Estocolmo/Detroit.  El pequeño fabricante holandés de autos deportivos Spyker logró un acuerdo de última hora y compró a la sueca Saab, en un intento audaz por sacar a flote a una marca que hace pocos días estaba destinada a desaparecer.

General Motors , el dueño de Saab, anunció el acuerdo sin dar detalles financieros, pero una fuente familiarizada con el tema dijo que Spyker había ofrecido unos US$400 millones, de los cuales US$74 millones serán en efectivo y el resto en acciones.

El acuerdo está sujeto a una garantía del gobierno sueco para un crédito del Banco Europeo de Inversiones por 400 millones de euros (US$564 millones de dólares).

"General Motors, Spyker Cars, y el gobierno sueco trabajaron duro y de manera creativa para un acuerdo que podría asegurar un futuro sustentable para esta marca única e icónica", dijo el vicepresidente de GM, John Smith, en un comunicado.

Pese a registrar años de pérdidas, la firma sueca de 60 años tiene muchos aficionados, muchos de los que creen que puede ser rentable con el dueño correcto.