Bogotá, EFE. La ONG Oxfam denunció este viernes que la multinacional estadounidense Cargill ha adquirido al menos 52.576 hectáreas de tierras baldías en el departamento del Vichada, en el este de Colombia, treinta veces más de lo permitido por la ley a un solo propietario en este tipo de unidades agrícolas.

Según el informe "Divide y Comprarás. Una nueva forma de concentrar tierras baldías en Colombia" elaborado por Oxfam, Cargill, la mayor comercializadora de materias primas agrícolas del mundo, adquirió las tierras baldías a través de 36 sociedades con las que eludió la restricción legal de 1.725 hectáreas correspondientes a una unidad familiar en este departamento.

Las tierras baldías son unidades agrícolas que el Estado ha entregado en diferentes momentos de la historia a campesinos con el objetivo de repartir la propiedad de la tierra, siendo la Ley 160 de 1994 la última estructura legal que las ampara.

Según informaron los autores del informe, Oxfam paró la investigación después de identificar 52.576 hectáreas por la complejidad de conseguir la información, aunque se sospecha que la cifra total puede alcanzar las 90.000 hectáreas.

De las tierras que se identificaron, unas 24.000 se encuentran en el municipio de La Primavera, 22.000 en Santa Rosalía y casi 6.000 en Cumaribo, todos ellos en el departamento del Vichada, fronterizo con Venezuela y con una activa presencia de grupos armados al margen de la ley y del narcotráfico.

Por esas 52.576 hectáreas, Cargill y sus sociedades habrían pagado unos 73.000 millones de pesos colombianos (unos US$38,5 millones).

En el documento se recoge además que Cargill hizo estas adquisiciones por medio de su filial Black River Asset Management, uno de los mayores fondos de inversión a nivel global en el sector del agro.

"Estas 36 sociedades que fueron constituidas entre 2010 y 2012 comparten un mismo domicilio, un mismo miembro de junta directiva, la misma representación legal y una misma actividad económica: el cultivo de cereales, legumbres y semillas", explicó Stephanie Burgos, asesora política de Oxfam en Washington, en la presentación del informe en Bogotá.

Burgos afirmó además que "Black River maneja grandes inversiones de otras entidades internacionales, como fondos de pensiones y universidades con el objetivo de generar rendimientos para sus inversores basados en negocios agropecuarios".

"No hay duda que Cargill es el dueño de todos los predios comprados", dijo Burgos, quien añadió que Oxfam considera que "la práctica de compras fraccionadas ha violado el espíritu de la ley, ese espíritu que busca la democratización de la propiedad de la tierra".

Colombia, es el undécimo país con mayores índices de concentración de la tierra en el mundo y el segundo en América Latina, solo por detrás de Paraguay.

Aída Pesquera, directora de Oxfam en Colombia, recordó que "la concentración de la tierra va íntimamente ligada a la pobreza rural, es causa y combustible del conflicto armado interno" y dijo que "preocupa" que toda la tierra que Cargill compró tiene antecedentes baldíos, "tierras con una condición social", agregó.

En las recomendaciones del informe, Oxfam pide al gobierno colombiano que declare una moratoria en la adquisición de tierras con precedentes baldíos, para evitar que se reproduzcan situaciones como la denunciada.