Legislar sobre el mercado de vehículos ha sido un tema polémico, dado que las opiniones en el Parlamento sobre el éxito o fracaso de este instrumento, son encontradas. En ambos bandos hay quienes consideran que una ley no es lo que pondrá freno al aumento de los precios de los vehículos, ni a las distorsiones generadas en el mercado.

Los asambleístas consideran que mientras no se normalice la entrega de divisas y el tiempo de liquidación para toda la cadena del sector automotriz, no podrán controlar el aumento de precios.
Esta situación genera insuficiencia de vehículos y de sus partes.

Todo bien escaso es caro. Además, esto origina otros negocios que distorsionan el mercado, entre ellos, la venta de vehículos usados que casi son cero kilómetros, negocio a través del cual se han disparado los precios en hasta 1.000% en siete años.