Acceder a recursos para innovar o expandir un negocio fue siempre un desafío en Brasil. Sin embargo, en los últimos años la industria de Private Equity y Venture Capital, fondos que compran participaciones en empresas, se viene consolidando como importante herramienta de financiamiento. Hace más de diez años el sector crece a una tasa promedio de 25% anual. En 2012, las 144 administradoras de 540 fondos activos alcanzaron la marca de US$41.000 millones en capital comprometido, la suma de los valores ya invertidos con los saldos aún disponibles en los fondos que aún operan desde el año 2000. Es un aumento de 31% respecto a 2011.

Según Clovis Meurer, presidente de la Asociación Brasileña de Private Equity y Venture Capital (Abvcap, por sus siglas en portugués), el crecimiento ha sido vigoroso y continuo, con sólo periodos puntuales de caída como 2009, luego de la crisis subprime en EE.UU. Este año, estima, el escenario es retador: la caída de las proyecciones de crecimiento en el PIB brasileño y la inestabilidad causada por las protestas sociales. “Tal vez no lleguemos al rango de 20% a 30% en 2013”, reconoce Meurer. “Sin embargo, pese a una mayor cautela de los inversionistas, Brasil sigue siendo un país de muchas oportunidades en comparación con otros mercados emergentes”. 

Entre los factores que lo explican, Meurer destaca el control de la inflación, el aumento de los ingresos de la población y la tendencia declinante de las tasas de interés de largo plazo. “Emprender se tornó más fácil y aumentó el deseo de los jóvenes de tornarse empresarios”, afirma Dalton Schmitt Júnior, socio y director ejecutivo de CRP Compañía de Participaciones. Según él, el Banco Nacional de Desarrollo (BNDES) y la Agencia Brasileña de Innovación (Finep, por sus siglas en portugués) tuvieron un papel importante en este cambio: al adquirir participación accionaria asumieron riesgos y estimularon nuevos emprendimientos.

El mercado comenzó a tomar cuerpo, en la década de los 90, cuando diversos fondos internacionales desembarcaron en el país. Uno de ellos fue el estadounidense Advent, que recientemente invirtió en empresas como Kroton, especializada en servicios educacionales, la red de retail Quero Quero y los restaurantes Frango Assado, entre otras. Una nueva etapa comenzó en 2005, cuando llegaron a Brasil fondos grandes como Carlyle, que hoy tiene participación en compañías como CVC Viagens y Scalina, fabricante de moda íntima.

Reyes Midas. “Hoy los inversionistas ven los fondos como una clase de activos fundamentales en la composición de sus portafolios, debido a los mayores retornos que ofrecen en comparación con las colocaciones tradicionales”, afirma Federico Greve, socio de DGF Investimentos. Según él, se trata de una inversión de largo plazo, que madura entre cinco y diez años y que depende del éxito de los emprendimientos. Pese al riesgo de fracaso, el retorno puede ser del orden del 15% al 25% anual, según la Abvcap.

Los fondos de Private Equity inyectan recursos en empresas que ya tienen facturación por encima de los US$50 millones anuales. Los aportes en cada compañía superan los US$5 millones. Los fondos de Venture Capital, en tanto, invierten en empresas pequeñas y medianas en una etapa temprana, algunas pre-operativas o que ya tienen un producto en el mercado, aunque vendan menos de US$50 millones al año. Son las llamadas startups. En este caso, la asignación de recursos por proyecto suele oscilar entre US$1 millón y US$5 millones. “El fenómeno más reciente es el aumento del número de inversiones en empresas en etapa embrionaria”, afirma Claudio Furtado, director ejecutivo del Centro de Estudios de Private Equity y Venture Capital (GVcepe) de la Escuela de Administración de Empresas de la Fundación Getúlio Vargas (FGV-Easp). 

Esta tendencia comenzó con la llegada de modelos de negocios validados en el extranjero y adaptados al mercado brasileño. Las empresas que siguen esa estrategia son las llamadas copycat startups. Por ejemplo, en el área de e-commerce nacieron así Peixe Urbano, Groupon y Submarino.

Entre los ejemplos figura CRP Companhia de Participações, que viene focalizando sus inversiones en tecnología de información y salud, dos sectores que crecen más que el resto de la economía. Cuenta con dos plataformas de Venture Capital, con US$75 millones, y un fondo de Private Equity con US$150 millones. “Operamos hace 30 años y gradualmente hemos ido aumentando los recursos. Antes de 2005 invertíamos entre US$25.000 y US$750.000 en cada empresa”, recalca Schmitt. 

Entre sus casos de éxito destaca Uni5, fundada en 2000 y especializada en el desarrollo de plataformas de integración de suministros sectoriales. Empezaron atendiendo al sector curtiembres y calzado y, más tarde, a sectores como el automotor o el financiero. CRP invirtió US$750.000, pero más importante que el dinero fue “el apoyo a la gestión”, destaca su fundador, Alexis Rockenbach. En 2008 Uni5 fue vendida al Grupo UOL.

La región Nordeste de Brasil, que ha crecido por encima del promedio nacional, es el foco de las inversiones de los fondos de Private Equity de Rio Bravo. “En la región también hay necesidad de obras estructurales”, afirma Luiz Madeiros, director del área. 

Los sectores seleccionados por Rio Bravo son alimentos, bebidas, higiene y aseo, además de servicios de apoyo a empresas y construcción. La gestora realiza aportes de US$7,5 millones a US$15 millones en cada compañía. Uno de los ejemplos es Multdia, tercer mayor fabricante de cereales para niños. 

Otro caso es T&A, mayor fabricante de concreto prefabricado del país y que ha participado en numerosos proyectos de shopping centers, aeropuertos y galpones logísticos. 

“Cuando Rio Bravo adquirió una participación en 2010, T&A facturaba US$50 millones. Este año facturará US$ 150 millones”, afirma Medeiros. Respecto del desafío de cuándo y cómo salir de la posición, Medeiros destaca que el Nordeste ofrece ventajas. “Cuando la empresa está madura, se encuentran muchos inversionistas locales e internacionales interesados por adquirir una posición estratégica en la región”.

La acción natural para un fondo VC es salir mediante una IPO. Sin embargo, éstas son palabras mayores. Según Henrique Maia, socio de Brasilpar, las empresas deben estar vendiendo ya del orden de los US$250 millones.