El Senado mexicano aprobó en lo general una histórica reforma energética que modifica tres artículos de la Constitución y abre el sector al capital privado, aunque aún falta el debate de los puntos impugnados por la izquierda.

La iniciativa acordada por el gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el conservador Partido Acción Nacional (PAN) recibió 95 votos a favor y 28 en contra, indicaron fuentes de la Cámara alta.

Este proyecto, que modifica los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución, responde a la "responsabilidad histórica de convertir al sector energético en la palanca del desarrollo nacional", según el PRI.

Tras la aprobación de la iniciativa en lo general, la sesión continuó con la discusión de los puntos en particular del proyecto y esta mañana sigue después de que el debate en la Cámara alta comenzara a las 14.30 hora local del martes (20.30 GMT).

La iniciativa aprobada propone terminar con el monopolio en la explotación de hidrocarburos que mantiene la empresa pública Pemex e incorporar compañías privadas mediante contratos de utilidad y producción compartidas.

Una vez aprobado en lo particular, el proyecto pasará a la Cámara de los Diputados y después deberá ser ratificado por al menos 17 de los 32 Congresos de los estados porque incluye cambios constitucionales.

La reforma está respaldada por el PRI, el Verde Ecologista (PVEM) y el PAN, el primer grupo de la oposición, y enfrenta una férrea oposición de las formaciones políticas de izquierda.

Antes de la votación, el senador del PRI René Juárez Cisneros manifestó que lo que estaba en juego era "la responsabilidad histórica" de convertir al sector en "palanca del desarrollo nacional" y "aumentar la renta petrolera en beneficio de los mexicanos".

El legislador reiteró lo que ha sido una constante desde el Gobierno y el PRI, que los cambios pretenden "fortalecer a Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) con el objetivo de que generen valor como empresas productivas del Estado, mismas que no se privatizan ni desaparecen, sino que se modernizan".

El PRI ha defendido que la reforma es "visionaria", "valiente" y "legítima", e "indispensable para modernizar a México".

La mayoría de los senadores del PAN respaldaron la iniciativa, pero otros, como Javier Corral, se opusieron por considerar que iba "en sentido contrario" a lo acordado en materia energética en el Pacto por México, que ya perdió a uno de sus tres signatarios, el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD).

"Lo que mal empieza, mal acaba", lamentó en declaraciones a la emisora MVS la senadora del PRD Dolores Padierna, una vez fue aprobada en lo general la reforma sin que, a su juicio, hubiera suficiente discusión del asunto en las comisiones del Senado.

Otro de los detractores fue el senador David Monreal, del Partido del Trabajo, quien lamentó que la reforma no haya superado "algunas de las pruebas que la democracia participativa directa ha diseñado para modificar aspectos fundamentales de la Constitución como la consulta popular, el plebiscito ni el referéndum".

El PRD, el mayor partido de izquierda de México, apuesta a la celebración de una consulta popular en las elecciones de 2015 para revocar la reforma energética, dado que carece de los votos necesarios para detenerla en el Legislativo.