Los tres principales partidos políticos de México mantienen posturas divergentes y confrontadas sobre cómo se debe reformar el sector energético del país, pero coinciden en que los cambios en materia petrolera, en la explotación de gas natural y en generación eléctrica, son inaplazables.

Este lunes presentará públicamente el fundador del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), Cuauhtémoc Cárdenas, el plan de ese partido, que mantiene una férrea oposición a modificar la Constitución para atraer la inversión privada al sector.

El primero en airear su plan energético fue el conservador Partido Acción Nacional (PAN), el pasado 18 de julio, y pidió modificar los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución, así como de las leyes secundarias que regulan el sector energético.

Para inyectar recursos en Petróleos Mexicanos (Pemex) y modernizarla, el partido quería autorizar concesiones de explotación petrolera a empresas del sector aunque con el Estado manteniendo la propiedad de los hidrocarburos.

El 12 de agosto el presidente Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), aireó el plan del Gobierno, que rechaza las concesiones pero permite crear "contratos de utilidad compartida" con empresas privadas para compartir riesgos en yacimientos no convencionales.

La meta es elevar la producción de crudo de los 2,5 millones de barriles diarios de crudo a 3 millones en 2018 y 3,5 millones o más hacia 2025.

La meta es elevar la producción de crudo de los 2,5 millones de barriles diarios de crudo a 3 millones en 2018 y 3,5 millones o más hacia 2025, que sería un nivel histórico.

En materia de gas natural México pretende pasar de producir 5.700 millones de los pies cúbicos diarios actuales a 8.000 millones en 2018 y 10.400 millones en 2025.

El medio para lograrlo es modificar dos artículos de la Constitución, el 27 y 28.

El PRD, que este lunes presentará los detalles de su plan, se opone con firmeza a los cambios constitucionales alegando que la iniciativa de reforma de Peña Nieto tiene "toda la esencia" de una privatización.

En entrevista con Efe el académico de la Universidad Iberoamericana (UIA) Alberto Montoya Martín del Campo, se muestra muy crítico con Peña Nieto porque "regresa el reloj de la historia de México cien años" al otorgar a los inversores privados algunos derechos sobre la riqueza energética mexicana.

Considera que el petróleo, el recurso clave de la reforma, fue un instrumento fundamental de desarrollo para su país gracias a la expropiación del sector en 1938.

Recuerda que este recurso "hoy es la columna vertebral de toda la economía" pues "aporta durante los últimos 30 años entre el 30-40%, en algunos años llegó al 50 %, de cada peso del gasto público" y "el "el 95-97% de las divisas del Banco de México".

Por último el académico cree que el debate que se avecina en México "no es un asunto ideológico" sino "de sobrevivencia económica y, por lo tanto, de posibilidad de mantenerse como una nación con independencia para participar en su propio desarrollo y en una economía global".

Montoya considera que el PRI "tiene los votos" suficientes para, con sus aliados, aprobar la reforma pero cree probable que la decisión "no tendrá legitimidad" ante la ciudadanía y puede acarrearle problemas al Gobierno.

Para Juan Pardinas, director del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), "el mayor reto" de la reforma energética es que "el petróleo deje ser parte de los símbolos nacionales y se convierta en una materia prima" y "patrimonio geológico del pueblo mexicano".

"Es fundamental porque no estás discutiendo el honor de la patria" sino "qué haces con una materia prima que tiene determinado precio en el mercado internacional, que tiene costos y complejidades tecnológicas para accesarla, de qué manera lo haces de manera más eficiente", apuntó en declaraciones a Efe.

Respecto las críticas de algunos analistas privados que consideran que la iniciativa de Peña Nieto se queda corta, pide analizar de dónde parten las críticas.

"Si lo ves desde una óptica internacional, si comparas lo que ha hecho Colombia, lo que ha hecho Brasil, efectivamente, nos quedamos cortos. Si lo comparas con la historia mexicana de los últimos setenta años, creo que es un avance muy importante. La severidad del juicio depende del contexto de la mirada", añade.

PRI cierra filas con Peña Nieto. El gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI) ratificó este domingo su respaldo unánime al presidente de México, Enrique Peña Nieto, en la iniciativa de reforma energética que envió al Congreso para modernizar y atraer más inversión privada a ese sector de la economía.

"No podemos posponerlo más. Estamos resueltos a conseguirlo ahora. Con prudente audacia vamos por la reforma energética, no porque sea fácil sino porque es indispensable", dijo el presidente del PRI, César Camacho, tras encabezar una reunión de la Comisión Política Permanente del Comité Ejecutivo Nacional del partido.

En un acto multitudinario, convocado bajo el lema "México se transforma con energía", ante representantes del Congreso, de organizaciones sociales y cuadros del PRI, ese partido ratificó su "absoluto respaldo y respaldo al líder, a Enrique Peña Nieto" y a su propuesta energética.

Explicó que es momento de pasar de "un régimen de restricciones constitucionales a uno de libertades ejercidas con responsabilidad para que el Estado mexicano (...) pueda aprovechar los hidrocarburos preservando su propiedad".

"Que quede claro de una vez por todas. Ni en esta ni en ninguna reforma se va a vender nada. Se trata de que los mexicanos vivamos mejor", agregó el dirigente.

Por su parte el coordinador de los diputados del PRI, Manlio Fabio Beltrones, alabó la iniciativa de Peña Nieto, que busca modificar los artículos 27 y 28 de la Constitución mexicana, y la consideró "visionaria en sí misma, audaz en su planteamiento" y "nacionalista en su concepción".

Beltrones envió un mensaje conciliador a los opositores a la iniciativa, que están en los partidos de izquierda: "no habrá un minuto en que no estemos dispuestos a dialogar con quien sea necesario para conseguir el propósito de regresarle a México niveles de crecimiento económico y bienestar que se nos han negado en los últimos quince años", indicó el dirigente.

El senador oficialista Francisco Labastida Ochoa señaló, por su parte, que el plan energético que Peña Nieto envió al Congreso, que lo discutirá a partir de septiembre, es una iniciativa "de las más importantes de los últimos años en México".

Labastida destacó que la propuesta "mantiene la propiedad de la nación sobre los hidrocarburos y las grandes empresas energéticas, Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE)".

Además, resaltó que en la iniciativa no hay "concesiones ni contratos de riesgo" por lo que "el petróleo y el gas son y seguirán siendo de los mexicanos".

El dirigente de la Confederación Nacional Campesina (CNC) y también miembro de la comisión política del PRI, Gerardo Sánchez, celebró la que considera una "reforma energética con rostro social", que puede ayudar también al campo si aumenta la producción de fertilizantes.

Sánchez aprovechó la ocasión para lanzar un fuerte respaldo a la iniciativa energética, que la CNC apoyará con movilizaciones, si es necesario, según dijo.

Frente a la propuesta del PRI hay otras dos, una del conservador Partido Acción Nacional (PAN), que abriría más el sector al capital privado, y otra del Partido de la Revolución Democrática (PRD, izquierda), que se presentará este lunes, pero se opone a los cambios constitucionales.