Los 14,8 millones de lempiras (más de US$700 mil) sustraídos del Fondo de Prestaciones Sociales de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (FPSENEE), mediante una espectacular estafa, fueron repartidos entre cuatro miembros de la banda que planificó y ejecutó el fraude.

Bajo la condición de mantener sus nombres en reserva, ejecutivos del Banco Atlántida, que certificó el documento a nombre de una persona ya fallecida y que luego fue depositado y cobrado en otra agencia, brindaron detalles de esta irregular transacción.

El millonario cheque, a nombre de Max Geovanny Flores Torres, quien murió en 2011, fue certificado el 29 de julio pasado en un autobanco del Banco Atlántida cerca del aeropuerto Toncontín, de la capital. El cheque, con registro 22997, se certificó a las 9:56 de la mañana del 29 de julio, de acuerdo a un directivo de la entidad, quien aseguró que el estafador llegó en una motocicleta a realizar la transacción.

La persona, que usó la identidad de Flores Torres, depositó el título valor en otro banco en esa misma fecha y esperó a que el documento pasara a la Cámara de Compensación del Banco Central de Honduras (BCH). Tras hacerse una revisión de disposición de fondos de la cuenta 1100125804 del FPSENEE, el cheque fue avalado en la Cámara de Compensación y así el dinero quedó liberado para ser cobrado. Los ejecutivos del banco dijeron a El Heraldo que el otro banco “forzó” el cheque en el proceso de la cámara de compensación, ya que no lo revisó con una máquina lectora que determina si tiene banda de seguridad y colocó digitalmente los datos secretos del mismo.

La banda de los 4. El 30 de julio a las 2:47 de la tarde, el estafador se hizo presente al segundo banco para cobrar el dinero. Retiró en efectivo 4 millones de lempiras (US$192 mil) y el resto, 10 millones (US$481 mil), se repartieron entre otras tres personas que los recibieron en tres cheques. En la cuenta bancaria del segundo banco solo quedaron aproximadamente 85 mil lempiras (US$4.000). Así, en una operación de menos de dos días, los astutos delincuentes culminaron su marrullería que les dejó 14 millones de lempiras (US$673 mil) en sus bolsillos.

El video del ingreso de estas cuatro personas al segundo banco para retirar el dinero es una de las pruebas que piensan pedir las autoridades que investigan el delito. La apertura de la cuenta bancaria a nombre de Max Geovanny Flores Torres en el segundo banco se hizo el 29 de julio, es decir, el mismos día en que se certificó y depositó en cheque. Según los directivos del banco, el embaucador presentó al segundo banco una supuesta constancia de la Secretaría del Trabajo en la que se certificaba que Max Geovanny Flores Torres había ganado una demanda laboral al FPSENEE y así justificar el millonario depósito que realizaría.

Igualmente, cuando se llamó el 30 de julio al número 2235-2346 que corresponde al FPSENEE para preguntar la razón de la emisión del cheque, un persona identificada como “César Flores” indicó que el fondo había perdido una demanda de trabajo y por eso se erogaban los 14.8 millones, aseguraron los ejecutivos del banco. No obstante, la Secretaría General de Ministerio del Trabajo confirmó a El Heraldo que esta dependencia no emite ninguna certificación sobre resoluciones de demanda, por lo que es imposible que se le haya extendido tal documento a quien se hizo pasar por Max Geovanny Flores Torres.

El nombre que se usó para cometer el fraude corresponde a un exempleado de la Secretaría de Obras Públicas, Transporte y Vivienda (Soptravi) que murió el 26 de marzo de 2011 en Sabá, Colón, a los 43 años.

Flores Torres, quien nunca trabajó en la ENEE, fue enterrado el 29 de marzo de 2011 en el cementerio Amor Eterno de la colonia La Era, en la capital.

El FPSENEE fue creado en 1986 como órgano de auxilio financiero a los empleados de la ENEE. Los trabajadores aportan un porcentaje del salario a este fondo y la ENEE entrega otra parte en concepto de cuota patronal. FPSENEE sabía de la estafa

Directivos del FPSENEE aseguraron que se dieron cuenta de la estafa hasta el 2 de agosto, cuando revisaron un estado de cuenta de los fondos que tienen en el banco. Pero los ejecutivos del banco desmintieron que el FPSENEE no supiera de que se había hecho el débito de los 14,8 millones de lempiras desde el primer momento porque en varias oportunidades una persona con acceso a revisar en línea el estado de cuenta de ese ente de prestaciones lo hizo el 29 de julio, es decir el día en que se certificó el cheque.

Los ejecutivos del banco tienen en su poder un registro de las oportunidades en las que con la clave de acceso de un miembro del FPSENEE se ingresó al sistema de banca en línea para verificar el saldo de la cuenta. A las 9:42 de la mañana del 29 de julio se usó nuevamente la clave y se revisó el saldo de la cuenta. Esto quiere decir que la revisión se hizo 14 minutos antes de que el cheque se certificara y, por ende, que los 14.8 millones de lempiras fueran congelados.

Ese mismo día, a las 2:36 de la tarde y 2:47 de la tarde, nuevamente se accedió al estado de cuenta y, según los directivos del banco, se pudo constatar que ya se habían apartado los 14.8 millones para su posterior débito. Una vez más, el viernes 2 de agosto, cuando el dinero ya había sido cobrado en el segundo banco, se ingresa al estado de cuenta con la clave del miembro del FPSENEE en unas 20 oportunidades, por lo que “no es posible que se diga que no sabían que el dinero estaba debitado”, dijo uno de los ejecutivos del banco. La alerta de que se debitaron los 14.8 millones de lempiras la da el FPSENEE hasta que el mismo viernes a la 1:53 de la tarde alguien, con otra clave de acceso del fondo, revisa el estado de cuenta.