Londres. Los tripulantes de cabina de British Airways iniciaron una nueva huelga este lunes, luego de que fracasaron las negociaciones del fin de semana para tratar de resolver una extensa disputa por salarios, despidos y condiciones de trabajo.

La aerolínea dijo que planeaba operar 60% de los vuelos de larga distancia y 50% de los de corta distancia desde el aeropuerto de Heathrow en Londres, con lo que permitiría que 70% de sus pasajeros lleguen a destino.

Los vuelos desde otros dos aeropuertos londinenses, Gatwick y City, no fueron afectados por la huelga, que llega luego de varias otras y habría de durar cinco días.

Los trabajadores planean otras dos huelgas en caso de que no pueda resolverse la disputa.

El presidente ejecutivo de British Airways, Willie Walsh, y líderes del sindicato Unite, que representa a los tripulantes de cabina, se culpaban unos a otros por el fracaso en las comunicaciones.

"Ayer (domingo) le hice una oferta a Willie Walsh para que devuelva las concesiones de viajes de nuestra gente que él ha les ha quitado vengativa y tontamente y yo, personalmente, me encargaba de ponerle fin a esta huelga", dijo el colíder de Unite, Tony Woodley, este lunes a BBC Radio 4.

La cuestión de la concesiones de viajes para la tripulación se ha vuelto un punto clave en el conflicto, que llega en tiempos difíciles para BA.

La semana pasada, la aerolínea anunció una pérdida récord anual de 531 millones de libras (US$763 millones).

La última ronda de conversaciones cara a cara entre los gerentes y los líderes sindicales, el sábado, llegó a un abrupto fin luego de que los manifestantes de un diminuto partido de izquierda invadieron la sala.

También trascendió que Derek Simpson, líder conjunto de Unite, había estado enviando actualizaciones en tiempo real a la red Twitter desde adentro de las charlas confidenciales, lo que enfureció a Walsh, quien apareció este domingo en televisión para quejarse por ello.