París, EFE. La OCDE revisó a la baja su previsión sobre la economía global en 2013 y en 2014 debido, en particular, a la ralentización de las economías emergentes, que van a tener efecto sobre los países desarrollados, para los que augura una recuperación modesta, sobre todo para los europeos.

En su informe semestral de Perspectivas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico señaló que el producto interior bruto (PIB) mundial aumentará este año un 2,7% y un 3,6% el próximo, medio punto menos de lo que había estimado en mayo. La cifra debería subir hasta el 3,9% en 2015.

Las anticipaciones no cambiaron con respecto a las de hace seis meses para la OCDE en su conjunto, cuyo PIB debería progresar este ejercicio un 1,2% y un 2,3% en 2014. En 2015, el ritmo de ascenso de los 34 países miembros debería acelerarse hasta el 2,7%.

El economista jefe de la organización, Pier Carlo Padoan, señaló en un editorial que una mayor ralentización de los emergentes tendría consecuencias negativas sobre todo en Japón y en Europa, donde, aunque se han suavizado algunos de los riesgos más agudos de la crisis de la zona euro, no está libre de que se reanuden de nuevo las tensiones.

La amenaza de reaparición de esas tensiones tiene que ver con la fragilidad financiera, los desequilibrios contables, así como con las debilidades estructurales de la zona euro que reflejan en parte las consecuencias de la profunda y larga recesión que ha vivido.

Según los autores del informe, la actividad de la zona euro caerá en el conjunto de 2013 un 0,4 % -dos décimas menos de lo que calculaba en mayo-, pero subirá un 1% en 2014 -una décima menos de lo anticipado hace seis meses- y un 1,6% en 2015.

Alemania tirará del grupo de los países de la moneda única, con incrementos de su PIB del 0,5% en 2013, del 1,7% en 2014 y del 2% en 2015. Francia tendrá una evolución menos favorable, con alzas del 0,2%, 1% y 1,6%, respectivamente.

Por su parte, este año Italia (-1,9%) y España (-1,3%) seguirán con tasas negativas y empezarán a recuperarse lentamente en 2014 (0,6% y 0,5%) y continuarán por ese camino en 2015 (1,4% y 1%).

La OCDE indicó que la economía estadounidense experimentará este año un alza del 1,7% (dos décimas menos de lo avanzado en mayo) para pasar al 2,9% en 2014 (una décima más) y al 3,4% en 2015. Eso le permitirá reducir su tasa de desempleo: del 7,5% en 2013 al 6,3% en 2013.

Los autores del informe revisaron ligeramente al alza los datos para Japón, con una progresión del PIB del 1,8% en 2013, del 1,5% en 2014 y del 1% en 2015.

Padoan advirtió de que la cuestión del techo de la deuda en Estados Unidos continúa haciendo planear incertidumbres, y se pronunció por la sustitución de ese dispositivo de ajuste automático por "un plan de ajuste presupuestario creíble en el largo plazo con un apoyo político sólido".

También señaló que, conforme la economía estadounidense se fortalezca, la Reserva Federal tendría que retirar su programa de compras de títulos de deuda el año próximo y empezar a subir los tipos de interés en 2015.

Por lo que respecta a la zona euro, el economista jefe afirmó que la debilidad del sistema bancario continúa siendo una rémora para su crecimiento, de ahí la importancia que da a las pruebas de estrés de las entidades financieras en 2014 y a las necesidades de recapitalización que puedan poner en evidencia.

A ese respecto, aún reconociendo que ha habido "progresos" en la unión bancaria, puntualizó que se han de clarificar los criterios sobre la responsabilidad para la regulación, la supervisión y la gestión de quiebras de los bancos.

Padoan señaló que si los riesgos de deflación constatados se tornan más serios, el Banco Central Europeo (BCE) tendría que tomar medidas suplementarias.

Igualmente hizo hincapié en que la débil recuperación, sobre todo en la zona euro, ha dado resultados insatisfactorios en la creación de empleo: la tasa de desempleo, del 12% este año, debería incluso subir al 12,1% en 2014, antes de bajar sólo al 11,8% en 2015.

Por eso, reclamó "estrategias creíbles" en ese terreno, acompañadas de "un compromiso fuerte con las reformas estructurales".

"Más empleos mejorarían los ingresos y la confianza y daría apoyo al proceso de reforma, lo que podría materializar las posibilidades de una revisión al alza" de las perspectivas, sentenció Padoan.