Por lo menos un diez por ciento de las especies animales del planeta se encuentran en el Amazonas, según el Fondo Mundial Para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés). Un número incontable de aves, mamíferos e insectos ahora está en peligro por los fuegos. Aparte de la amenaza actual, los animales tendrán que vérselos con la destrucción de su hábitat a largo plazo.

No se sabe exactamente aún cuántas especies están en peligro de haberse extinguido para siempre, dijo a DW Roberto Maldonado, experto para Latinoamérica del WWF, porque la mayoría de las especies todavía no es conocida. Sin embargo, se conoce a algunos animales que están en peligro de desaparecer de la faz de la Tierra. Por ejemplo, el tití de Milton, que no se descubrió sino hasta el año 2010. Esta especie es un ejemplo representativo para varios primates en el Amazonas que viven en un hábitat muy pequeño. Si se tala ese territorio, su tierra natal desaparece, dice el experto. Y, junto con su hogar, la especie entera.

Animales con un hábitat especial en peligro. El profesor Matthias Glaubrecht, experto en biodiversidad de la Universidad de Hamburgo, explicó en entrevista con DW que "el problema es que hay muchos animales en el Amazonas que viven en un hábitat muy pequeño, y esos animales se especializaron en vivir en plantas específicas. Si se queman esas plantas, los animales se quedarán sin hogar”.

No pueden caminar a "la próxima casa”, porque allí ya viven también animales muy especializados, subraya Glaubrecht. La consecuencia: "Perdemos a esas especies.”

Aparte del tití de Milton, también el águila arpía y el manatí amazónico, están en peligro de extinción, según el WWF. Y, por lo menos en parte, también el caimán negro, dice Maldonado. Además, podrían morir muchas especies invertebradas desconocidas, añade Glaubrecht. Pero según él no se puede decir cuántas serían exactamente: "No sabemos qué perdemos en este momento, pero es mucho, y no nos podemos permitir perder ese ecosistema”, alerta el experto.

No hay estrategias para sobrevivir en los incendios. Los animales del Amazonas no están acostumbrados a incendios como los actuales. "En una región en la que normalmente no hay incendios, las plantas y los animales no tienen una estrategia para adaptarse”, dice Glaubrecht. Es diferente en otras selvas, por ejemplo, en las regiones secas de Australia, en las que los incendios regulares son parte del ecosistema. En ese país, distintos pastos, por ejemplo, desarrollaron raíces muy profundas que no son afectadas por el fuego y que los ayudan a recuperarse después.

"Pero no hay adaptaciones similares en el Amazonas”, añade Glaubrecht. Ni en las plantas, ni en los animales. Allí, los animales solo pueden huir. "Todos los animales que pueden, intentan escaparse. Pero eso no funciona”, explica Maldonado, porque el hábitat de los animales está destruido para siempre. Es decir, no pueden volver ni vivir en otro lugar.

Consecuencias a corto y a largo plazo. Maldonado habla de dos efectos de los incendios: Por un lado, los incendios son una amenaza directa porque arde la selva, el hábitat de los animales. Y, por otro lado, la región está destruida y cambiada para siempre. El experto en biodiversidad Glaubrecht, por su parte, destaca que "un gran problema es que la selva necesita aproximadamente 200 años para recuperarse, aunque se la deje en paz”.

Reconstruir la selva durará aún más tiempo, cientos o miles de años, explica. E incluso si eso fuese exitoso, no sería la misma selva originaria. "Hablamos de miles de años de evolución. Está destruido irreparablemente.”

Responsable de esto, según Glaubrecht, también es la política del presidente brasileño, Jair Bolsonaro: "Los territorios que arden ya se habían talados antes, para hacer sitio a cultivos. Es decir que ya destruyeron el fundamento del hábitat de los animales antes de los incendios.”

El fuego aumenta la destrucción. "Sabemos que los animales y las plantas están conectados estrechamente dentro del ecosistema. Si se saca un hilo después del otro, la red se romperá”, añade el experto.