En menos de 30 días dos importantes plataformas tecnológicas anunciaron su retiro del mercado colombiano. iFood (empresa brasileña que en 2021 fusionó fuerzas con Domicilios.com para competir con Rappi) opera hasta hoy, 21 de noviembre, mientras que Beat (competencia de empresas dedicadas a la movilidad, como Uber, DiDi e Indriver) apagará su aplicación a la medianoche del 9 de diciembre.

En su comunicado de despedida, iFood argumentó que su salida se vio obligada por “el contexto global” que impacta a Colombia, aludiendo al panorama inflacionario, la escalada del dólar y la amenaza de recesión económica que se siente en las principales economías a escala global. Por su parte, Beat explicó que su partida obedece a una jugada estratégica de los accionistas, para quienes es acertado abandonar el mercado latinoamericano y apostar todas sus cartas en el europeo. En todo caso, ambas decisiones implicarían un coletazo para la economía nacional, en varios aspectos.

De acuerdo con cifras de Fedesarrollo, las aplicaciones de transporte y domicilios representan ingresos para unos 150.000 trabajadores. Una encuesta de este centro de análisis también indica que, tras la pandemia, el 53% de quienes trabajan en este tipo de plataformas lo hacen porque han experimentado exclusión en el mercado laboral, mientras que el 35% resalta sus bondades de independencia y flexibilidad, y el 21% busca ingresos adicionales. Ante la pregunta: ¿qué estaría haciendo si las plataformas no existieran?, el 43% de los encuestados dijo que estaría desempleado, el 33% sería independiente, el 14 % sería asalariado y el 9% estaría inactivo.

A su vez, José Daniel López, director ejecutivo de Alianza In (gremio de aplicaciones e innovación), precisa que las plataformas digitales ya representan el 0,23 % del producto interno bruto (PIB) nacional, lo que se traduce en que por cada $400 que se mueven en Colombia, estos negocios aportan $1.

La bandera roja del impacto social

Según el directivo de Alianza In, es importante que parte de la discusión que se deriva de estas dos grandes salidas se enfoque en el impacto social que producen. “Uno debería preguntarse cuál va a ser la suerte de estos domiciliarios y conductores”, detalla. Aunque reconoce que muchas de estas personas trabajan multiplataforma (es decir, un conductor puede trabajar con Uber, DiDi y Beat al tiempo), también es cierto que en la medida en que hay menos opciones el escenario se vuelve más adverso para ellos.

A las preocupaciones por el bienestar de estos trabajadores también habría que agregarle la necesidad sobre la formalización de cientos de miles de estos puestos laborales, en los que las formas de vinculación niegan la posibilidad de acceder a las compensaciones sociales que establece la ley.