Sala de Inversión. Por los temores de interrupciones de suministro en el Medio Oriente, los contratos a futuro se ven impulsados a su nivel más alto en 18 meses.

Esto, luego de que este lunes el secretario estadounidense de Estado, John Kerry, reconociera el uso de armas químicas por parte del gobierno sirio, y advirtiera que tendría consecuencias.

El West Texas Intermediate (WTI) opera en US$108,55 avanzando US$2,63, mientras que el barril crudo de referencia Brent cotiza en US$112,60, lo que se traduce en una ganancia de US$1,87, según reportó Infosel.

Kerry, en una conferencia de prensa, señaló que el gobierno de Bashar al-Assad usó de manera indiscriminada armas químicas contra la población civil, además de que dijo que se cuenta con las pruebas suficientes para reconocer el uso de armas químicas.

Además, dejó a entrever una posible intervención militar por parte de los Estados Unidos, Francia, Reino Unido una vez que se dé a conocer el informe de las Naciones Unidas, aunque podrían pasar de largo las recomendaciones del organismo internacional e intervenir sin su consentimiento.

Sin embargo, el gobierno ruso advirtió que una intervención militar en Siria por parte de los Estados Unidos podría traer graves consecuencias a la región, donde todavía repercuten los procesos desestabilizadores que aún viven países como Iraq y Libia, países pertenecientes a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Por su parte, al-Assad en entrevista con el periódico ruso Izvestia, dijo que una intervención estadounidense en su país sería un fracaso para los EE.UU., como el que vivió en Vietnam.

En tanto, en Libia el presidente de la National Oil Corp, Nuri Berruien, dijo este lunes que el campo El Feel interrumpió su producción debido a manifestaciones.

Con lo anterior, han regresado los temores al mercado de posibles interrupciones en los suministros de crudo en la región de Medio Oriente y el Norte de África, la principal zona productora de petróleo a nivel mundial.

Además, el mercado ha dejado de lado las preocupaciones del débil crecimiento económico estadounidense, tras los malos datos de este lunes y el viernes, aunado a una posible alza en los niveles de inventarios para la semana que terminó el 23 de agosto.