México, EFE. El presidente de México, Enrique Peña Nieto, dijo hoy que la definición y alcance de la reforma energética está en manos del congreso, y confió en que otorgue un nuevo andamiaje jurídico que permita al país ser competitivo en esa materia ante vecinos que avanzan como EE.UU., Brasil y Colombia.

Al intervenir en un foro organizado por The Economist en la capital mexicana, Peña Nieto defendió una a una las reformas que ha impulsado desde que llegó al poder, el 1 de diciembre pasado, para lograr un mayor crecimiento económico y desarrollo social.

Sobre la energética, el mandatario reiteró que una de sus premisas fundamentales es que el Estado mexicano mantendrá la propiedad de los hidrocarburos.

Las declaraciones del presidente se produjeron un día después de el diario The Wall Street Journal informara de la posibilidad de que en México se esté negociando una reforma energética más ambiciosa que la planteada por el gobierno, con el fin de liberalizar más el sector respecto al proyecto original.

Peña Nieto señaló este jueves que la iniciativa del gobierno "propone nuevos mecanismos para la explotación de los recursos energéticos del país", entre ellos los contratos de utilidad compartida con empresas privadas, con el fin de superar el actual rezago y aprovechar mejor su riqueza energética.

El legislativo deberá "definir cuál es el punto de conciliación que hay entre las distintas propuestas que se han hecho en esta materia", afirmó tras recordar que, además de su iniciativa, el conservador Partido Acción Nacional (PAN) y el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) presentaron su propios proyectos.

"El gobierno seguirá trabajando para impulsar la eventual aprobación de esta reforma", apuntó Peña Nieto al resaltar que "México no puede soslayar lo que está ocurriendo en el mundo".

"Estados Unidos se está convirtiendo en una potencia energética" y está explotando nuevos recursos, como el "shale gas", y está siendo más competitivo, comentó.

Si México no hace cambios en este sector, perderá competitividad y las inversiones productivas podrían irse a otras partes donde la energía es más barata, como ya está sucediendo en Estados Unidos, advirtió.

"México no puede quedarse atrás", insistió el mandatario tras recordar que otros países de América Latina, como Brasil y Colombia, han impulsado reformas que les han permitido aprovechar mejor sus recursos energéticos hasta el punto de que "prácticamente duplicaron" su producción petrolera.