Sao Paulo.- Seguidores de Jair Bolsonaro, el candidato presidencial ultraderechista brasileño apuñalado el jueves pasado durante un mitin, permanecen concentrados en la puerta de un hospital privado en Sao Paulo donde se recupera.

La internación del candidato del Partido Social Liberal (PSL) congregó a decenas de personas, quienes llegaban en camionetas al Hospital Israelita Albert Einstein.

El hospital, en medio de las mansiones del barrio de Morumbí, se transformó este sábado en el búnker político de su equipo de campaña, cuyos integrantes dijeron a Xinhua que la repercusión del atentado puede darle la victoria en la primera vuelta del próximo 7 de octubre.

"Estamos convencidos de que habrá una victoria en la primera vuelta. El elector se irá dando cuenta de a poco. Ahora Bolsonaro está 24 horas en la televisión", dijo a Xinhua el senador y pastor evangélico Magno Malta, uno de los seguidores más fieles de Bolsonaro.

"El elector ahora sabe quien es el violento en este país. Bolsonaro dice que el país es violento. Al agresor pudieron matarlo luego del ataque y sin embargo fue entregado a la justicia. El lugar del delincuente es la cárcel", continuó Malta.

Mientras Bolsonaro se recupera de la operación de sutura del intestino por la cuchillada que recibió en el municipio Juiz de Fora, estado de Minas Gerais (sureste), su hijo le sacó una foto sentado en la cama en la que el candidato simula tomar un revólver con ambas manos.

El agresor confeso y detenido, Adélio Bispo de Oliveira, un ayudante de albañilería, alquiló durante 15 días un cuarto en Juiz de Fora para planificar el atentado.

Los aliados de Bolsonaro no descartan que exista una conspiración mayor.

"Tenemos sospechas de que alguien mandó matar a Bolsonaro y eso está siendo investigado por la policía. Para nosotros esto fue premeditado", dijo a Xinhua Marcelo António, presidente del PSL en Minas Gerais, quien estuvo con el candidato en el momento del ataque.

El senador Malta coincidió con António, al señalar que "el ataque es producto de un plan, la izquierda no acepta estos líderes que le disputan el poder".

Muchos simpatizantes de Bolsonaro vistieron camisetas con la imagen del ex coronel del Ejército que desde hace dos décadas es diputado y que ganó fuerza en los últimos años, como opositor a los gobiernos del Partido de los Trabajadores de los ex presidentes brasileños, Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff.

"Para mí él (Bolsonaro) debe ser presidente por sus ideales de seguridad y de dar una educación militarista", declaró a Xinhua Osiris de Araújo, quien trabaja como agente de seguridad privada en centros comerciales.

De Araújo y unas 20 personas se apostaron a las afueras del nosocomio entre banderas de Brasil para ver a los hijos de Bolsonaro y a sus principales colaboradores, todos reunidos en la sala del Hospital Albert Einstein.

De acuerdo con las encuestas, Bolsonaro contaba hasta el día en que se produjo el atentado con un 22 por ciento de las intenciones de voto, con lo cual lidera los escenarios sin Lula, quien es favorito en las elecciones presidenciales, aunque su candidatura fue impugnada por estar preso y condenado en dos instancias por corrupción.