Londres. Las ventas mundiales de música grabada cayeron 7%, hasta US$17.000 millones en 2009, afectadas por una caída en los dos principales mercados, Estados Unidos y Japón, informó el organismo que gestiona el comercio de la industria.

El IFPI indicó que las cifras de 2009, que comparó con una caída de 8% en 2008, arrojaron una imagen mixta, con una vuelta al crecimiento en 13 mercados y con un fuerte crecimiento en las ventas de música digital, aunque la rampante piratería continúa comiéndose los ingresos.

Susan Boyle, que saltó a la fama en el programa de Simon Cowell "Britain's Got Talent", tuvo el álbum más vendido del año con "I Dreamed a Dream", que vendió 8,3 millones de copias.

Otros artistas con ventas destacadas fueron Black Eyed Peas, Michael Jackson, Taylor Swift y Lady Gaga. Cinco de los 10 cantantes más vendidos tenían contrato con Universal, de Vivendi, mientras que el resto estaban con Sony y Warner Music Group.

Las ventas mundiales de discos se han visto afectadas en los últimos años por la piratería y por la posibilidad de comprar temas digitales más baratos.

"El negocio mundial de la música continúa defendiendo su territorio, invirtiendo en talento y desarrollando nuevos modelos de negocio pese a los problemas de un mercado afectado por la piratería", dijo el presidente ejecutivo de IFPI, John Kennedy.

"Las compañías de la música están invirtiendo más de US$5.000 millones al año en desarrollar y promocionar artistas, dando licencias a cientos de servicios y adaptando sus canales de distribución para cumplir la cambiante demanda del consumidor", añadió.

Estados Unidos y Japón representaban 80% del declive general del mercado, dijo la IFPI, mientras que la caída mundial en ingresos fuera de estos dos mercados fue de 3,2%.

Las ventas físicas de música, como los CD, cayeron 12,7% en todo el mundo, mientras que las ventas digitales crecieron 9,2%, hasta US$4.300 millones.

Fuera de la música grabada, la industria de la música en general, que incluye áreas como la publicidad en radio y las actuaciones en directo, cayeron 8%, hasta una cifra estimada de US$140.000 millones.

El crecimiento en los ingresos por música en directo, que alcanzó 4%, se ha ralentizado significativamente en los últimos tres años.