Una millonaria estafa que parece inspirada en un guión de Hollywood se cometió contra una unidad de pensiones de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) y sobre ella el Ministerio Público (MP) ya inició una investigación.

Un habilidoso embaucador cobró, con la identidad de una persona supuestamente muerta, 14,8 millones de lempiras (US$693.000) de la partida del Fondo de Prestaciones Sociales de la ENEE (FPSENEE), según documentación en poder de El Heraldo. La forma en que se cometió este crimen evoca la película “Atrápame si puedes”, en la que Frank Abagnale (Leonardo DiCaprio) falsifica centenares de cheques para cobrar millonarias sumas en varios bancos, mientras el agente Carl Hanratty (Tom Hanks) lo busca desesperadamente hasta darle captura.

En este crimen, sin embargo, no se hizo ningún disparo, no hubo violencia para salir con el botín, solo la astucia de una mafia que hizo una triangulación en la que se ven involucrados la ENEE y dos bancos de la capital. Ahora las autoridades están tras la pista del “muerto millonario” que se burló de los controles bancarios para hacerse rico en un abrir y cerrar de ojos. La ENEE hace un aporte financiero directo a esta dependencia de prestaciones, por lo que recursos del pueblo también se vieron afectados con esta estafa.

La gran estafa. La estafa se diseñó con un complejo entramado y ahora afloran algunas pistas y supone un reto para que las mentes de investigadores desentrañen este delito financiero. El 29 de julio pasado una persona que se identificó como Max Geovanny Flores Torres se presentó a un autobanco de una agencia de la capital cercana al aeropuerto Toncontín para certificar el cheque 22997 del FPSENEE por valor de 14.810.320 lempiras (US$712.891), que fue emitido ese mismo día. Además del cheque, el estafador también presentó una orden de certificado de cheque con fecha 29 de julio de 2013 en el que aparece el sello del FPSENEE y cinco firmas. En esta misma orden consta que el cajero que hizo la operación de certificado está registrado con la clave A053. La entidad financiera finalmente refrendó el cheque y le colocó cinco sellos en la parte frontal y otros tres sellos en la parte del revés, que dicen “certificado”. En los autobancos no se permiten transacciones superiores a 100 mil lempiras (US$4.813). Posteriormente, el estafador procedió a depositar el cheque certificado el mismo 29 de julio en una cuenta de ahorro en otro banco a nombre de la misma persona muerta.

Cuando un banco recibe un cheque certificado lo tiene que remitir a la cámara de compensación del Banco Central de Honduras para que verifique que tiene fondos y que las firmas son reales. Por tratarse de una cifra millonaria, el proceso en la cámara de compensación tarda entre 3 a 7 días.

Quien cometió la estafa no habría actuado solo, ya que, según sospechas, se requiere de la participación de varias personas para realizar una operación de fraude que venza las medidas de seguridad bancaria.

Quien cometió la estafa no habría actuado solo, ya que, según sospechas, se requiere de la participación de varias personas para realizar una operación de fraude que venza las medidas de seguridad bancaria. Todavía no se ha establecido si el dinero que fue depositado mediante cheque en la segunda agencia bancaria se retiró, pero para el FPSENEE ya representa una pérdida porque esa cuantía le fue debitada. El FPSENEE no se había percatado de la operación si no hasta que el banco donde tiene depositado sus fondos le envió un estado de su cuenta 1100125804 y ahí constaba que se había ejecutado el débito por los 14,8 millones de lempiras.

Los miembros de la junta directiva del FPSENEE aseguran que nadie aprobó ese desembolso y al hacer algunas indagaciones corroboran que el nombre de la persona que retiró los fondos esta muerta, pues se cotejó su acta de nacimiento y su certificado de defunción en el Registro Nacional de las Personas (RNP). En efecto, Max Geovany Flores Torres, con número de identidad 0801-1970-01070, nació el 18 de marzo de 1968 en Tegucigalpa, de acuerdo a su acta de nacimiento, pero murió aparentemente de un infarto el 26 de marzo de 2011 en Sabá, Colón, cuando tenía 43 años, de acuerdo a lo que se certifica en su acta de defunción número 0801-2011-01312.

A Flores Torres le hicieron su funeral, lo lloraron y lo sepultaron en el cementerio Amor Eterno en la colonia La Era, de la capital, donde El Heraldo constató que se encuentra sepultado. Flores Torres tenía 2 años, con 3 meses y 27 días de muerto cuando alguien, el 29 de julio anterior, aparentemente usó sus documentos personales para cobrar el cheque.

El cheque certificado en la primera agencia bancaria tiene dos supuestas firmas de las cinco autorizadas para extender tales documentos y el Ministerio Público investiga si esas rúbricas son reales o falsas. Las rúbricas que se habrían falsificado son las de la administradora del FPSENEE, Gloria Georgina Rodríguez Hernández, e Ingrid Varinia Suazo García, miembro del ente colegiado. El Heraldo le envió una serie de preguntas a Ingrid Suazo en su correo electrónico para que diera su versión de los hechos, luego de que infructuosamente se llamara al teléfono 2235-2946, número de contacto de ella.

La junta directiva del Fondo de Pensiones de la ENEE es presidida por el gerente de la estatal, Emil Hawitt, quien es representado en ese órgano por su asesor, José Edgardo Ramos Finos. Este último funcionario también tiene registrada su firma para autorizar la emisión de cheques. El presidente del Sindicato de Trabajadores de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica, Miguel Aguilar, igualmente compone la junta directiva del FPSENEE, y por consiguiente es de los facultados para firmar cheques. Familiares del fallecido confirmaron que Flores Torres nunca trabajó en la ENEE y que laboraba en la Secretaría de Obras Públicas, Transporte y Vivienda (Soptravi).

El Fondo de Prestaciones Sociales de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica fue creado, gracias al contrato colectivo, en 1986 como un ente financiero en el que la estatal y empleados hacen aportaciones y luego de que el trabajador deja de laborar en la institución recibe una jubilación. También el FPSENEE es usado para emitir préstamos a los empleados y los intereses que generan los créditos son usados para fortalecer el fondo a fin de que siempre haya recursos para prestaciones.

Denuncia. El FPSENEE presentó una denuncia por estafa ante en la Unidad de Trámite Rápido del Ministerio Público por medio de un apoderado legal el 8 de agosto de 2013. En la denuncia, con registro de ingreso 8014-2013, y que está en poder de El Heraldo, se hace una relación de hechos de la estafa y se solicita que varias dependencias hagan algunas diligencias para esclarecer el caso.

Como pruebas se presentaron el acta de nacimiento y de defunción de Flores Torres. En el Registro Civil Municipal del Distrito Central se establece que Max Geovanny Flores Torres fue enterrado en el cementerio Amor Eterno de la colonia La Era de la capital, dice la denuncia. Al Ministerio Público se le pide en la denuncia que libre oficios al Registro Nacional de las Personas para que “certifique la existencia legal del señor Max Geovanny Flores Torres y en su caso todo lo relacionado con sus direcciones y estado civil”.

Otra demanda que se hace al ente acusador es que haga pruebas caligráficas de las firmas que aparecen en el cheque para determinar si son originales o falsas. También se pide a la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) que informe sobre los antecedentes de Flores Torres.

“Es obvio que el banco ha sido engañado, por lo tanto lo han estafado, pero el Fondo de Prestaciones Sociales de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica no ha participado de ninguna manera en tal delito”, dice la denuncia.

Murió de un paro. Según familiares de Max Geovanny Flores Torres, este murió debido a un paro cardiaco cuando cambiaba una llanta de un carro en Sabá, Colón, adonde fue enviado a una actividad de su trabajo. Flores Torres era diabético y se tomó una pastilla para controlar el nivel de azúcar en la sangre en horas de la mañana del 26 de marzo.

Pero el esfuerzo por cambiar el neumático lo pudo haber afectado y finalmente el corazón colapsó, relató Rafael Flores, hermano del infortunado. Cuando un cheque se certifica el banco revisa que las firmas sean originales y que el papel en el que se elabora la letra de cambio es fidedigno. Normalmente, cuando un cheque tiene un valor millonario, ejecutivos del banco participan en el cotejamiento del mismo, pero al parecer fallaron varios controles internos del ente de crédito y ahorro.

Según supo El Heraldo, al menos dos personas ya han ido a declarar a la unidad de Delitos Financieros de la DNIC. La Fiscalía de Delitos Comunes, adonde se reasignó la denuncia, tiene previsto pedir a las agencias bancarias involucradas en el delito los videos de seguridad donde se registró cuando la persona llegó a certificar el cheque en el primer banco y luego hizo el depósito en el segundo.

Fallas. La Comisión Nacional de Bancos y Seguros también hace lo propio para investigar por qué un banco permite que una persona retire fondos con documentos de alguien muerto y por qué el segundo ente bancario tiene habilitada una cuenta de ahorros a nombre de este mismo fallecido. En el sistema bancario nacional son raras las estafas millonarias mediante falsificación de firmas en cheques debido a los rigurosos controles que se imponen en estas instituciones, por lo que los afectados consideran inaudito la forma en sucedió el fraude.

Este millonaria estafa ha generado malestar en una enorme cantidad de empleados de la ENEE que exigen que se sancione a los corruptos que permitieron el delito. Las autoridades de la ENEE y el sindicato han querido mantener bajo secretividad este escándalo para poder solucionarlo sin generar polémica.