ae brand lab

Los milagros del valle de Piracicaba

¿Es un pájaro, una avioneta? Es un dron que vuela sobre las cosechas brasileñas. Un ejemplo de las agrotecnologías que hoy se ejecutan en el nuevo ecosistema de innovación del municipio de São Paulo Piracicaba, un valle que se convierte en modelo global Agtech
Martes, 22/01/2019 Sol Park

Rennan Castoldi Santiago ingresa al campo dorado y se detiene unos segundos para disfrutar del escaso viento que ingresa a la plantación de trigo. El intenso calor que vuelve perezosos a los hombres en Paraná, Brasil, se convierte por pocos segundos en un hervidero un poco más habitable. Y con las espigas rozándole el pecho, Rennan imagina el futuro cercano, ese tiempo en que aterrizará sobre estas tierras una revolución tecnológica que su abuelo Adelino Castoldi, de 85 años, es incapaz de proyectar. Si cierra los ojos, Rennan ya escucha el zumbido de un dron…

El ingeniero agrónomo de 30 años lidera la Hacienda Planalto desde hace cuatro años. Pero a pesar del honor concedido por Don Adelino, al nieto techie no le bastó con solo heredar las nuevas responsabilidades administrativas. Rennan optó por concebir ahí una transformación productiva para las 340 hectáreas del terreno familiar, mediante la agricultura de precisión. Así fue como, en pocas semanas, en este campo se comenzó a escuchar el paso de los tractores John Deere que recolectan el trigo y, al mismo tiempo, dibujan un mapa de la productividad agrícola, un registro científico que indica la variabilidad productiva de cada lote y compara, en línea, los datos estimados con los datos reales.

Rennan tiene un cómplice para este giro en 180 grados. Es Marcelo Pezzati, su compañero de universidad y ahora socio laboral, encargado de mapear la hacienda con un sistema de posicionamiento global (GPS) y sensores que obtienen muestras de suelo que, luego de ser llevadas al laboratorio, estiman la cantidad exacta de fertilizantes y pesticidas que necesita cada zona del campo familiar. Esta agricultura con evidencia científica también trajo hasta el lugar a nuevos insectos que cruzan el cielo caldeado de la hacienda, drones que sobrevuelan el terreno para tomar una seguidilla de imágenes.

Para completar el laboratorio en terreno, analistas llegan cada día hasta la hacienda para tomar muestras de hojas por sector, para determinar así el estado de cada metro cuadrado. Renann y Marcelo, de este modo, podrán prevenir desastres ocasionados por plagas, detectar rápidamente la aparición de enfermedades y aplicar fertilizantes exactamente donde el terreno los necesita.

“La agricultura de precisión va en la misma línea de la idea que tengo de la tecnología, que es intentar utilizar de forma más asertiva y racional los insumos y los recursos que tenemos disponibles en el momento”, justifica el agricultor. Una definición no muy lejana a la que tiene José Paulo Molin, profesor de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz, de la Universidad de São Paulo (USP): la agricultura de precisión es "entender que los cultivos no son uniformes y, por esa razón, ahora es posible optimizar por la disponibilidad de las tecnologías modernas, que permiten mayor eficiencia en las características especiales de cada espacio".

Desde que implementó las primeras prácticas tecnológicas en la hacienda, en 2014, Rennan Castoldi calcula que la productividad ha aumentado en un 20%, y ha podido reducir los costos en fertilizantes en un momento en el que el precio de una tonelada del insumo subió casi US$ 260 en São Paulo, en 2018.

Ver el futuro

Rennan Castoldi es solo uno de varios ejemplos virtuosos del municipio paulista de Piracicaba, más conocido por los emprendedores como el Vale do Agtech, no solo parecido geográficamente al estadounidense Silicon Valley, sino también por su combinación de universidades, empresas, centros de investigación y startups relacionadas con la aplicación de tecnología moderna en la agricultura. Una nueva industria de agrotecnología que solo en 2017, según el reporte de AgFounder, tuvo una inversión internacional de US$ 10,1 mil millones, un 29% más que el año anterior. Incremento que también calza con el interés de los inversionistas: según una encuesta de Finistere Venture, realizada a inversionistas, el 33% ha respondido que la agricultura de precisión fue el sector del Agtech con mayor oportunidad de inversión en los últimos 24 meses.

En este ambiente de entusiasmo para invertir en Agtech, Brasil es uno de los países que los players internacionales están mirando con mayor atención. Esto, porque sus productos agrícolas representaron el 44% de sus exportaciones (US$ 96 mil millones) en 2017, según el Ministerio de Agricultura del país; porque según el ranking de las 500 Mayores Empresas de América Latina, de AméricaEconomía, el país cuenta con 32 de las 78 grandes empresas latinas ligadas al rubro, las que en 2017 lograron el 57% del total de ventas asociadas al sector, a nivel latinoamericano, lo que equivale a US$ 219 mil millones; y porque casos como la plantación de Renann Castoldi, donde trabajan los drones de la startup Horus Aeronaves, representan una exquisita concentración de experiencias transformadoras para ver lo que será el futuro mundial de la agricultura. En Piracicaba, según el segundo censo Agtech realizado por AgTech Garage, se concentra el 46% de las 184 startups paulistas abocadas a esta industria.

"Obviamente, Estados Unidos tiene más capital de inversión y mayor cultura de emprendimiento", reconoce José Tomé, cofundador de AgTech Garage, también ubicado en Piracicaba, "pero acá tenemos un mercado agropecuario muy grande y las empresas están buscando formas más rápidas y dinámicas de innovación, algo que pueden encontrar acá", advierte.

El lugar donde los peces paran

Tal como un ejercicio de arqueología de las antiguas civilizaciones fluviales, se puede explorar este nuevo tech hub siguiendo la orilla del río Piracicaba. En vez de excavar y descubrir reliquias de la revolución neolítica, en las tierras fértiles del municipio paulista se pueden encontrar a jóvenes emprendedores calzando ojotas. Son pioneros en la creación y uso de soluciones para la agricultura de vanguardia del siglo XXI.

Son también los que suelen recorrer el barrio histórico, ubicado al norte del municipio. Una hilera de casas coloniales de ladrillos rojos en calles de adoquines, inmuebles que componen la Usina de Innovación Monte Alegre, donde alguna vez funcionó la principal fuerza económica de la ciudad, la gigante usina de caña de azúcar de Monte Alegre.

En contraste a la fábrica construida en 1910, sin techos ni ventanas y con sus chimeneas industriales apagadas desde la década de los 80, la Usina de Innovación posee espacios remodelados que albergan a startups como Jetbov y Aegro, consultoras, incubadoras y oficinas de capital de riesgo para Agtech como Monte Alegre Ventures y SP Ventures.

Desde la pequeña colina al lado de la usina, se ve la fábrica de equipos para la construcción, minería y agricultura de Caterpillar, una de las 20 mayores exportadoras de Brasil. Por el otro lado, están los edificios administrativos de Raízen, y el joint venture entre los activos de azúcar, combustible y etanol de Shell y Cosan, alianza que se convirtió en la mayor exportadora internacional de caña de azúcar del mercado internacional.

Justo al lado de Raízen y en la orilla del río, está el Parque Tecnológico de Piracicaba. El espacio de 2,2 millones de metros cuadrados es una iniciativa del gobierno estatal de São Paulo y del municipio de Piracicaba. El parque alberga más de 50 grandes y pequeñas empresas, entre ellas 13 startups incubadas del sector agrícola, industrial y biotecnológico. Además, allí está instalada la Facultad Tecnológica del Estado de São Paulo y el Instituto Federal de Educación, Ciencia y Tecnología, para 960 y 1.000 alumnos, respectivamente.

Siguiendo el caudal del río, hacia el sur, está la Escuela de Ingeniería de Piracicaba, la Universidad Metodista de Piracicaba y el campus de Piracicaba de la Universidad de São Paulo, donde se ubica su escuela de agricultura -la Esalq- que calificó cuarta en el ranking internacional de carreras de QS, en 2018, y que también tiene su propia incubadora de empresas tecnológicas, EsalqTec.

En todo este trayecto, hay incontables startups, empresas como Coplacana y CNH Global, y centros de tecnología como el CTC, el mayor de tecnología cañavera del mundo, y el Centro de Energía Nuclear en la Agricultura de Esalq. Una concentración de iniciativas que justifican el origen etimológico de Piracicaba, "el lugar donde los peces paran", un municipio que hoy puede jactarse de estar dando forma al ecosistema de innovación del AgTech brasileño.

"Es muy importante que exista un Valley, un ecosistema que tenga densidad de innovadores para atraer y multiplicar nuevos talentos", destaca José Tomé, de AgTech Network. "Piracicaba es una región que tiene talento, empresas y un buen ambiente para vivir. Además, es una ciudad donde puedes conversar con las personas en el día a día sin mucha burocracia, cerca de las ciudades de São Paulo, Ribeirão y Campinas", agrega.

Y justamente estas fueron las ventajas que vio Flavio Hertz cuando abrió la sede de Piracicaba de Horus Aeronaves, la empresa que creó el dron que vuela sobre la hacienda de Rennan Castoldi. Hertz fundó la compañía en Santa Catarina, desarrollando una solución transversal, desde la fabricación del hardware hasta el procesamiento de los datos para el cliente. El dron vuela con autonomía, procesa y monitorea los campos con cámaras inteligentes y analiza la información con Inteligencia Artificial (IA), identificando rápidamente las malas hierbas, las áreas afectadas por plagas o un problema nutricional. Según Hertz, las haciendas que utilizan su tecnología aumentan en promedio la productividad entre 10% y 15%, y ahorran insumos en 25% y 35%.

Actualmente, los drones de Horus Aeronaves monitorean aproximadamente 500 mil hectáreas de todo Brasil, de las cuales el 30% está en São Paulo. Por esta razón, la apertura de la filial en Piracicaba fue una decisión estratégica, mediante la cual la empresa ofrece servicio técnico, la mantención de los equipamientos y cursos de entrenamientos a los clientes de la región. "Una buena parte de empresas de Agtech están localizadas en la región y el movimiento del Valle de Piracicaba nos permite la proximidad con clientes potenciales", dice Hertz.

Desventaja se vuelve oportunidad

Las características particulares de cada región, clima, tierra y especie requieren una tecnología adecuada a su especificidad, una situación que vuelve a los emprendedores reacios a aventurarse en la agricultura. "Normalmente, el emprendedor quiere convertirse en un Unicornio (empresas valoradas en US$1.000 millones o más). Entonces, se enfocan en aquellas soluciones que puedan ser escalables y donde evidentemente pueda servir a un número importante de productores mundiales", explica Ana Castillo, especialista sénior del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) del Banco Interamericano de Desarrollo. Un hándicap que calza con la magnitud de una región como Piracicaba, ubicada en el corazón del sur-centro del país, productora del 90% de la caña de azúcar de Brasil, el mayor productor mundial del producto (que suma cerca de 641 millones de toneladas, según datos de la Unión de la Industria de la Caña de Azúcar). Además, el 66,92% de su oferta total de caña es destinado a la fabricación de biocombustibles, en lo que Brasil se destaca como el mayor productor del mundo, representando el 16%, seguido por Estados Unidos (9%) y Alemania (7%), según IEA Bioenergy Tasks.

"Estamos en el clima del trópico, donde crecen productos únicos como la caña, el café y el eucalipto, que no tienen un desarrollo como el de las plantaciones más globalizadas, de soja y maíz", dice el profesor José Paulo Molin de Esalq. "Debemos dominar las plantaciones tropicales, porque nadie lo va a hacer por nosotros", resume.

Y la desventaja se vuelve oportunidad, si se aprovecha.

A 50 minutos en auto de Piracicaba, en una oficina de la ciudad universitaria de Unicamp, está la empresa de Paulo de Lucca. Es un lugar sencillo, en comparación a su trabajo anterior en Syngenta -la empresa global de agroquímicos y semillas-, donde fue líder de un equipo de investigación de más de 20 personas. Todavía en un rincón están apiladas unas cajas selladas y empolvadas, rastros del uso anterior de ese espacio: una bodega para los equipos rotos de los investigadores de la casa de estudios. Y a pesar de ser un día feriado en Brasil, el ingeniero agrónomo y doctor en genética de plantas trabaja en el control de crecimiento de estas, pero mejoradas genéticamente, el servicio principal que ofrece su empresa Pangeia Biotech. Emprendimiento de plantas transgénicas que también destina a investigadores universitarios que producen nuevas variedades de genes en maíz y soja. Estos procesos y análisis científicos son especialmente complejos, al tener que observar el desarrollo de las nuevas especies cada día y controlar las distintas variables (que son múltiples en un ciclo biológico).

"Syngenta enviaba sus semillas a laboratorios en Estados Unidos para transformarlos, pero los precios eran muy caros y ahí vi un nicho de mercado en Brasil", dice De Lucca. Así que la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de São Paulo (Fapesp), le encontró sentido a su propuesta de valor, y el área de apoyo a pequeñas empresas de la Fapesp invirtió en su proyecto. Lo mismo hizo la Agencia Innova, la incubadora de empresas de base tecnológica de la Universidad de Campinas (Unicamp), que ahora provee su espacio de trabajo a cambio de tan solamente US$ 150. De Lucca no solo goza de los 30 metros cuadrados y las facilidades como internet, electricidad, agua y luz, sino también del apoyo de los funcionarios para temas legales y administrativos, y el de los académicos de todas las facultades de la universidad.

Estar allí también le trajo su mayor acuerdo de colaboración hasta ahora: crear desde cero una caña de azúcar transgénica y, de esta forma, liberarse de esta histórica dependencia tecnológica. El acuerdo fue realizado con la unidad de Agroenergía de Embrapa, la empresa nacional de investigación agrícola y la mayor en agricultura tropical del mundo. Esta agencia, que también está inserta en el campus de Unicamp, estará a cargo de la prueba en campo y reglamentación una vez que De Lucca produzca las plantas. De hecho, "el 0% de la caña de azúcar plantada en Brasil es transgénica, en comparación a otras plantaciones como maíz, soja o algodón, donde el 94% sí lo son", afirma De Lucca. "Por esto hay mucho gasto en veneno y defensivos agrícolas, como también muchos problemas de plagas en el que se gasta mucha plata", agrega.

Recién en junio de 2017 fue aprobada la comercialización de la primera caña de azúcar transgénica creada por el Centro de Tecnología Canavieira (CTC). La especie, con un gen transformado, es capaz de matar al temido barrenador del tallo de caña, que produce pérdidas de aproximadamente US$ 1,5 mil millones al año en Brasil. Pero, a diferencia de este desarrollo, la caña de De Lucca posee dos genes más que protegerían la planta de más insectos similares al barrenador, y resistentes a herbicidas. Y la investigación de Pangeia Biotech ya está dando sus frutos: los insectos mueren cuando comen las plantas modificadas.

"La caña de azúcar solo crece en países pobres, como Brasil, África del Sur e India, donde invierten poco en ciencia. Y yo quiero y puedo elevar la caña al mismo nivel de la soja y el maíz, porque tenemos personas que nos ayudan a rellenar nuestras lagunas y tenemos la plasticidad que solo existe en una startup", finaliza De Lucca.

Tech-buey

Altair, São Paulo. Cámaras que registran cada gesto de cada individuo y un staff detrás que los analiza hasta el más ínfi mo detalle para decidir qué hacer con los participantes. No es una nueva versión del reality Gran Hermano, de la red Globo, sino las instalaciones de la hacienda Santa Rosa de la compañía Agro Pastoril Paschoal Campanelli. Con una plataforma de Inteligencia Artificial (IA) y reconocimiento de imágenes, los funcionarios observan la alimentación y crecimiento de cada uno de los vacunos, identificados individualmente por un aro electrónico y monitoreados por sensores, de modo que se puede prever el punto óptimo de rentabilidad para la comercialización.

"Cada animal tiene una curva de rentabilidad y, desde el momento que tiene un lucro marginal, cada día más que está en la hacienda genera pérdidas. Nuestro algoritmo permite que el usuario examine esta curva en su smartphone para vender su animal en el punto óptimo y, a través de la plataforma, vender al mejor postor", explica Tiago Zanett, fundador de la startup @Tech que desarrolló la plataforma Beef Trader utilizada en la hacienda de Campanelli. Zanett afirma que los clientes de @Tech, que utilizan el Beef Trader, reportan un aumento de 20% en rentabilidad promedio.

Vistos de alguna forma, los emprendedores de Piracicaba son como los bueyes de la hacienda Santa Rosa, monitoreados de cerca por los inversionistas, ansiosos por encontrar el próximo Unicornio de la agricultura. Mientras tanto, se engordan con los recursos que provee la ciudad.

A diferencia de otras techs, la tendencia global de invertir y adquirir en Agtech recién comenzó en 2013, cuando Monsanto adquirió por US$ 930 millones a The Climate Corporation, una startup creada por ex empleados de Google cuyo propósito es asesorar a los agricultores a adaptarse al cambio climático, entregando recomendaciones precisas hectárea por hectárea, a través de sus más de 50 terabytes de información. Según José Tomé, de AgTech Garage, este evento abrió la industria agrícola hacia la tecnología, creando nuevas oportunidades para los emprendedores y generando soluciones a los agricultores. "Las grandes corporaciones están en un proceso de reinvención y ahora buscan conectarse con startups para buscar formas más rápidas y dinámicas de innovación", dice.

Cargill fue una de las gigantes agroindustriales que se sumaron al boom, al crear dos brazos -Digital Insights y Format Solutions- para traer la innovación y tecnologías digitales a sus negocios. "Desarrollamos tecnología, pero también estamos atentos a lo que está ocurriendo afuera y conectarnos con startups", dice Vinicius Chiappetta, director global de estas unidades en Cargill Brasil. "De esta forma, creamos un ecosistema que favorece tanto al proveedor de tecnologías, a Cargill y a nuestros propios clientes", agrega. Así, Cargill está invirtiendo en llamativas startups como Cainthus, empresa irlandesa que, con inteligencia artificial y reconocimiento de imágenes, analiza las caras de las vacas para ver su estado anímico y de salud; y a Memphis Meat, que llevará a los supermercados las primeras carnes cultivadas en laboratorio.

Ya en Brasil, la primera adquisición de una startup por un Big Ag (multinacional de agro) ocurrió en marzo de 2018, cuando Syngenta compró a Strider, la plataforma de big data para el manejo de la hacienda y optimización de decisiones. Aunque no todas las empresas emergentes pueden replicar una negociación a esta escala, según el segundo censo de Agtech, el 51% de los emprendimientos de agrotecnología de Brasil está aliado con una corporación que les permite realizar un proyecto piloto en sus terrenos, acceder a base de clientes o ventas, matchmaking y conectarse con potenciales clientes o recibir capacitación y mentoría. El propio AgTech Garage tiene como patrocinadores a Nestlé, Bayer, John Deere y Ourofino, que buscan conectarse con startups y desarrollar soluciones.

Por otro lado, existen empresas que, en vez de invertir en proyectos particulares, abrieron un espacio dentro de su organización para capturar las mejores ideas y desarrollarlas. El principal centro privado de innovación del municipio de Piracicaba es Pulse, el hub Agtech de la empresa de biocombustibles Raízen. Este espacio de cowork no solo es la residencia principal de Strider, Horus Aeronaves y @Tech, sino también es la incubadora de otras cinco startups.

Pero el hub, además de acoger actores del ecosistema beneficiosos para Raízen, también brinda espacio a compañías competidoras como Case New Holland. "Lo que el ecosistema de innovación más reciente demuestra es que las posibilidades de encontrar cosas exponencialmente mejores están en las startups", dice el director de Pulse, Fabio Mota. "Y para crear buenos emprendedores que desarrollen soluciones para nuestra materia principal, la caña de azúcar, necesitamos generar expectativas de que existe un gran mercado consumidor", añade.

Los actores internacionales tampoco se están quedando afuera de esta oportunidad de inversión. Por ejemplo, Microsoft con Monsanto (ahora Bayer) crearon el fondo C-Capital, junto con otras grandes corporaciones como Qualcomm, el Banco Votorantim y el Grupo Algar, con el objetivo de fomentar el ecosistema de innovación de Brasil. Hasta el momento, el fondo ha recaudado más de US$ 8,64 millones e invierte desde US$ 133.000 hasta US$ 802.000 por emprendimiento. Una de las startups en las que ha invertido es Tbit, que automatiza la inspección de la calidad de los materiales y productos como semillas o granos y tiene como clientes a Louis Dreyfus Company, JBS, Souza Cruz y Dow AgroSciences.

"Los accionistas están invirtiendo para el acceso privilegiado a las más nuevas ideas y tecnologías del mercado, y por la posibilidad de trabajar con una startup que tiene una cultura muy distinta, velocidad y dinamismo", comenta Richard Zeiger, director de operaciones de MSW Capital, que gestiona el fondo C-Capital.

Si existen postores que quieren comprar bueyes, también existen bueyes que quieren convertirse en postores. Tiago Zanett, fundador de la empresa @Tech, explica que su empresa no es solo un proveedor de soluciones a las empresas agropecuarias, sino un centro de investigaciones científicas y desarrolladora de tecnologías. De esta forma, mientras está trabajando en nueve proyectos paralelos, también está armando el plan de negocios de su propio hub de innovación, enfocado en Animal Science. Este hub estaría en Piracicaba, destinado a emprendedores que, tal como Zanett, buscan dar el salto a ser otro gran actor en el Valley.

"Nuestro ecosistema está madurando y va a evolucionar, pero es necesario cultivar a las personas y los emprendedores, ya que son los actores principales que están frente a los negocios", dice Zanett. "Y el hecho de que tengamos emprendedores exitosos es el principal factor motriz de un ecosistema que empieza a tener expresividad nacional e internacional", concluye.