El consorcio Tren Eléctrico, constituido por la constructora brasileña Odebrecht y la peruana Graña y Montero, ganó la buena pro para reanudar el proyecto, 25 años después de que el presidente de Perú, Alan García, diera inicio a las obras.

Según el cálculo del mandatario peruano, más de tres millones de personas se verán beneficiadas con la iniciativa. Estudios de factibilidad previos dicen que el tren eléctrico transportará a casi 300.000 limeños todos los días.

El proyecto creará, además, 6.000 nuevos puestos de trabajo, directos e indirectos, y elevará el costo de los locales comerciales y los negocios que se ubiquen cerca de las vías del tren.

El gobierno pidió que las obras culminen en junio del 2011 y que la segunda etapa se inicie paralelamente durante este 2010. Ya se están haciendo los estudios preliminares para que este objetivo se concrete antes del fin de año, informó El Comercio.