El presidente de Ecuador, Rafael Correa, viajó a la Amazonia ecuatoriana y visitó uno de los pozos que la petrolera estadounidense Texaco, posteriormente adquirida por Chevron, operó en la Provincia de Sucumbíos en los años ochenta y donde se presentó un derrame de hidrocarburos que nunca se limpió.

El Campo Aguarico 4 fue el lugar donde la compañía estuvo extrayendo petróleo.

Primero con guantes y luego sin ellos, el mandatario mostró al mundo entero, a través de las cámaras de medios locales e internacionales y mediante un enlace directo del canal oficial Ecudor TV, "la mano sucia de Chevron Texaco" con los desechos de petróleo quedados en la zona.

Previo a mostrar los residuos dejados por la petrolera en la selva amazónica, Correa indicó que la contaminación, que motivó una demanda internacional a la petrolera por parte de las comunidades amazónicas afectadas, "pudo ser evitada".

"Todo esto es producto de técnicas realmente precarias, ya existían en esa época técnicas mucho mejores, estas técnicas están prohibidas en sus propios países... básicamente botar los residuos en los cuerpos acuíferos, ríos y pantanos como estos, para ahorrarse unos cuantos dólares, embolsicarse unos cuantos dólares, mejorar sus ganancias envenenando a la gente, destruyendo la selva amazónica", indicó Correa.

Según algunos cálculos fueron más de 18.000 galones de agua tóxica la que se depositó en pantanos y piscinas artificiales, mientras los derrames de petróleo alcanzaron los 17 millones de galones, casi el doble de lo que fue a dar al mar tras el accidente del buque petrolero Exxon Valdez.

Desde que se inició en distintas cortes ecuatorianas e internacionales la disputa entre la compañía petrolera, un grupo de afectados y el gobierno ecuatoriano, la Chevron ha argumentado que no contaminó y que la responsable del desastre ambiental en realidad fue la empresa estatal ecuatoriana Petroecuador.

Días atrás, el presidente puntualizó en una entrevista con la televisión Gama que con su visita al pozo Aguarico 4 iba a demostrar las “mentirillas” de la multinacional petrolera. Pero su guerra mediática no terminará ahí. "Empezamos con eso una campaña de traer personalidades. Vendrá la alcaldesa de Richmond (California, EE.UU.), donde también, con un incendio en una refinería, Chevron contaminó a toda la población", declaró.

Correa aseguró que su país tiene "el arma más letal contra tanta prepotencia, que es la verdad". Para el jefe de Estado, "lo que hizo (Chevron) en Ecuador no tiene nombre, jamás lo hubiera hecho en Estados Unidos" y apuntó que "no solo se trata de que no limpiaron ciertas piscinas" sino que, en su opinión, usaron "técnicas anacrónicas" durante su operación.

En 2011, un tribunal ecuatoriano impuso a la Chevron la multa ambiental más cara en un país latinoameriano (US$19.000 millones). La compañía ha denunciado un presunto fraude en su contra y ha pedido a un tribunal de arbitraje de La Haya endilgar a Ecuador el pago de la sentencia.

De su lado, la compañía presentó en los últimos días a la Fiscalía ecuatoriana nuevos documentos del presunto fraude fraguado en su contra por los abogados de los demandantes y ha criticado la intromisión del mandatario en el pleito.

La Fiscalía ha aclarado que la nueva documentación ha llegado fuera del tiempo establecido en el proceso, que ya dura más de trece años y que actualmente se encuentra en la Corte Suprema de Justicia.

* Con información de ElUniverso de Ecuador y de ElEspectador de Colombia.