Santiago. El misterioso socavón generado cerca de una mina de cobre de la canadiense Lundin en Chile será rellenado en un ambicioso plan lanzado por la firma, que además buscará bombear el agua filtrada hasta las profundidades del yacimiento, dijo el jueves a Reuters un alto ejecutivo de la compañía.

El enorme agujero de 36 metros de diámetro aparecido a fines de julio en la comuna de Tierra Amarilla, a unos 665 kilómetros al norte de la capital chilena, capturó la atención pública y varias autoridades señalaron la eventual responsabilidad de la minera Ojos del Salado, unidad de Lundin.

En una entrevista el presidente de la minera, Luis Sánchez, dijo que los estudios para determinar el origen del fenómeno ya están en "etapas decisivas" y el "organismo técnico ya está recibiendo toda la información para poder emitir las conclusiones".

Sin embargo, el ejecutivo dijo que independiente del resultado el socavón se encuentra en terrenos de la mina por lo que la firma lanzó un proyecto para hacerse cargo de los efectos.

El plan contempla rellenar el agujero con material de las mismas características del lecho fluvial para lo que licita actualmente la ingeniería de prefactibilidad. La empresa declinó pronosticar el volumen de material que se necesitaría.

Además, se terminará de sellar la zona "Gaby" del yacimiento, la más afectada. El ejecutivo informó que de los 300-330 litros por segundo de agua que se filtraban a la mina al inicio, actualmente con las labores de sellado ese nivel bajó a unos 10-30 litros.

"Tenemos un plan que es robusto, con seis acciones que estamos desarrollando y van a seguir desarrollándose en 2023 y nos va a permitir hacernos cargo de los efectos que ha provocado el socavón", aseguró Luis Sánchez, presidente de la minera.

"Estamos observando una tendencia positiva en la recuperación de los niveles en el acuífero y eso nos permite mirar positivamente esta solución con lo que podemos indicar que no estamos frente a un daño irreparable como lo han indicado algunas autoridades", señaló.

BOMBEAR EL AGUA ACUMULADA

Aunque no quiso estimar el costo total del programa, Sánchez dijo que no sería relevante y comparó con que hasta octubre -incluyendo un plan relevante de ingeniería para el sellado del sector afectado- han invertido aproximadamente unos US$ 10 millones.

El programa llamado PIMA también buscará bombear los 1,3 millones de metros cúbicos de agua filtrados y que permanecen en los niveles inferiores del yacimiento para entregarlos a otros consumidores industriales de la zona a cambio de que dejen de extraer esos recursos del acuífero.

"Tanto física como químicamente el agua está en los rangos de uso industrial. En consecuencia nosotros podríamos junto con otras empresas usuarias del acuífero hacer una especie de swap", explicó Sánchez.

Una vez concretada la evacuación del agua y verificado que existen todas las garantías de seguridad, el ejecutivo estimó que la mina podría volver a estar completamente operativa en un plazo de 18 meses.

Sánchez recordó que hasta ahora la minera ha extendido un plan para asegurar la estabilidad laboral por 120 días y que incluirá otras atenciones al entorno social.

"Tenemos un plan que es robusto, con seis acciones que estamos desarrollando y van a seguir desarrollándose en 2023 y nos va a permitir hacernos cargo de los efectos que ha provocado el socavón", aseguró.

Lundin posee un 80% de la propiedad, mientras que el 20% restante está en manos de las japonesas Sumitomo Metal Mining y Sumitomo Corporation.