La FIFA siempre criticó la injerencia política en el fútbol, pero en su seno no puede despegar de esa relación simbiótica, tal como demostró hoy en el congreso que se realiza en Baréin: retrasó una decisión sobre posibles sanciones a los equipos israelíes que disputan sus partidos en los asentamientos, es decir en territorio palestino ocupado, lo que generó denuncia de presiones y la indignación de organismos de derechos humanos.

En total hay seis equipos en la tercera y cuarta división de Israel que juegan en Cisjordania, considerada “territorio ocupado” por Naciones Unidas: Ma’aleh Adumim, Ariel, Givat Ze’ev, Oranit, Jordan Valley, South Hebron Hills y Kiryat Arba.

Ante esta situación, la Federación de Palestina solicitó sanciones, basándose en que los estatutos de la FIFA prohíben a asociaciones organizar partidos en el territorio de otro miembro sin permiso. Un antecedente inmediato avala su posición: cuando Rusia anexionó Crimea en 2014, la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA) impidió a la Federación rusa incorporar equipos de la península ucraniana en sus competiciones de la liga nacional.

“Los estatutos de la FIFA exigen el respeto de los derechos humanos y prohíben a cualquier miembro jugar al fútbol en el territorio de otro miembro sin permiso. La FIFA amenaza el reconocimiento de Cisjordania dentro del territorio de la Asociación de Fútbol Palestina”, explicó a Télam Sari Bashi, directora de abogados de Human Rights Watch para Israel y Palestina.

El organismo rector del fútbol mundial que preside Gianni Infantino respondió con la creación de un comité de supervisión Israel-Palestino que quedó a cargo del político sudafricano anti-apartheid Tokyo Sexwale, quien tras varios encuentros elaboró un informe que brindó tres opciones: 1) No hacer nada y esperar posibles acciones legales en el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS); 2) Brindar seis meses a la Federación de Israel “para rectificar la situación” bajo amenaza de que en caso de no cumplir. sus selecciones y equipos de fútbol no podrán disputar ningún certamen internacional y europeo; 3) Continuar las negociaciones.

Todo indicaba que la FIFA iba a discutir esas posibilidades en el Congreso anual de dos días en Baréin, pero en un comunicado emitido el miércoles el organismo anticipó que “es prematuro para tomar una decisión”, lo que fue ratificado en una votación realizada hoy en el consejo del organismo a pedido del titular de la Asociación Palestina, Jibril Rajoub: el 73 por ciento de las 188 federaciones de fútbol apoyaron la moción de trasladar un fallo.

La presión para que esto ocurra provino del propio primer ministro israelí Benjamín Netanyahu que el fin de semana pasado llamó a Infantino para que sacara de la consideración el informe de Sexwale, según reveló el diario Haaretz. “El conflicto con Palestina es de largo plazo y la FIFA no va resolverlo”, dijo el político al suizo en la charla de media hora, de acuerdo al medio de comunicación con sede central en Tel Aviv.

“La FIFA se expone los riesgos legales al continuar patrocinando juegos en asentamientos israelíes ilegales. El Consejo de Seguridad de la ONU reafirmó recientemente la ilegalidad de los asentamientos y pidió a terceros que no les dieran validez legal”, indicó Bashi, quien además es fundadora de una organización de derechos humanos llamada Gisha que promueve la libertad de tránsito para los palestinos, especialmente los que residen en la Franja de Gaza.

En la misma línea se pronunció el director de campaña de la ONG Avaaz, Fadi Quran, que viajó a Bárein para promover la posición palestina: "La FIFA ha fracasado y el fútbol ha perdido de nuevo. Gianni Infantino ha permitido que Israel se burle de la FIFA, politizando el fútbol e ignorando las normas de la propia FIFA".

"Pero el mundo entero está de acuerdo en que los equipos de los asentamientos ilegales israelíes están jugando en tierras robadas y cientos de miles de personas están pidiendo a los miembros de su consejo que cumplan las normas de la FIFA y que expulsen a los equipos.”, añadió en un textual que la oficina de prensa de la organización envió a esta agencia.

Por su parte, el presidente de la Federación de Fútbol de Israel, Ofer Ini, defendió lo decidido al sostener en un comunicado que “en cualquier lugar en el que uno desee jugar al fútbol hay que hacer todo para que sea posible”.

“Pudimos dejar en claro una vez más que mezclar la política y el deporte puede ser desastroso y por lo tanto la FIFA debe evitarlo”, afirmó.

Activista deportado de Baréin. Las autoridades de Baréin negaron la entrada a su territorio del país del director para Israel y Palestina de la ONG internacional Human Rights Watch, que se dirigía al país para asistir al congreso de la FIFA y hacer campaña en contra de los partidos de fùtbol de clubes israelìes en territorios ocupados.

Omar Shakir, de nacionalidad estadounidense, aseguró en un tuit que fue retenido durante 18 horas y se le denegó la entrada al pequeño reino del golfo Pérsico con un amplio historial de represión de las libertades individuales y los derechos humanos.

"Esperaba presionar a la FIFA respecto a los partidos (de fútbol) en los asentamientos ilegales israelíes. El espacio para los defensores de los derechos humanos se está reduciendo" en el país, escribió Shakir en un breve mensaje en internet.

"Se le informó que necesitaría la acreditación de la FIFA para entrar en Baréin, a pesar de que otros visitantes que asistieron a reuniones al margen de los eventos de la FIFA fueron admitidos sin dicha acreditación, y los titulares de pasaportes estadounidenses no requieren visa", agregó a Télam Sari Bashi, su compañera en la organización.

"Human Rights Watch pidió acreditación a la FIFA pero no fue otorgada. Las autoridades de Baréin informaron a Shakir que se había tomado la decisión por ´seguridad´ de que él no era `bienvenido` y se le ordenó que abordara un vuelo de regreso", completó.