Madrid, Xinhua.  Las "cajas negras" del tren que descarriló el día 24 del presente mes a cuatro kilómetros de la estación de Santiago de Compostela (Galicia, España) se abrirán este martes para conocer con exactitud las causas de la tragedia que originó la muerte de 79 personas.

El maquinista del tren siniestrado, Francisco José Garzón, ya quedó en libertad con cargos tras la pasada noche prestar declaración ante el juez.

Garzón deberá comparecer semanalmente en el juzgado y devolver la licencia, con lo que queda inhabilitado para seguir pilotando máquinas ferroviarias, según fuentes jurídicas oficiales.

El conductor admitió en el juzgado de Santiago de Compostela su responsabilidad en el sinistro y reconoció que entró a 190 kilómetros por hora (km/h) en la curva de Angrois, cerca de la estación, en un tramo limitado a 80 km/h, por "un despiste".

Garzón nunca se quejó del trazado ni de las condiciones de la vía o del estado del tren. "Todo se debió a un fallo humano y no técnico", según se indicó este lunes en la prensa local.

También trascendió que el maquinista dijo que creyó que no estaba en este punto del recorrido y que cuando quiso frenar, "que llegó a hacerlo", ya era demasiado tarde.

Por su parte, el Tribunal Superior de Justicia de Galicia le imputa a Garzón 79 delitos de homicidio y una pluralidad de delitos de lesiones, todos ellos cometidos por imprudencia profesional.

Actualmente, de las 178 personas que resultaron heridas por el accidente del pasado miércoles, 69 permanecen todavía ingresadas en distintos hospitales gallegos, de ellos 22 (incluidos dos niños) en estado crítico.