Santiago. Los sindicatos chilenos entraron en alerta este martes tras el anuncio del presidente electo, Sebastián Piñera, de un "cambio profundo" y nuevos capitales para la empresa estatal Codelco, la mayor productora de cobre en el mundo.

Piñera, un multimillonario de derecha que venció en la elección del domingo en Chile, ha planteado mayores incentivos a los privados y analistas han anticipado que sus posturas proempresariales podrían chocar con los trabajadores.

"El movimiento sindical además de defender los derechos laborales tiene la obligación de defender el patrimonio del país. El cobre, la empresa minera del Estado, es un patrimonio de Chile", dijo Arturo Martínez, presidente de la multisindical Central Unitaria de Trabajadores (CUT).

Piñera ha declarado que Codelco ha perdido eficiencia y productividad frente a sus competidores privados.

Algunos asesores de Piñera plantearon durante la campaña la venta de hasta 20% de Codelco a los fondos de pensiones chilenos, aunque el presidente electo no se ha referido en concreto a esta propuesto.

"Si cumple con sus programa de gobierno va a haber problemas, eso es seguro", dijo Héctor Roco, vicepresidente de la poderosa Federación de Trabajadores del Cobre (FTC), que agrupa a 18.000 trabajadores y nombra a dos directores de Codelco.

"Tendríamos problemas en las negociaciones colectivas", agregó.

La FTC está considerando convocar pronto a una reunión de los 21 presidentes de sindicatos de Codelco, dijo su presidente a un diario local.

Codelco nació de la nacionalización de las mineras a fines de la década de 1960 y comienzos del 1970 y su privatización nunca ha sido propuesta por ninguno de los gobiernos posteriores, que se han beneficiado de los ingresos del cobre.

"Codelco no necesita nuevas lucas (dinero) para mejorarlo (...) Es como traer al lobo al ganado", dijo José Mardones, presidente de la CUT en la principal zona minera y dirigente de los trabajadores contratistas.

Piñera carece de una mayoría legislativa para incorporar a privados a Codelco, una posibilidad si hay un "diálogo amplio".

Santiago González, ministro de Minería del saliente gobierno de centroizquierda, dijo que "pensar que esa empresa para ser más eficiente tiene que incorporar capitales privados, nosotros no lo compartimos".

Relación difícil. Sindicalistas desaprobaron que, en su primer encuentro con la prensa tras su elección, Piñera haya planteado reformas a Codelco, contribuyendo a tensar prematuramente una relación que se espera sea difícil.

Los sindicatos chilenos, en su mayoría de centroizquierda, protestan regularmente para que el Estado entregue más beneficios a los trabajadores y dinero para salud y educación. Las protestas pueden ser un incordio para Piñera, pero no se espera que pongan en riesgo su capacidad para gobernar.

El nuevo presidente, quien asumirá en marzo, dijo al final de su campaña que no se relacionará con las "cúpulas sindicales" sino con los trabajadores, generando molestia en la CUT, que apoyoó en la segunda vuela electoral a su rival, Eduardo Frei.

"El (Piñera) no tiene una buena experiencia de trato con los sindicatos en las empresas en que ha estado", dijo Martínez, quien considera que el nuevo gobierno representará los intereses de los empresarios.

Los empleados del sector público plantearon el martes, en tanto, su preocupación por eventuales despidos cuando cambie el presidente, porque muchos no tienen contratos indefinidos. Por ahora, han manifestado que están abiertos al diálogo con el nuevo gobierno, pero anticipan movilizaciones.