A cuatro meses de la masiva fuga de salmones a cargo de la empresa Marine Harvest en la región de Los Lagos, la entidad noruega decidió cambiar su nombre a Mowi, a nivel global.

Según constató Diario Financiero, la modificación implica un retorno al origen de la salmonera, puesto que así se fundó hace más de 50 años.

“Estoy muy emocionado porque ahora estamos llevando la empresa al siguiente nivel. Mediante la implementación de nuestra estrategia de marca MOWI, podemos comunicar nuestra cadena de valor integrada desde el alimento hasta el plato del consumidor. Esperamos anunciar nuestra nueva línea de productos MOWI en los próximos meses”, explicó Alf-Helge Aarskog, CEO de la compañía.

“Mowi es un nombre inspirador que recuerda nuestro espíritu pionero que se ha desarrollado en los últimos 50 años”, añadió.

El nuevo nombre, que se haría efectivo a partir del 1 de enero, debe ser oficializado en la Asamblea General Extraordinaria convocada para este martes.

Peligrosa fuga. Marine Harvest se vio involucrada en una polémica ambiental durante 2018, puesto que el 5 de julio se detectó una masiva fuga de salmones -690 mil ejemplares- que se encontraban en el criadero Punta Redonda ubicado en Calbuco, región de Los Lagos.

Tras ello, se temió una crisis sanitaria, puesto que -al estar en desarrollo- no eran aptos para el consumo por su alto nivel de antibióticos.

Para evitarla, la Superintendencia de Medio Ambiente solicitó a la empresa tomar acciones inmediatas, para cumplir con un mínimo del 10% de recaptura exigido por ley en un plazo determinado.

Luego, Marine Harvest entregó un informe en el que señalaron que la recaptura alcanzó un 27,3%, lo que fue desmentido por el Sernapesca, precisando que apenas llegó al 5,54%.

Meses después, el 31 de octubre, la SMA formuló cargos en contra de la compañía, considerando los hechos como faltas gravísimas, ya que no contaban con las medidas de seguridad necesarias.

Las infracciones cometidas son dos: la primera, que la empresa no poseía las condiciones de seguridad apropiadas de cultivo de óptima calidad. Tampoco poseía los elementos y resistencia según la Resolución de Calificación Ambiental, lo que derivó al escape de las especies y constituyó en daño ambiental no susceptible de reparación.

La segunda, en tanto, corresponde a mantener y operar instalaciones de apoyo en tierra no destinadas a la operación de ensilaje.

Tras la notificación de esta formulación de cargos, a Marine Harvest Chile se le otorgó un plazo de 10 días hábiles para presentar un Programa de Cumplimiento por la segunda infracción, y de 15 días hábiles para formular sus descargos respectivos.

Las consecuencias para la empresa sería una eventual revocación de licencia de funcionamiento, la clausura del recinto o una multa de hasta 10 mil Unidades Tributarias Anuales (UTA).