz.

Así, la seguridad del suministro de litio se ha convertido en una prioridad para las empresas de tecnología de Estados Unidos y Asia. Por ello, en estos últimos meses se han establecido alianzas estratégicas y joint ventures entre empresas de tecnología y empresas de exploración (como las mencionadas líneas arriba en Argentina) para garantizar un suministro confiable y diversificado de litio para proveedores de baterías y fabricantes de vehículos.

Para Patricia Vásquez, Global Fellow en The Wilson Center, en esta coyuntura no hay tiempo que perder. “El optimismo para el Triángulo del litio y otros países como Perú, México y Brasil está bien fundado, sobre todo para los países como Argentina y Chile que están muy avanzados. Países como Estados Unidos y Europa han asumido importantes compromisos para la electromovilidad y en los próximos 10 o 15 años América Latina está muy bien posicionada para responder a parte de esa demanda. Si bien es cierto que el litio es abundante y muchos países lo están buscando hasta en el fondo del mar, hay que desarrollar la tecnología para sacarlo, hacer las inversiones y eso toma mucho tiempo. Por eso la oportunidad para el Triángulo del litio es ahora, antes de que empiece la competencia”, dice. 

Por lo pronto, según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, sus siglas en inglés), los recursos de litio identificados han aumentado sustancialmente en todo el mundo y totalizan alrededor de 86 millones de toneladas. Solo el Triángulo del Litio concentra 47 millones de toneladas, siendo Bolivia el país con la mayor cantidad: 21 millones de toneladas.

 

“El Triángulo del litio siempre será atractivo desde una perspectiva de costos con algunos de los recursos de litio más grandes y de menor costo del planeta. Los recientes acuerdos de litio en Argentina con la empresa china CATL comprando Millennial Lithium y Zijin Mining comprando NeoLithium son dos ejemplos del atractivo de los activos de litio argentinos. Además, Sigma Lithium está construyendo la primera fase de su mina de litio de roca dura en Brasil con la primera producción planificada para fines de 2022. Tienen acuerdos de compra vigentes con Mitsui y LG Energy Solution, que son socios de clase mundial. América del Sur seguirá siendo una pieza importante de la cadena de suministro de litio durante muchos años”, dice Chris Berry. 

Además, los países deben aprovechar los buenos precios del litio para atraer más inversión. Sobre todo cuando la cotización de carbonato de litio pasa por su mejor momento. Benchmark Mineral Intelligence, la agencia global de investigación de la cadena de suministro de baterías y de información de precios, informó que en septiembre pasado el carbonato de litio aumentó en China (principal consumidor de litio) 170% en lo que va de año, a 142.000 yuanes la tonelada (US$ 22.000), su nivel más alto desde abril de 2018.

En tanto, en otros mercados, el precio del litio pasó de US$ 17.500 por tonelada a inicios de septiembre y llegó hasta US$ 19.000 en la primera quincena de dicho mes. Un año atrás, cuando la pandemia del COVID-19 frenó la extracción de litio y paralizó la actividad minera en general, el valor del metal cayó por debajo de los US$ 7.600 por tonelada.

“El litio se mantendrá en ese valor a largo plazo o bajará. Posiblemente haya alguna volatilidad de ajuste entre oferta y demanda, pero la tendencia es que no faltará oferta y los precios se ajustarán”, dice Jaime Alée.

DEL TRIÁNGULO AL CUADRADO

Si bien en todo el mundo muchos países se han lanzado a la búsqueda de litio, algunas naciones latinoamericanas ya han logrados ciertos avances, aunque aún muy detrás del Triángulo del litio. 

Es el caso de Perú, donde la junior canadiense Plateau Energy encontró en 2017 un yacimiento de litio en la región andina de Puno denominado proyecto de litio Falchani. Este año, otra canadiense, American Lithium, completó la adquisición de su connacional, casa matriz de Macusani Yellowcake, empresa minera que opera y administra Falchani.

“El nuevo dueño, American Lithium le está dando bastante movimiento al proyecto. Va a retomar la exploración para ya de una vez se definan los recursos y eso es una buena noticia. Con esto se va a verificar y cuantificar la calidad de reservas probadas. La empresa opera también en Nevada, Estados Unidos, en cambio el dueño anterior era una minera junior”, dice Rómulo Mucho, ex presidente del Instituto de Ingenieros de Minas de Perú (IIMP).

En cuanto a la cantidad de recursos que hay en Falchani, el Ministerio de Energía y Minas (Minem) de Perú estima que se puede extraer 23.000 toneladas métricas de carbonato de litio al año. Además, el Minem proyecta a Falchani una vida útil de 26 años.

“Litio hay en todo el mundo, pero no de la concentración de Perú de más de 3.000 partes por millón. Eso es una ley fabulosa y mucho más que las 500 partes por millón que tienen los salares de Bolivia. En el caso del litio peruano, que está en roca y requiere de otro proceso para extraerlo, la concentración es hasta seis veces mayor. Así, al Triángulo de litio, que tiene reservas considerables, se podría sumar Perú. Veo un gran futuro para el proyecto, tomando en cuenta que es una obligación ir hacia las energías renovables”, dice Rómulo Mucho.

 

México es otro país que ha venido dando que hablar, no solo por su proyecto de litio contenido en arcilla ubicado en el estado de Sonora y en manos de la británica Bacanora Lithium, sino también por la forma en que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador quiere gestionarlo.

Desde copiar el modelo boliviano y encargarse de toda la cadena de producción del litio hasta la polémica propuesta de reforma constitucional con la que el mandatario mexicano pretende poner el control total del sector eléctrico en manos de la estatal Comisión Federal Eléctrica (CFE), desaparecer órganos reguladores, eliminar permisos y garantizar el dominio del Estado sobre las preciadas reservas de litio.

Esto ha encendido todas las alarmas de potenciales inversionistas e incluso la Cámara Minera de México (Camimex) ya advirtió que esta norma volvería inviables varios proyectos. Lo cierto es que el proyecto de litio concita bastante interés. Y es que Bacanora Lithium tiene como socio de riesgo compartido a Gangfeng Lithium, que posee la mitad del proyecto y está pugnando por hacerse del 100%. Por lo pronto, la empresa china, que es proveedora de Tesla, ya anunció que construirá una planta en Sonora para el reciclaje de las baterías de autos eléctricos, un proceso importante en la producción y adopción de estos vehículos en América.

Y es que el escenario no podría ser mejor para el proyecto de litio Sonora, tomando en cuenta la gran industria automotriz del país norteamericano y su cercanía a Estados Unidos, economía que viene impulsando la demanda de autos eléctricos y que junto a Canadá tienen el T-Mec, acuerdo comercial que estipula que el 75% del contenido utilizado en la industria automotriz debe ser regional, lo cual impulsa la inversión en este campo.

“Imitar el modelo boliviano o nacionalizar el litio es absolutamente un discurso político, que no tiene ningún sentido práctico ni económico. En Bolivia, Evo Morales invirtió cerca de US$ 500 millones para desarrollar baterías de litio. El resultado es que creó una empresa que no ha vendido ni un gramo de litio, a pesar de que tiene una de las mayores reservas. Esto demuestra que entre tener reservas y producirlas hay una gran distancia. La industria nacional de litio solo ha consumido dinero. México probablemente va a fabricar baterías y autos eléctricos por su industria principal que es liderada por compañías americanas que tienen sus fábricas allá”, dice Jaime Alée.

El plano político también podría jugarle en contra a Chile, el segundo mayor productor de litio en el mundo. “En este país no sabemos qué va a pasar con el cambio de la Constitución. Si bien la producción chilena es mayor que en Argentina, este país tiene una cartera de proyectos más grande a pesar de sus vaivenes económicos y políticos que la caracterizan. Actualmente en Argentina hay menos barreras a la inversión mientras que Chile demanda que las empresas tengan que formar un joint venture con la empresa nacional y dar un 25% de la producción, porque en en este país el litio es considerado estratégico”, dice Patricia Vásquez.

El país austral, cuya industria de litio es dominada por las empresas SQM y Albemarle, sabe que ha perdido competitividad en los últimos años dando cierta ventaja a sus rivales. En ese sentido, la semana pasada Chile anunció un proceso de subasta para adjudicar contratos operativos para explorar y producir 400.000 toneladas de litio metálico para baterías, en un intento por impulsar la producción y satisfacer la demanda mundial.

"Nuestro país, que hasta 2012 era el primer productor mundial de litio, fue superado por Australia y se prevé que a fines de esta década China nos desplazará al tercer lugar", reconoció el Ministerio de Minería y de Energía de Chile en su comunicado.

Para Chris Berry, los gobiernos latinoamericanos deben asegurarse de no "matar la gallina de los huevos de oro" mediante el aumento de regalías, impuestos o regulaciones. “Deben lograr un equilibrio entre permitir que las empresas operen en el país y hacerlo de manera responsable para que todas las partes interesadas puedan beneficiarse. Chile está reescribiendo su constitución y las próximas elecciones presidenciales de Brasil son dos eventos a tener en cuenta en América del Sur”, dice.  

* Fotos Unsplash.