Washington. El presidente de Toyota Motor Corp, Akio Toyoda, se colocó en el centro de la escena por una extensa investigación en Estados Unidos sobre la crisis de seguridad de la automotriz japonesa, se disculpó con los consumidores y prometió reformas a legisladores escépticos.

"Me disculpo profundamente por cualquier accidente que los conductores de Toyota hayan sufrido", dijo Toyoda después de haber prestado juramento ante la Comisión de Supervisión y Reforma del gobierno de la Cámara de Representantes.

La aparición marcó un momento dramático en la crisis de seguridad que comenzó hace un mes con una serie de llamados a revisión de automóviles por problemas de aceleración no intencional y de frenos, que ahora se extiende a más de 8,5 millones de vehículos a nivel mundial.

Vestido con un traje gris oscuro, de raya diplomática, Toyoda dijo que él, más que nadie, quería que los autos Toyota fueran seguros. "Mi nombre está en cada auto", dijo el ejecutivo en inglés, quien luego usó un traductor para responder las preguntas de los legisladores.

Pero rechazó enfáticamente una teoría acerca de que algunos de los problemas en la aceleración se debían a una cuestión electrónica, en lugar de a problemas con un mecanismo del acelerador que quedaba atascado y a las alfombras del piso, que podían atrapar el pedal.

"Confío absolutamente en que no hay problemas con el sistema electrónico del acelerador", dijo Toyoda a la comisión.

Los problemas de aceleración no intencional han estado relacionados con al menos cinco casos de muertes en accidentes en Estados Unidos; otros 29 reportes fatales están siendo evaluados por las autoridades estadounidenses.

El legislador Paul Kanjorski, un demócrata de Pennsylvania, advirtió a Toyoda de que su empresa podría tener que pagar por las muertes y daños, debido a un aumento de las demandas en Estados Unidos. "Será convocado a pagar compensaciones", dijo Kanjorski.

El presidente de la Comisión abrió la audiencia horas antes con la narración de un accidente horroroso que generó el mayor retiro, y atacó a Toyota por alardear de haber ahorrado US$100 millones al limitar un retiro de 2007 de alfombras de piso implicadas en el accidente fatal.

El comité escuchará a un familiar de Mark Saylor, un funcionario de Autopistas de California retirado, quien murió en agosto del año pasado junto a tres miembros de su familia, cuando el sedan Lexus de Toyota que manejaba aceleró y perdió el control.

"Toyota ignoró o minimizó los reportes de una aceleración repentina", dijo el presidente del panel de supervisión Edolphus Towns, un demócrata de Nueva York.

El secretario de Transportes de Estados Unidos, Ray LaHood, quien precedió a Toyoda en la audiencia, calificó a los vehículos retirados de Toyota como "inseguros".

Toyota, fundada por el abuelo de Toyoda, ahora enfrenta una investigación criminar y una investigación de valores en Estados Unidos, así como las preguntas sin respuestas sobre cientos de incidentes por aceleración no intencional reportados por consumidores.

En su afirmaciones ante el comité, Toyoda extendió sus condolencias a la familia Saylor y dijo que estaba "profundamente apenado" de que la empresa hubiera permitido que los estándares de calidad cayeran durante un periodo de rápido crecimiento durante la década pasada.

Toyota prometió reformas internas para aumentar la vigilancia de la seguridad y asegurar que los retiros futuros se realicen más rápidamente, respondiendo a los reclamos de los consumidores.