Todo indica que el índice de escasez del mes de agosto, que reportará el Banco Central de Venezuela (BCV), será uno de los más altos del año, porque esta semana se suman nuevos productos a la lista de los desaparecidos de los anaqueles y neveras de los expendios.

El Mundo Economía y Negocios visitó siete establecimientos y en ninguno de estos se encontró pasta o arroz regulado.

La pasta, cuyo precio subió hace justo una semana, tan solo se vio al precio regulado en Pdval y en algunas cadenas privadas, pero duraba apenas unos minutos en piso de venta. En su lugar, los anaqueles ofrecen un variedad de pastas premium e importadas, que no bajan de Bs. 23 el kilo.

El arroz, en su presentación regulada, desapareció de los anaqueles. En todos los comercios visitados tenían las versiones saborizadas, parbolizadas e integrales, cuyo precio oscila entre Bs. 14,50 y Bs. 18 el kilo.

Los problemas de abastecimiento se agudizan en varios productos como la leche en polvo, la pasteurizada y la de larga duración, así como en el aceite vegetal, el azúcar, la harina de maíz y la margarina. Además, persisten las fallas en artículos de higiene como papel tualé, toallas absorbentes y servilletas.

En el limbo. La distribución de carne no termina de normalizarse, a pesar de que cesó el verano y -supuestamente- iba a aumentar la producción nacional.

En ninguno de los supermercados visitados tenían carne de primera. En el Bicentenario de Terrazas del Ávila los clientes llevaban cogote (corte de segunda) preempacado. En Pdval Diana dijeron que el jueves "llegó y voló".

En el mercado municipal de Chacao los concesionarios tienen carne, pero venden los cortes de primera en no menos de Bs. 115 el kilo. En Guaicaipuro, muy pocos puestos de carne estaban operando ayer, ya que no tenían nada que vender, pues los frigoríficos encargados de la distribución de carne en canal al precio regulado no fueron en toda la semana. "Ya está llegando", dijo un comerciante, quien recalcó que ahora tendrán con qué trabajar durante el fin de semana.

Los concesionarios que tenían carne ofrecían solo cortes de segunda o los parrilleros, cuyo precio no está regulado.