San Salvador.- Cientos de granos de café salvadoreño recién tostados a 200 grados centígrados caen en la bandeja que los enfría, mientras a su lado Mauricio Samour, su productor, destaca entusiasmado que todos son del mismo color, un signo de su calidad.

     Enclavada en la montaña de la cordillera El Bálsamo, en el oeste de El Salvador, la finca "Las Tinieblas", propiedad de Samour, produce café de especialidad que se consume en Alemania, Reino Unido o Estados Unidos.

     Hace siete años, Samour decidió que produciría sólo café, oro verde de exportación en las 180 hectáreas de la finca ubicada en el departamento de La Libertad, al utilizar para ello un cuidadoso proceso en el que sólo el secado del grano tarda hasta 20 días.

     "Desde la plantación controlo hasta el puerto, todo lo que es el café (...) Puedo ofrecer el café a cualquier mercado que aprecie café de especialidad", explicó el productor a Xinhua.

     La variedad "Pacamara Honey" que "Las Tinieblas" exporta a mercados en distintos continentes es botón de muestra de la apuesta que hace El Salvador para producir más café de calidad, al aprovechar que renueva sus cafetales tras el hongo de la roya que golpeó Centroamérica a inicios de la década.

     El director ejecutivo del estatal Consejo Salvadoreño del Café, Hugo Hernández, explicó que la producción recupera su ritmo a partir de una política de reactivación que frenó la caída por la plaga, que ataca el follaje y deja expuesta la fruta al clima o los insectos.

     Hernández detalló que el reciente ciclo de cosecha cerró con 905.000 quintales (sacos de unos 40 kilogramos), una cantidad 14% mayor al periodo anterior y de la cual previó que se exporten más de 700.000 quintales.

     "Sabemos que tenemos una baja producción en comparación con lo que El Salvador tuvo en décadas anteriores tradicionalmente; sin embargo, se especializa en calidad", señaló el directivo a Xinhua.

     "Estamos apostando a mejorar la productividad, a hacer crecer la producción, pero con un enfoque en la calidad, y estamos hablando desde que se produce la semilla hasta que se recolecta y se hace el procesamiento", agregó.

     Una clave para impulsar el café especial es que los productores pueden vender por más de US$300 el quintal, el triple del precio de referencia internacional que ronda en US$100.

     Producto estrella del campo salvadoreño junto al azúcar, el café de la especie arábica que se cultiva en el país centroamericano desde hace más de un siglo genera en la actualidad 100.000 empleos directos y 400.000 indirectos, según el Consejo Salvadoreño del Café.

     Sólo la finca "Las Tinieblas", en un pequeño poblado del municipio de Jayaque, departamento de La Libertad (centro), a una altura de más de 1.250 metros sobre el nivel del mar, emplea a 70 familias en el ciclo agrícola y de 200 hasta 400 en la recolección del grano.

     "Se les paga un poco mejor porque hacen un trabajo especializado y trasladamos los costos de venta porque garantizamos lo que estamos haciendo", precisó Hernández.

     Los principales compradores del café de especialidad salvadoreño son Estados Unidos y Japón; sin embargo, el establecimiento en agosto de este año de las relaciones diplomáticas con China abre la posibilidad de que incursione en su mercado, añadió el director del Consejo Salvadoreño del Café.

     Hernández explicó que China ya conoce el café especial de El Salvador porque se hicieron pequeñas exportaciones en las dos últimos cosechas (2016-2017 y 2017-2018), previo al establecimiento de la relación bilateral anunciada el 20 de agosto pasado.

     "En la (cosecha) 2017-2018 hemos logrado exportar 1.400 quintales con precio promedio que sobrepasa los US$500 por quintal. Para nosotros ha sido un indicador bien importante de que en China vamos a encontrar mercado para los cafés especiales", confió.

     Explicó que se buscarán cooperaciones con asociaciones y escuelas de café chinas, además de que negociará una participación en las principales ferias del grano que se organizan cada año en China.

     El ministro salvadoreño de Agricultura y Ganadería, Orestes Fredesman Ortez, coincidió que quieren aprovechar las ferias de café de China para dar a conocer el grano salvadoreño y que en algunos meses puedan formalizarse negocios.

     "Además del café, se pueden hacer diversos subproductos que no me cabe duda que, con todo el ingenio de los productores chinos, el café salvadoreño puede alcanzar niveles importantísimos de preferencia de los consumidores allá", comentó el ministro a Xinhua.

     Ejemplo de un producto con valor agregado es el licor de café, que salvadoreños ahora beben como digestivo o utilizan como ingrediente para repostería, como en tortas, flan o tiramisú.

     Ana María de Jácome, de la productora "Bosque Lya", basada en la occidental cordillera de Apaneca, dijo que después de que introdujeron el licor al mercado elaboran de manera artesanal unas 2.000 botellas e incluso ya exportaron a Alemania.

     "Es una puerta que se nos abrió para hacer esto y nuestra gerente fue invitada a una feria de licores y vinos, entonces llevamos esto y vimos que es bien aceptado", declaró De Jácome en entrevista.

     Para impulsar el negocio del grano de especialidad en el mercado interno, el Consejo Salvadoreño del Café cuenta con una escuela en la que se enseñan las disciplinas de barismo y tueste a gente que busca abrir o emplearse en cafeterías.

     Unas 7.000 personas se han formado en las máquinas de "espresso" de la Escuela de Café de El Salvador desde que abrió hace 12 años, incluidos alumnos de otros países, señaló a Xinhua el jefe de control de calidad del Consejo Salvadoreño del Café, Ernesto Velásquez.

     Recordó que dos jóvenes panameños que viven en China viajaron a tomar los cursos y de regreso a ese país abrieron su negocio para ofrecer café salvadoreño, por lo que cree que el establecimiento de relaciones es una buena oportunidad para que chinos interesados se capaciten en la escuela.

     "Quisiéramos ser actores de la enseñanza en China, porque puede ser un buen café que se haya tratado bien en la parte agronómica, en la recolección, en el proceso, en el tostado, pero se falló en el momento de elaborar el café", subrayó Velásquez.

     Desde la montaña, Samour, propietario de la finca "Las Tinieblas", apuntó que también le interesa expandir las ventas de su café hacia China, al aprovechar que su mercado busca productos exquisitos o novedosos.

     "Creemos que puede ser un cliente muy bueno, es potencial. Quisiera vender (siquiera) al 1 por ciento de China, sería el más feliz del mundo", agregó Samour.