Una agenda, plumas, computadoras y las ideas fueron los elementos que usó Jaime Santillán con su compañero Mario Torres hace más de seis años. El campus de la Universidad Casa Grande, en Guayaquil, fue el espacio donde surgieron comentarios y varias interrogantes, una de ellas: ¿y si lo pensamos más allá de un proyecto de grado?

Eso llevó a que la idea de crear una barra energética sin químicos, que agrupe las cuatro regiones del Ecuador, tenga forma. Ambos, durante ese proceso de aprendizaje, averiguaban cómo se formaba un negocio, cómo podían exportar y dónde conseguir los ingredientes.

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Una vez que pusieron todo su empeño se convirtió en su proyecto de vida, dice Jaime Santillán, cofundador de Wipala Snacks. “La idea de Wipala nace cuando mi socio Mario y yo, al momento de presentar nuestra tesis universitaria, decidimos basarla en la exportación de barras energéticas hacia Estados Unidos. La idea estaba muy basada en que podamos juntar las cuatro regiones del Ecuador en un solo producto. Mario manejaba el área de productos tropicales y yo estaba relacionado más con lo andino como la quinua, chocho y amaranto”, comenta Santillán de 34 años.

El también ingeniero en negocios internacionales recuerda lo “tedioso” que fue ese proceso, pero a la vez satisfactorio. “Aprovechamos cada una de estas etapas, cuando fuimos a formular las barras a Quito trabajamos con la Universidad San Francisco y todo pensando en un lanzamiento real y no algo académico”, cuenta. Luego de esto realizaron testeos en otras instituciones educativas de los distintos sabores de las barras energéticas, añade.

En total son 16 productos, endulzados con panela, que no solo están en Ecuador sino que se exportan a cuatro países. 

“Queremos posicionarnos como la primera opción de alimentos ricos y saludables a nivel latinoamericano. Queremos romper el esquema de que lo natural no es tan rico. Que nuestros clientes tengan dos sentimientos interesantes, el de estar satisfecho con el sabor y el impacto nutricional y ambiental”, explica Santillán.

“Nos unimos con mentores en capacitaciones de producción, inversión, luego logramos comenzar en Milagro con una planta y a través de un préstamo compramos maquinaria y tuvimos las primeras ventas en 2016″, señala.

Las ventas de Wipala Snacks en ese entonces, con sus barras energéticas de banano, piña, cacao, quinua y chocho, se hacían básicamente en ferias. Ese fue el primer encuentro con el mercado hasta que luego llegaron a ciudades como Quito, Cuenca, Baños, a través de las perchas de Supermaxi.

Este negocio empezó vendiendo 10.000 unidades y ya estando en un supermercado pasó a 60.000. Y así como la espuma fue creciendo Wipala Snacks, que actualmente amplió su portafolio. A las barras energéticas se sumó una presentación para niños de seis meses en adelante de frutas y vegetales. En 2020, sacaron un cereal de quinua con canela y otro con chocolate, después unas proteínas en forma de cachitos de queso cheddar y cebolla. Y hace poco un gel energético bebible.

En total son 16 productos, endulzados con panela, que no solo están en Ecuador sino que se exportan a cuatro países: Estados Unidos, Panamá, Alemania y España. Por ejemplo, en Estados Unidos están en Walmart y Amazon online y en territorio en las farmacias CV.

Los valores van de US$ 1 hasta US$ 5, según el producto. La fuerza de venta de esta marca ecuatoriana es 75 % por exportaciones y 25 % nacional. “Siempre tuvimos la intención de crecer horizontalmente, estar a la vanguardia. Nuestra mayor fuerza es por exportaciones, pero queremos equilibrar”, asegura.

La materia prima es comprada directamente a los agricultores. No usan intermediarios. Van, por ejemplo, a Cañar, Chimborazo, a ciertas provincias de la Costa y Amazonía. “Siempre trabajamos como tribu y toda la cadena que forma parte de nuestro negocio es una forma práctica e inmediata de expandirte a otros mercados”, apunta Santillán.

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Uno de los peores momentos en el negocio fue una inundación en la planta de Milagro. Allí perdieron maquinarias y materia prima. Con el tiempo en contra se mudaron a Guayaquil. “Fue un golpe duro porque nos tocó cerrar tres o cuatro meses. Nos tocó comprar máquinas, empaques para volver al mercado”, rememora.

Wipala, palabra quechua que significa unión de pueblos andinos, es una marca que emplea a diez personas y cuenta con las certificaciones USDA Organic, HACCP, entre otras.

“Queremos posicionarnos como la primera opción de alimentos ricos y saludables a nivel latinoamericano. Queremos romper el esquema de que lo natural no es tan rico. Que nuestros clientes tengan dos sentimientos interesantes, el de estar satisfecho con el sabor y el impacto nutricional y ambiental”, explica Santillán.

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Para el ejecutivo, uno de sus mayores logros son los premios. En 2017, obtuvieron un galardón como la empresa pyme mejor exportadora por ProEcuador; en 2018, el Banco Mundial los nombró como emprendimiento insignia de Ecuador. “Y sin duda haber entrado a Walmart y CVS con nuestro producto”, destaca.

Santillán cree que la paciencia es una de las mejores herramientas del éxito. “Hay que aprender a disfrutar del proceso, muchas veces nos queremos saltar los pasos y la experiencia. Nosotros al día de hoy aún seguimos cometiendo errores y nunca se termina de aprender, pero hemos disfrutado el proceso, que las cosas toman su tiempo y es importante rodearse de un buen equipo”, sugiere