ElEconomista. La Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) ha encontrado resistencias culturales y vicios institucionales que ponen obstáculos a la implementación de la Cruzada Nacional Contra el Hambre.

Entrevistado por El Economista, Javier Guerrero García, subsecretario de Desarrollo Comunitario y Participación Social de la Sedesol, explicó que durante el trabajo cotidiano, los funcionarios han encontrado resistencias culturales por parte de la población que ya no cree en los programas sociales, además de que en algunas zonas hay formas de dominación clientelar de los apoyos federales.

“Hay fenómenos de desconfianza, incredulidad por un buen número de años de política de ventanilla o de distancia de programas sociales con respecto a la comunidad. Son inercias y son resistencias culturales y de vicios institucionales que se están rompiendo con voluntad política y promoción social”, explicó.

Comentó que, pese a los obstáculos, en las comunidades hay expectativa de mejoría para pasar de la política asistencial a la actividad productiva.

“El reto del 2014 es consolidar los comités de participación social ya formados, crear las condiciones para que la acción del gobierno y de la sociedad civil puedan repercutir en las condiciones de vida, facilitar el tránsito del esquema asistencial al de ingreso y actividad productiva, y continuar en una estrategia de promoción social que vaya ganando terreno”, declaró.

El funcionario federal advirtió que la participación ciudadana es un “componente importantísimo en la Cruzada Nacional Contra el Hambre”, por lo que la dependencia ha conformado 50.000 comités de participación social, trabaja en la elaboración de los planes de desarrollo comunitario y en la identificación de prioridades alineadas a los objetivos de la cruzada.

Enfatizó que sin la participación e involucramiento de los beneficiarios de los programas sociales y de la sociedad civil con el gobierno federal, es muy difícil transformar las circunstancias de vida de las familias mexicanas en situación de pobreza y carencia alimentaria.

“Hay una convicción del presidente (Enrique Peña Nieto) y de la secretaria (Rosario Robles) de que es movilizando a las comunidades como podemos revertir las condiciones de rezago y de pobreza particularmente en aquellas comunidades y familias que tienen condición de pobreza extrema y carencia alimentaria”, añadió.