Buenos Aires. "Nunca dudé en aceptar", aseguró este martes el keynesiano viceministro de Economía argentino, Axel Kicillof, tras ser catapultado a la jefatura de la cartera económica que hasta ahora encabezaba Hernán Lorenzino en la remodelación de gabinete anunciada por la presidenta, Cristina Fernández.

El futuro ministro, de 42 años, ha ganado poder con rapidez durante el segundo mandato de Fernández y está considerado el artífice de la expropiación de la petrolera YPF al grupo español Repsol en mayo de 2012, entre otras grandes decisiones económicas de los últimos dos años.

Previamente, había ocupado puestos estratégicos en empresas nacionalizadas, como la subgerencia general de Aerolíneas Argentinas en 2011 y la dirección de Siderar ese mismo año en representación de las acciones que el Estado posee en dicha compañía.

A partir de este miércoles, cuando asuma como nuevo titular del Palacio de Hacienda, Kicillof deberá tomar decisiones sobre temas cruciales de la economía argentina, como la elevada inflación -que consultoras privadas sitúan por encima del 25 %-, la fuga de divisas y las restricciones cambiarias, entre otros.

El conocido como "cepo cambiario" restringe desde fines de 2011 el acceso de los argentinos a dólares al tipo de cambio oficial y ha provocado el auge de un mercado paralelo de compraventa de divisas.

Firme partidario de la intervención estatal, Kicillof, economista de orientación marxista, apuesta por formalizar el desdoblamiento del tipo cambiario, aunque la presidenta Fernández ha frenado hasta el momento la medida, según analistas locales.

El relevo de Lorenzino ha centrado las críticas de la oposición al cambio de gabinete por considerar que Kicillof no genera confianza en la economía argentina, que registró un crecimiento del 1,9% el año pasado, una brusca caída frente al alza del 8,9 % alcanzada en 2011.

"La presión inflacionaria es insoportable", denunció a la prensa el diputado radical Ricardo Gil Lavedra, quien señaló que el relevo de Lorenzino "no despierta credibilidad".

La también diputada opositora Elisa Carrió escribió en la red social Twitter que "el mal en la Argentina" está representado por Kicillof y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

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Kicillof cautivó a la presidenta argentina desde el momento en que le fue presentado por el hijo de la mandataria, Máximo Kirchner, con quien comparte militancia en "La Cámpora", la agrupación juvenil impulsada por el fallecido expresidente Néstor Kirchner, antecesor y esposo de Fernández, y en la que se recuesta el "ala cristinista" del Gobierno.

En diciembre de 2011, Fernández lo designó secretario de Política Económica y Planificación del Desarrollo del Ministerio de Economía y su ascenso no se ha detenido pese a la oposición interna de veteranos pesos pesados del Gobierno, como el secretario Legal y Técnico, Carlos Zanini, o el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido.

Graduado con matrícula de honor en Economía en la Universidad de Buenos Aires, Kicillof se ha desempeñado como docente e investigador de ese centro de estudios y su círculo más estrecho de colaboradores es un grupo de economistas heterodoxos con los que militó durante la carrera.

Su admiración por el economista británico John Maynard Keynes quedó marcada en libros como "Volver a Keynes. Fundamentos de la Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero" y "De Smith a Keynes: siete lecciones de Historia del Pensamiento Económico. Un análisis de las obras originales", publicados entre 2010 y 2012.

En coautoría con el recién designado jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, escribió en 1999 "Federalismo Fiscal y Coparticipación Federal" y fue asesor de éste en la Cámara alta al inicio de su mandato como senador, en 2001.

El renovado equipo de Fernández incluirá, además, a Carlos Casamiquela al frente del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, Juan Carlos Fábrega como presidente del Banco Central de la República Argentina, y Juan Ignacio Forlón, titular del Banco de la Nación Argentina.