El día en que comienzan a aplicarse las trabas argentinas a los puertos uruguayos finalmente llegó. Desde ayer, los buques de Argentina con carga de exportación no podrán tocar terminales del país. Los primeros impactos de la medida comenzaron a notarse tímidamente, pero se espera que la situación se agudice en el correr de los días.

Las autoridades portuarias aguardan que con las gestiones de cancillería, que la semana que viene planteará el problema en el Mercosur, se encuentre un camino de solución.

“Ya está vigente y esa carga que debía venir, no lo hará. Hay armadores que ya están yendo a Río Grande (del Sur, en Brasil)”, como un barco de la línea Patagonia que suele ir y venir desde el sur argentino, dijo a El Observador, Mario Baubeta, presidente del Centro de Navegación (Cennave). El ejecutivo se refiere a la prohibición de la Secretaría de Puertos y Vías Navegables de Argentina para que buques con cargas de exportación originadas en ese país hagan escala en puertos uruguayos.

Baubeta indicó que la Aduana argentina ya no deja embarcar para puerto de Montevideo si se trata de mercadería para trasbordar. “En el correr de los días va a haber una baja de la actividad y si la medida no se revierte, se constatará una afectación mensual importante en el tránsito del puerto de Montevideo”, añadió.

Baubeta explicó que por ahora la merma de actividad se está notando en los buques regionales, pero todavía no entre los grandes barcos portacontenedores, los cuales por ahora están “estudiando las modificaciones de los tránsitos”.

El gerente general de Montecon, Juan Olascoaga, dijo que aún no ve un cambio significativo en el puerto de Montevideo por la medida argentina. “Ahora las gestiones están a nivel de la Unión de Exportadores y del Cennave vía cancillería”, comentó el gerente del principal agente portuario que opera en los muelles públicos de la terminal montevideana.

Una fuente de Katoen Natie, socio mayoritario de Terminal Cuenca del Plata (TCP) –especializada en contenedores del puerto de Montevideo–, coincidió en que el real efecto de la movida argentina se conocerá en el paso de los días. TCP es el principal operador de trasbordos del puerto de Montevideo y casi la mitad de su operativa está vinculada al mercado argentino.

Se calcula que la decisión del gobierno de Cristina Fernández, tomada la semana pasada y que los medios argentinos apuntan a un respuesta por la autorización de incrementar la producción de UPM, restaría un 26% de actividad al puerto de Montevideo y le haría perder US$ 80 millones al año, además de hacerle caer 150 escalas de portacontenedores, tanto regionales como transoceánicos.

A esto se sumó esta semana la disposición de las autoridades argentinas de reducir “por cuestiones de seguridad” en la navegación la cantidad de barcazas que pueden transportar los convoyes que viajan desde Paraguay cargados con granos –en particular soja–, hasta el puerto de Nueva Palmira. Hasta el momento arriban con 16 barcazas, pero la medida argentina lo reducirá a ocho con la obligación de hacer Aduana en un puerto argentino, lo qeu duplicará el costo de los operadores.

La vía diplomática espera empezar a actuar desde hoy, cuando el presidente José Mujica se reúna con su par brasileña, Dilma Rousseff, en Brasilia. El mandatario dijo el miércoles que tocará el tema de las interfrencias argentinas. A su vez, la semana que viene la delegación uruguaya llevará el asunto en las reuniones que mantendrá el Mercosur en Caracas. Se intentará llevar la discusión del transporte marítimo a nivel de cancilleres y ministros, desde el grupo técnico en donde se trata actualmente. También, analizan la posibilidad de acudir a los tribunales del bloque regional, como dijo el miércoles el ministro de Industrias, Roberto Kreimerman. Los exportadores argentinos han emitido dos comunicados donde han rechazado de plano la decisión del gobierno kirchnerista por generar sobrecostos a la operativa.