Londres. Royal Dutch Shell PLC dejó de vender gasolina a Irán, convirtiéndose en la más reciente petrolera en tomar tal decisión tras incrementarse las amenazas de sanciones aún más duras contra la república islámica.

"Actualmente Shell no está vendiendo gasolina a Irán", dijo un portavoz de la compañía, quien no quiso comentar si estaba relacionado con las sanciones en contra del país.

La decisión de la compañía se presenta en momentos que varias empresas petroleras occidentales han optado por cortar sus lazos comerciales con Irán, a medida que aumenta la presión internacional sobre su industria petrolera y de gas.

Las firmas de corretaje de commodities Traders Vitol Holding BV y Glencore International AG, que tradicionalmente han sido proveedores claves de combustible para Irán, decidieron recientemente el detener las ventas de gasolina al país.

La expansión de la refinación en Irán ha sido retrasada por décadas de sanciones, por lo que el país depende de las importaciones para cerca del 40% de su consumo de productos refinados.

Ahora enfrenta posibles sanciones por parte de EE.UU. mientras las negociaciones sobre su programa nuclear siguen empantanadas.

A finales de enero, el Senado de EE.UU. aprobó una nueva ley que requiere que el presidente imponga sanciones en contra de compañías que exporten productos petroleros a Irán, al restringir sus transacciones en moneda extranjera, el acceso a los bancos estadounidenses y el manejo de propiedades en EE.UU.

Este fue su último intento para forzar a Irán a suspender su programa de enriquecimiento nuclear, que algunos temen que sea parte de un plan de armas nucleares.

Pese a las sanciones que se avecinan, las empresas occidentales están siendo reemplazadas por petroleras asiáticas. La petrolera estatal de Malasia Petroliam Nasional  (Petronas) recientemente dijo que su unidad de corretaje estaba vendiendo gasolina a Irán.