Nunca antes los mandatarios latinoamericanos fueron tan populares como ahora, con las millones de visitas en Youtube que han recibido los videos de la Isla Presidencial. Se trata de una serie animada en la que se grafica a los mandatarios iberoamericanos luego de naufragar en el barco de Lula da Silva, quien los transladaba desde una cumbre de líderes.

La serie fue creada en 2010 por Juan Andrés Ravell y Oswaldo Graziani, de Venezuela, quienes hábilmente han sabido plasmar los detalles del físico, personalidad, pensamiento y tendencias políticas de los personajes, con un toque de humor que ha sido clave para el éxito en su difusión.

La interacción en una isla desierta, sin comida y sin las estructuras clásicas de poder en las que acostumbraban vivir, es el “paradigma” en que se desarrolla la serie con Chávez, Morales, Santos y Fernández entre los protagonistas.

El fenómeno viene a renovar una tendencia que pudiera parecer nueva, pero más bien se trata de una adaptación de la sátira política, históricamente presente en la sociedad; una manera de acercarse a los círculos de poder de la gobernación, hacerse partícipe y criticar las gestiones.

Por eso, y ante la gran actualización y seguimiento del acontecer político que tiene la serie, no sorprenden las declaraciones del presidente venezolano Nicolás Maduro, quien comentó que “no es la cara mía, ni los bigotes, ni la voz. Están perdiendo condiciones. Además me ponen muy bruto. Yo no soy tan bruto así, ni gordo, me llaman el gordo", entre risas y en un ambiente distendido en referencia al último y popular capítulo de la serie, “El pajarito de Maduro”, que en pocos días ha sobrepasado las 500 mil reproducciones.

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Ante esta original y exitosa propuesta, Oswaldo Graziani refiere a AméricaEconomía.com las claves de este proyecto, comenta sus personajes preferidos, la importancia de la censura e independencia para crear, y por último, su particular visión de cómo los presidentes, en la vida real, llevan a cabo sus gestiones en nuestro continente.

-A su juicio, ¿por qué ha tenido tanto éxito la serie, considerando su continuidad y las millones de visitas?

-Creo que es una premisa que funciona y le estamos dando a la audiencia un contenido que no pueden ver en la TV. No hay filtros, ni censuras, es una relación directa entre los creadores y la audiencia.

-¿Cómo surgió la idea de crear esta serie, hubo algún hecho en particular que motivó su decisión? ¿Estaba pensada para tantos capítulos o se fue alargando?

-Juan Andrés y yo también fuimos creadores de una serie animada para televisión llamada Nada Que Ver, trasmitida por Canal Sony en 2007. Desarrollar esa serie fue una gran experiencia, pero también tuvimos muchos problemas de censura de parte del canal. Cuando la serie se cancela, decidimos seguir haciendo algo similar en la web, pero sin la censura de un canal.

Al principio lanzamos un episodio, y al ver que la reacción de la audiencia era tan grande, decidimos alargarla.

-En general, la serie está muy en línea con lo que va pasando en la contingencia en nuestra región. ¿Cuán importante para ustedes es ir informándose de los temas y noticias de A. Latina y cómo lo hacen?

-Muy importante. Es imposible hacer una serie como Isla Presidencial sin estar al tanto del acontencer regional. Nos gusta ver noticieros, leer portales de noticias, programas de opinión, etc.

-En este sentido, ¿qué cosas de la realidad les interesa plasmar específicamente en la serie?

-Siempre partimos de un hecho real, pero entendemos que la intención es que la gente se ría un rato. Justamente el humor está en explicar la realidad de forma humorística. Por eso ponemos a Evo como una especie de chamán que no sabe nadar porque Bolivia no tiene mar; a Ortega como un enfermo sexual porque de eso lo han acusando en repetidas ocasiones; a Chávez como un megalómano que no para de hablar, en fin.

-¿Cuáles han sido los principales hitos o hechos que a ustedes los han marcado en este proceso? Por ejemplo, ¿cómo afrontar la muerte de Hugo Chávez, uno de los personajes fuertes del continente?

-Definitivamente la muerte de Chávez ha sido todo un tema. En principio, porque él era el personaje principal y significaba un reto seguir sin él, pero también cómo lidiar con el hecho de que debíamos tocar el tema y al mismo tiempo entender que era un asunto delicado que teníamos que pensar muy bien cómo abordar.

-En cuanto a los presidentes, ¿tienen algún favorito o que le tengan algún afecto en particular, quizás por el resultado al desarrollar el personaje? ¿Podría mencionar a los más destacados?

-Definitivamente Evo es el favorito del equipo de guionistas. A mi parecer es la caricatura mejor lograda y que de alguna forma ha logrado generar empatía con la audiencia. Otros que me vienen a la mente son Ortega y El rey de España

-¿Qué les pareció la respuesta de Maduro a su inclusión en la Isla Presidencial? ¿Esperaban la reacción del mandatario?

-Estamos más que agradecidos por la promoción que nos hizo sin querer. Su respuesta estuvo buena, creo que se lo tomó con sentido del humor y eso siempre es valorado. Ahora bien, eso no cambiará nuestra visión del personaje que estamos creando.

-Por último, a modo general, ¿qué le parece el nivel y el desarrollo de las relaciones políticas en América Latina?

-Sinceramente, me parecen un desastre. Siento que son un grupo de niños malcriados que reaccionan a todo de forma inmadura y con una capacidad enorme para culpar a otros de sus problemas. Muchos de ellos tienen un mensaje de unión cargado de comentarios que lo que hacen es dividir y generar resentimientos. Por supuesto, no todos están en esa misma actitud, pero lamentablemente es la percepción general que existe. Por eso se nos hace tan fácil escribir Isla Presidencial.

Al finalizar la entrevista, Graziani adelanta en exclusiva el último capítulo de la segunda temporada, para mediados de septiembre: “Chávez volverá transformado en un animal... y no será un pajarito”.