España es la actual campeona del mundo y de Europa en fútbol y también lo es del viejo continente en Sub-21. Además la Liga española es de las más competitivas y mejores del orbe.

Sin embargo, la grave crisis económica que vive el país no sólo le ha pasado factura al balompié, sino que otras especialidades como el balonmano, donde el campeón de Copa, el Atlético de Madrid, acaba de desaparecer.

Además, algunos medallistas olímpicos ven en peligro su continuidad por la falta de patrocinadores y la escasez de recursos que hacen peligrar el buen momento de deporte en general.

Equipos, clubes y atletas luchan por sobrevivir ante el gran descenso de aportaciones económicas y también de la mala gestión de muchos de sus responsables.

Por ejemplo, el club Atlético de Madrid, campeón de Copa de balonmano y segundo en la Liga de la pasada temporada, acaba de de desaparecer por una deuda que mantiene con la oficina recaudadora de impuestos (Hacienda) que alcanza el millón de euros.

Pero la crisis no hace distinciones entre los deportes que son negocio y los que son netamente para aficionados.

Sin embargo, el fútbol ha tenido sus problemas recientes donde clubes como el Salamanca, el Badajoz y el Palencia (segunda División B pero que estuvieron como el Salamanca en la Primera división) han desaparecido y otros muchos luchan por sobrevivir en un mar de deudas.

Uno de estos ejemplos es el Santander, que en dos años ha pasado de la primera División a la Segunda División B o el Xerez (Andalucía), todos en situación crítica, mientras que otros pugnan con cumplir con sus acreedores.

Además, más de una veintena de clubes han solicitado el concurso (antigua suspensión de pagos) desde 2004.

Incluso el Deportivo la Coruña, campeón de Liga en 2000, tiene una advertencia de liquidación, mientras el Valencia, campeón en 2004, tiene su estadio a medio construir y el Málaga ha pasado de la Champions a perder la licencia de la UEFA por sus adeudos.

La crisis ha supuesto que los clubes españoles gasten para la próxima temporada 650 millones de euros en salarios, 100 millones menos que la anterior, según los presupuestos que han presentado los clubes al Consejo Superior de Deporte (CSD) y este ahorro es el resultado de la mala situación económica que vive la mayoría de los equipos.

Quizás las raras excepciones en estos casos son las potencias de siempre, el Barcelona y el Real Madrid, los cuales parece que juegan en otra liga económica, dado su enorme potencial.

Los equipos de fútbol profesional deben a Hacienda 690,4 millones de euros, si bien en el último año la deuda ha disminuido 8,2% a causa del plan de control llevado a cabo por la Agencia Tributaria (AEAT), según fuentes de la propia Administración estatal.

Además, la deuda de los clubes de fútbol de Primera y Segunda División con la Seguridad Social se ha incrementado 60%.

Por otro lado, al menos 14 jugadores españoles han sido fichados por clubes extranjeros, sobre todos para jugar en la Liga inglesa, lo que demuestra -dicen los expertos- que el mercado español está más débil que nunca y los respetivos equipos tienen que hacer caja vendiendo a sus mejores jugadores a ligas extranjeras.

Algunos medios deportivos indicaron que "los españoles son muy apetecibles para cualquier Liga por los éxitos de la selección en todas las categorías".

Otros, como el deporte olímpico tampoco están ajenos a toda esta grave crisis económica.

Por ejemplo, el piragüista Carlos Pérez, ganador del oro olímpico en Beijing 2008 en K2-500, que tambíen es campeón de Europa y del Mundo, y quien se ha clasificado para participar en tres pruebas en el próximo Campeonato Mundial que se disputa en Alemania en agosto próximo, recibió malas noticias.

La Federación española de piragüismo le dijo que si quiere ir al Mundial tendrá que pagar de su bolsillo el viaje y el alojamiento, denunció el deportista recientemente a una emisora radiofónica.

Asimismo, el Programa ADO o Plan Ado, que tiene el objetivo de ayudar a los deportistas olímpicos, cada vez subvenciona menos por la crisis. Para empeorar las cosas, Madrid tiene serias posibilidades de organizar los Juegos Olímpicos de 2020, pero sus posibilidades se verían afectadas de continuar la grave crisis económica.

Para agrabar el caso, otro piragüista, David Cal, el mejor deportista olímpico español de todos los tiempos, con cinco medallas en los Juegos estivales, decidió cambiar de aires por culpa de los problemas económicos.

La Federación de Piragüismo decidió reducir las partidas presupuestarias destinadas a su sueldo, por lo que la opción de marcharse a Brasil, donde tendría mejores condiciones de entrenamiento y un salario acorde a su categoría, ha sido la elegida para preparar la próxima cita olímpica.

En otro orden de cosas, los gimnastas acaban de ver cómo el médico y uno de los fisioterapeutas eran despedidos y sus servicios sustituidos por los de una clínica privada, mientras otros muchos se han visto obligados a pagar para competir fuera de España, las últimas, dos de las tres que participaron en los Europeos de rítmica en mayo y los piragüistas, según denunció el citado campeón olímpico Carlos Pérez.

Incluso el ciclismo también se vio afectado, pues el equipo ciclista Euskaltel está poco menos que en venta.

Sin embargo, en opinión de otros muchos deportistas, la esperanza del deporte español radica en que los dirigentes logren la elección de Madrid como sede de los Juegos Olímpicos de 2020, lo que se decidirá el próximo 7 de septiembre en Buenos Aires, pues eso atraerá inversiones y otros beneficios que podrían fortalecerlos.