Como cada año desde 1905, la Asociación Rural del Uruguay (ARU), la patronal del campo uruguayo, organizó su mayor fiesta y al mismo tiempo su mayor escaparate. El evento convocó a cerca de medio millón de personas durante quince días, que acudieron al predio que la organización tiene en Montevideo para contemplar los frutos de la principal actividad económica uruguaya y brindarle su reconocimiento.  

Entre el asombro de los visitantes, el orgullo de los productores y la placidez de los animales, protagonistas del encuentro, el interior profundamente agrícola y la vibrante ciudad donde residen la mitad de los habitantes del Uruguay tomaron contacto y le sintieron el pulso económico a una industria que durante el año pasado produjo ingresos por un valor cercano a los US$1.800 millones.

BELLEZA ANIMAL

De cara al público la exhibición es básicamente un concurso de belleza que premia a los mejores y más perfectos especimenes de las razas bovinas, ovinas, caprinas y equinas que se crían en el país. Pero para los profesionales del campo es el momento en el que se analiza la situación de la industria y se realizan las inversiones para el futuro.

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"No es solo un concurso de belleza. Es un concurso productivo en el que se valoran las capacidades productivas de cada ejemplar, sus perspectivas de cumplir y mejorar los estándares de la raza. En realidad ésta es la cima de la industria genética uruguaya, y por eso decimos que es algo tecnológico, es la meca de la tecnología del país", explicó a Efe el director de la exposición, Alejandro Carbalho.  

El título de Gran Campeón para cada raza viene acompañado, además de por un pequeño momento de gloria para el productor y los criadores del animal, que permanece completamente indiferente a todo lo que sucede a su alrededor, por un importante incentivo económico.  

Un semental vacuno ganador puede venderse por unos US$50.000 durante el encuentro, y su semen, del que se venden unas 20.000 ó 30.000 unidades al año vale entre US$30 y US$40. Precisamente este año, pese a una crisis marcada en el agro, durante el transcurso de la feria se vendieron unos 223 animales por un valor cercano a los US$600.000.

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POTENCIA EXPORTADORA

Las dimensiones de este evento y la importancia que le da la sociedad uruguaya, con conexiones televisivas en directo para ver la premiación de los animales, y con programas y publicaciones especiales en todos los medios para narrar todo lo que sucede en el predio durante la exposición, ponen en su lugar la importancia de la industria ganadera en el país y su profunda conexión con la economía local.  

Pese a su pequeño tamaño, algo más de 176.000 kilómetros cuadrados, y una población de apenas 3,4 millones de habitantes, Uruguay es el sexto mayor exportador de vacuno del mundo y el tercero de ovinos, según señala el Instituto Nacional de Carnes (INAC).

Durante el último año agrícola (julio 2012-junio 2013), Uruguay exportó 390.000 toneladas de carne de vaca, y produjo además la suficiente como para permitir un consumo promedio de 60 kilos de carne por habitante al año, el mayor del mundo.

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Pero más que por la cantidad, Uruguay apuesta por la calidad y en los últimos años lucha por abrirse un hueco en la vanguardia gastronómica internacional con su prestigioso sistema de trazabilidad de la carne, que permite seguirle la pista a cada pieza de ternera uruguaya desde que nace hasta que llega al plato.

SIGUIENDO LA PISTA

"Somos el único país en el mundo que tiene todo su ganado identificado; son vacas con carné de identidad", explicó a Efe recientemente Daniel Sparano, jefe de Seguimiento de Proyectos del Instituto Nacional de Carnes.  

En cumplimiento del programa de trazabilidad de la carne, impulsado por el Gobierno y seguido a rajatabla por los ganaderos, a cada uno de los 2,5 millones de terneros que nace anualmente en Uruguay se le coloca una argolla electrónica, en la que se registra el establecimiento en que nació, su propietario y su trayectoria vital.  

Luego se agrega toda la información referida al trato que recibe cada cabeza de ganado cuando es faenada: en qué frigorífico (matadero), en qué fecha y cómo fue procesada hasta llegar los cortes de carne envasados al vacío para la exportación.  

Finalmente los compradores mayoristas e incluso los comensales en algún restaurante del otro lado del mundo podrán conocer todos los detalles de la carne que van a comprar o consumir leyendo el código de barras correspondiente con un teléfono móvil en cuanto cuando tenga la pieza de ternera enfrente.  

La idea es que todo el mundo sepa las bondades de la carne uruguaya, y pueda confirmar que efectivamente el ganado se cría a cielo abierto y se alimenta exclusivamente con pastos y aguadas naturales, sin recibir piensos ni ningún tipo de proteínas animales para su engorde.

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LUJO A LA PARRILLA

Para exhibir con propiedad todo este sistema, el INAC, en colaboración con inversores privados, plantean abrir por el mundo parrillas "gourmet" en donde se servirá exclusivamente carne uruguaya certificada bajo el nombre de "Uruguay Natural".  

El primero de estos locales se inauguró en Montevideo el pasado 19 de septiembre en el exclusivo barrio de Punta Carretas con la presencia del presidente del país José Mujica, quien en su habitual tono campechano describió la propuesta como "una imitación del McDonalds pero al revés, un McDonalds de gran calidad para vender carne uruguaya".  

Ante una amplia parrilla ubicada en el centro del local, los comensales pueden ver chisporrotear al calor de las brasas los suculentos cortes de lomo, bife ancho, entrecot o colita de cuadril, entre otras muchas opciones no aptas para vegetarianos que son el orgullo de la industria uruguaya.  

La idea, de momento, es invitar al lugar a las delegaciones extranjeras que visiten el país para que el centro ejerza de "embajada gastronómica", antes de abrir nuevas sucursales en todo el mundo y potenciar de este modo la imagen de un producto fruto de la alta tecnología genética, la paciencia de los ganaderos y las bondades del apacible campo uruguayo.