Caracas. La imperiosa necesidad que ahora tiene Venezuela de producir más energía, en medio de una crisis eléctrica, amenaza a las ya declinantes exportaciones de fueloil y diesel, que están siendo utilizados para alimentar generadores en todo el país.

El gobierno se vio obligado a racionar el servicio eléctrico hasta por dos horas diarias, lo que ha disparado las ventas de plantas eléctricas que operan con combustibles para asegurar el suministro a hogares, comercios e industrias.

"De ahora en adelante vamos a ver un incremento en el consumo de diesel para todos los centros comerciales y otros lugares", dijo José Manuel Aller, especialista de la Universidad Simón Bolívar. "Vamos a exportar mucho menos".

Las exportaciones de combustibles ya se habían desinflado en 2009 por efectos del recorte de producción de la OPEP y el creciente consumo interno del parque automotor y plantas termoeléctricas.

Entre febrero y diciembre, el volumen de exportaciones de derivados bajó 17% a 389.480 barriles por día (bpd), mientras que para el mercado interno se destinaron unos 500.000 bpd.

La crisis eléctrica, que mostró sus primeros síntomas en 2008 con apagones en más de la mitad del país, se ha agudizado desde agosto.

Una prolongada sequía, consecuencia del fenómeno climatológico de El Niño, ha reducido el agua en los embalses en un país que obtiene 70% de su generación de la hidroelectricidad, lo que ha generalizado los apagones.

"Vendemos al año unas 300 ó 400 máquinas. Este año tenemos solicitudes de más de 1.000 máquinas. Es un récord", dijo Octavio Casado, director de Comelecinca, una firma que importa generadoras medianas y grandes para bancos, hospitales y centros comerciales.

Matriz cambiante. La inauguración de nuevas plantas termoeléctricas durante el gobierno de Hugo Chávez, particularmente desde que el Estado nacionalizó el sector en 2007, ha elevado la demanda interna de combustibles, a lo cual se suma ahora la instalación de pequeñas plantas de particulares.

"La semana pasada, cuando anunciaron el racionamiento, se me agotaron las plantas medianas, que son las mejores para los comercios. Estoy esperando los pedidos", dijo Carlos Caraballo, encargado de la tienda Moto-Repuestos Doble G, en Caracas.

Entre enero y noviembre de 2009, el uso de fueloil por parte del sector eléctrico subió un 62,2 por ciento interanual a casi 54.000 bpd, según la Oficina de Operación de Sistemas Interconectados (OPSIS). El uso de diésel también creció 15% en ese período para llegar a 54.800 bpd.

Analistas consideran que incluso la exportación a Europa de los 45.000 bpd de diésel de bajo azufre que produce la refinería de Puerto la Cruz está amenazada si continúa creciendo la instalación desordenada de plantas eléctricas.

Mientras se dispara el uso de combustibles líquidos, el gas, preferido para generar electricidad, sólo subió 9,4% a 616 millones de pies cúbicos diarios en noviembre.

"Los lineamientos del gobierno privilegian el uso de gas por ser más eficiente y limpio, pero la inversión en termoelectricidad no se ha coordinado con una aumento en la capacidad de extracción y transporte de gas", dijo Richard Obuchi, profesor del IESA en Caracas.

Bolsillos rotos. Al no haber un alza en la producción de derivados, la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) deja de percibir cuantiosos recursos al destinar más barriles de combustibles a precio subsidiado al mercado interno, en lugar de exportarlos.

Venezuela es el país con la gasolina más barata del mundo, lo cual le deja cuantiosas pérdidas a Pdvsa cada año e incentiva un consumo creciente de este y otros derivados que se venden a muy bajo precio.

Estados Unidos, el principal mercado de PDVSA, ha reducido en 58,3 por ciento su recepción de combustibles venezolanos desde 2005, para terminar en un promedio de 120.000 bpd entre enero y octubre de 2009.

La composición de la cesta de exportación venezolana a ese país también ha cambiado, al contener ahora una mayor proporción de derivados de baja calidad, como el fueloil, así como de componentes para mezclar, en lugar de derivados terminados como la gasolina.

La capacidad de refinación de Venezuela lleva años estancada y los planes de incorporar nuevas refinerías para elevar la producción aún está lejos de cumplirse. "Venezuela no ha cumplido con los aumentos prometidos en su capacidad de refinación. Si no se adoptan medidas, llegará el momento en que dejaremos de exportar derivados", dijo Obuchi.