El vicepresidente de Uruguay, Danilo Astori, llevará esta semana al presidente José Mujica las condiciones que considera imprescindibles para que la gestión de gobierno pueda funcionar en un escenario sin tensiones como el actual, alterado por las controversiales remociones del ministro de Turismo, Héctor Lescano, y del director de UTE, Gerardo Rey.

Astori le pedirá al mandatario evitar que se reitere el modo y los motivos que lo llevaron a meter mano en el cuadro de gobierno. Mujica entiende que hay jerarcas con seis o siete años en cargos de conducción que deberían darle paso a nuevas figuras y, de esa forma, poder inyectar renovación en su tercer año de gestión, al que considera “bisagra”.

Sin embargo, Astori le transmitirá al mandatario la necesidad de dar señales claras de “estabilidad”, mientras crece la incertidumbre por las turbulencias de la economía mundial.

En la noche del viernes se reunió en la Ciudad Vieja la cúpula del Frente Liber Seregni (FLS), la coalición de grupos que responden a Astori. Allí resolvieron pedirle una entrevista a Mujica para plantearle las inquietudes. En el encuentro con el vicepresidente participaron los ministros de Economía, Fernando Lorenzo; de Transporte, Enrique Pintado; el intendente de Maldonado, Óscar de los Santos; los senadores Rafael Michelini y Rodolfo Nin, y el publicista Esteban Valenti.

Según dijeron a El Observador fuentes del sector, en la agenda de la cumbre Mujica-Astori se incluirán también otros dos puntos, que los astoristas prefieren mantener en reserva.

La reunión del viernes, realizada en la sede de la agencia de comunicación Perfil, con Valenti como anfitrión, fue “muy dura” en críticas al presidente por sus remociones en el gobierno. El más radical en su postura fue Valenti, aunque todos compartieron el malestar por la forma en que Mujica comunicó sus decisiones. Astori se mostró “dolido”, y el grupo, de forma unánime, entiende que ha sido dañada la “lealtad” del vicepresidente.

Mujica espera llamada. La senadora Lucía Topolansky, dijo este sábado a Subrayado que el presidente aún no recibió una llamada de Astori para encontrarse y hablar de los cambios de jerarcas que hubo en el gobierno y que molestaron al sector del vicepresidente.

Mientras el presidente trabajaba la chacra subido a su tractor, Topolansky declaró que algunos miembros del sector de Astori “se pasaron de la raya” con las críticas a Mujica por sacar a Lescano y a Rey. Ambos jerarcas son del FLS, que integran Asamblea Uruguay, Alianza Progresista y el Nuevo Espacio. Topolansky se refirió especialmente a Valenti, sobre quien dijo “siempre critica” y es el que lleva las posiciones “más radicales” en el sector. Aun así, sostuvo que “no hay que dar por el pito más de lo que el pito vale”. “¿Cuál es el horror del cambio, por qué tanto lío?”, se preguntó la primera senadora del Frente Amplio.

En esa misma línea, el presidente Mujica cuestionó “el pamento” del astorismo luego de los primeros dos relevos. El presidente manifestó su descontento por la reacción del astorismo al ministro Lorenzo el viernes en la Torre Ejecutiva.

Mujica le informó que antes del próximo jueves terminará de concretar los cambios. El presidente dijo que los detalles de los cambios los dará a conocer el jueves en su audición de la radio privada M24. Esta semana se informó que la próxima en cesar será la ministra de Vivienda, Graciela Muslera, quien a pesar de ser del MPP, tuvo diferencias con Mujica.

Este viernes, Lorenzo le respondió al mandatario que sentían atacada la lealtad al vicepresidente. Astori se enteró de la remoción de Lescano cuando viajaba a Estados Unidos. Al poner un pie en Uruguay a su regreso, que adelantó para la tarde del viernes, se llevó a cabo el encuentro de su sector para analizar la situación.

Según explicó una fuente política, si Astori no recibe una señal favorable del presidente, el FLS considera que los están “echando”. Cuando sentaron las bases para integrar la fórmula presidencial con Astori, el propio Mujica declaró que llevarían a cabo un gobierno “bicéfalo”. El vicepresidente encarnaba la “continuidad” de la obra de Tabaré Vázquez y seguiría llevando las riendas de la conducción económica. Ahora, esa alianza está en crisis.