Quito. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, reestructuró el consejo administrativo de la iniciativa Yasuní ITT que presidirá el Vicepresidente, Lenin Moreno.

Con ello la instancia tendrá tres equipos de trabajo: intergubernamental, negociador y técnico, afirmó la Agencia Andes.

El primero estará conformado por los ministerios de Patrimonio (que presidirá el equipo); de Relaciones Exteriores; de Ambiente; de Recursos Naturales no Renovables; la secretaría Nacional de Planificación (Senplades); y el Instituto para el Ecodesarrollo Regional Amazónico (Ecorae), los cuales apoyarán la implementación y articulación de la política pública de la iniciativa.

En tanto, el equipo técnico, en el que participa un representante de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), apoyará el funcionamiento del proyecto,

Al informar los cambios, el presidente Rafael Correa señaló que su gobierno tiene una visión de futuro, por lo que mantiene la iniciativa que calificó de audaz, inédita y pionera.

Afirmó que “se trata de cambiar la historia ambiental del Ecuador y del Planeta. Proponemos un cambio de modelo por el cambio climático. Ofrecemos a los países industrializados la oportunidad de reducir sus emisiones de carbono contribuyendo a la conservación de una de las regiones con mayor biodiversidad del mundo”.

Agregó que con la propuesta se busca evitar la contaminación que producirían más de 400 millones de toneladas de CO2 en la atmósfera. Enfatizó que es “la conservación de la vida a cambio de la renuncia a ingentes sumas financieras que bien podrían cubrir muchas de las abundantes necesidades del país”.

Además, indicó que “todos estamos de acuerdo en superar la economía extractivista (…) que no significa dejar de aprovechar nuestros recursos naturales no renovables, esto es un absurdo, por el contrario significa que debemos aprovechar al máximo estos recursos con la mayor eficiencia y cuidado ambiental para conseguir los excedentes que permitan desarrollar otras áreas de la economía”.

El proyecto ambiental Yasuní-ITT busca dejar sin explotar una reserva petrolera en la Amazonía ecuatoriana a cambio de una compensación económica internacional para el país.