El presidente de la FIFA, Joseph Blatter,  mostró comprensivo con el malestar social que impera en Brasil durante la Copa Confederaciones, por el gasto público dirigido a la organización del próximo Mundial 2014.

"Queremos el fútbol, pero no queremos que el dinero (del pueblo) vaya para estadios tan caros. Nunca hemos pedido crear estadios como si fueran obras de arte", aclaró el suizo en una entrevista con el diario deportivo local "Lance".

El dirigente aseguró que en 2007, cuando el país se adjudicó el derecho de ser sede de la Copa del Mundo, "había sido acordado que los estadios serían construidos por fondos privados y la infraestructura, que será usada por la población, sería entregada en 2013".

De esa forma, criticó al gobierno y al Comité Organizador Local (COL) por las obras aún inconclusas y deslindó responsabilidades por la situación que despertó las masivas manifestaciones en todo el país en demanda de mejores servicios públicos y en contra de los millonarios gastos por la construcción de modernos estadios.

"Fútbol es una religión aquí. Los estadios son como catedrales, y en las catedrales uno pone todo lo que eligen las ciudades", comparó el titular de la FIFA.

Por último, el máximo dirigente del fútbol mundial atribuyó a una decisión "definitivamente" vinculada a la política la de designar doce iudades sede para Brasil 2014.

"Podemos jugar en ocho estadios. En Sudáfrica, fueron diez. Todas las regiones (de Brasil) querían ser consideradas", concluyó.