Desde hace un año, el grupo de investigación en biocatalizadores de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Icesi (Cali, Colombia), liderado por el profesor Aram Joel Panay, viene adelantando el proyecto “Biorremediación con bacterias degradadoras de contaminantes” que tiene como uno de sus objetivos identificar bacterias capaces de degradar el cianuro.

El cianuro es una sustancia altamente toxica para todos los seres vivos, ampliamente usada en la explotación minera del oro. En Colombia actualmente se producen en el año 40 toneladas de oro, y como parte del plan de desarrollo del gobierno nacional se espera que esté número se duplique para el 2019.

En la actualidad, gran parte de la extracción de oro en el país se hace de forma artesanal, en minas a cielo abierto, y en la mayoría de los casos, las aguas residuales de este proceso no son tratadas apropiadamente y el exceso de cianuro es vertido a los ríos de las regiones mineras. Esta práctica tiene efectos adversos sobre la biodiversidad del país y pone en riesgo la salud de los habitantes de las regiones afectadas.

En el caso del cianuro, el objetivo del proyecto era identificar bacterias capaces de subsistir usando el cianuro como fuente de alimento. Como parte de su proyecto de grado, la estudiante Catalina Mosquera diseñó una estrategia para aislar este tipo de bacterias. Inicialmente, la idea era ingresar a las zonas de actividad minera, sin embargo, se prefirió optar por una alternativa más segura y que permitiera aprovechar un proceso artesanal de la región, la producción de almidón de yuca.

“La yuca es la tercera fuente de carbohidratos en los países en vía de desarrollo después del arroz y el maíz. Además, es “la biorremediación es el uso de seres vivos como microorganismos o plantas capaces de utilizar un contaminante para su subsistencia y así reducir los niveles del mismo en el medio ambiente” una de las 110 familias de plantas conocidas que produce cianuro”

Esto es sabido desde tiempos inmemorables por las comunidades indígenas, así como también, la forma de eliminarlo para hacer el almidón completamente apto para el consumo humano. El proceso consiste en rayar la yuca, separar el almidón de las partes duras de la raíz y dejar que el almidón se fermente en tanques durante varios días.

En esta etapa del proceso varios microorganismos se encargan de liberar el cianuro y este a su vez se evapora dejando el producto final totalmente libre de cianuro. Precisamente en los tanques de fermentación de estas microempresas que producen almidón de yuca se logró encontrar bacterias capaces de crecer en medios donde la única fuente de carbono era el cianuro. Con estos microorganismos se ha logrado medir una remoción de cianuro del 98%.