El ministro de Relaciones Exteriores ecuatoriano no se mostró muy optimista sobre una pronta solución que permita al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, salir de la embajada ecuatoriana en Londres, donde permanece bajo asilo desde junio de 2012.

"No soy muy optimista pero espero que pueda darse pronto", afirmó el canciller Ricardo Patiño en declaraciones durante una visita a Beijing.

"Nos preocupa mucho que un gobierno que se dice defensor de los derechos humanos sin embargo esté violando sistemáticamente estas garantías al no ofrecer a Assange un salvoconducto y obligándole a estar más de un año (en la sede diplomática)", agregó.

Según explicó Patiño, Ecuador trató sin éxito que el Reino Unido le extendiera un salvoconducto a Assange después de que su embajada le concedió el asilo, consignó la agencia de noticias EFE.

"Elaboramos un documento para el Reino Unido explicando que no sólo tenían que permitirle ese salvoconducto sino que estaban obligados si respetaban los derechos humanos", explicó Patiño, en el marco de una charla sobre política exterior en la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing.

Además Ecuador le planteó al Reino Unido la posibilidad de formar una comisión de juristas ecuatorianos y británicos, a fin de analizar el caso de Assange, si bien por ahora, Londres se negó, agregó el Canciller ecuatoriano.

"Assange, a través de Wikileaks, hizo conocer mundialmente una serie de atropellos, de violaciones o asesinatos previamente calculados y cuya información había quedado escondida (...)  Ecuador tomó la decisión de protegerlo porque creíamos que estaba siendo perseguido políticamente", argumentó el canciller.

Y agregó que "era posible que si era enviado a Suecia, terminaba en manos de la justicia norteamericana o en Guantánamo, y ya sabemos que en Guantánamo las actividades principales son la tortura ilegal e injustificada".

Tras su llegada a la sede diplomática el 19 de junio de 2012, el periodista australiano solicitó asilo político al gobierno de Rafael Correa, que se lo concedió, pero no pudo abandonar la embajada porque el Reino Unido se negó a darle un salvoconducto alegando que tiene la "obligación legal" de extraditarlo a Suecia.

Assange aseguró que es víctima de una persecución política internacional por revelar, a través de Wikileaks, cientos de miles de documentos clasificados sobre las guerras en Irak y Afganistán y sobre la diplomacia estadounidense.