Canberra. El gobierno de Australia y las mineras buscaban el miércoles enfriar tensiones en un año electoral sobre los planes para aplicar un impuesto al sector, que golpeó al mercado local y preocupó a los inversores, pero advirtieron que estaban lejos de cerrar un acuerdo.

El ministro de Recursos, Martin Ferguson, dijo que el gobierno estaba abierto a negociar "por el tiempo que sea necesario" en todos los aspectos del controvertido impuesto a las ganancias mineras.

Durante una cumbre de la industria de la minería, el funcionario descartó una reducción de la tasa del impuesto del 40%, que las mineras temen que otras naciones ricas en recursos puedan adoptar también.

Un reporte de la firma de contabilidad KPMG dijo el lunes que las empresas habían dejado en suspenso inversiones por US$69.000 millones en Australia debido a la incertidumbre creada por el potencial impuesto, que el gobierno dice dará a los australianos una parte más justa del auge que vive el sector.

"Sabemos que están preocupados por cosas como la retroactividad, el tratamiento de los minerales con diferentes perspectivas y estructuras de costos, y el impuesto", dijo Ferguson a las mineras, que están financiando una campaña multimillonaria para evitar que el gravamen entre en vigencia. "Estamos evaluando distintas posibilidades, como por ejemplo, generosos arreglos para la transición", dijo.

AngloGold Ashanti, la cuarta mayor minera mundial de oro por capitalización de mercado, dijo que Australia era ahora el asunto de riesgo soberano más acuciante para la firma, respaldando una evaluación similar de la gigante de recursos Rio Tinto.

La guerra de las mineras con el gobierno ya ha dejado algunos perdedores. La popularidad del Primer Ministro Kevin Rudd se desploma en las encuestas de opinión a pocos meses de las elecciones, mientras que las acciones de las compañías perdieron miles de millones de dólares.