En un discurso leído en su nombre por el canciller brasileño, Celso Amorim, en el Foro Económico de Davos, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que debió permanecer en su país por orden médica tras sufrir una crisis de hipertensión, abogó por “reinventar el mundo y las instituciones”, porque está convencido de que “otro mundo es posible”.

Del mismo modo, Lula hizo hincapié en que se debe generar un cambio de modelo a la brevedad.

“No soy apocalíptico, al revés, soy optimista, más que nunca nuestro destino está en nuestras manos", expresó.

Este discurso se transmitió tras ser galardonado con el Premio al Estadista Global- el primero en su categoría- por el ex secretario de las Naciones Unidas Kofi Annan, quien destacó su permanente optimismo y su capacidad de liderazgo que radica en un largo camino desde una infancia de pobreza hasta convertirse en un estadista respetado en todo el mundo.

Annan describió su labor como inspiradora y en tanto finalizó manifestando que "bajo la égida de Lula, Brasil se ha convertido en un país más próspero, más igualitario y más saludable".

Al respecto, los organizadores del Foro, quisieron honrar los ocho años de gobierno de Lula, que terminan este año y el liderazgo que ha demostrado en el mundo.

Además de agradecer el premio en términos personales, lo asumió como un galardón entregado en conjunto a su país, a su juicio, ha demostrado al mundo que se puede crecer y mejorar de otra manera.

"Es el momento de reinventar el mundo y las instituciones. El mundo ha perdido la capacidad de crear y soñar y debemos recuperarla", afirmó.

En tanto, según Lula, una de las principales formas para lograrlo es: "establecer regulaciones claras para evitar riesgos absurdos que nos lleven a otra crisis", sostuvo.

El presidente carioca está convencido de que a pesar de la recesión económica y financiera que azotó al mundo el año pasado, nada profundo se ha hecho para modificar las estructuras establecidas, por eso hizo un llamamiento a la acción, al cambio y a la regulación.

"El año pasado vimos dónde nos puede llevar la especulación financiera. ¿Cuántas crisis son necesarias para que cambiemos?. ¿Cuántas hecatombes tienen que ocurrir para que decidamos hacer lo correcto?", se cuestionó.

"Otro mundo y otro camino son posibles", reafirmó, usando el eslogan creado por el movimiento antiglobalización, y sugirió, basado en su propia experiencia, que "la mejor política de desarrollo es la lucha contra la pobreza".

De esta misma forma, el mandatario brasileño adjudica el éxito de este país en los últimos siete años, en la lucha que se ha librado contra la pobreza en el centro.

Posteriormente, detalló los logros de sus dos legislaturas, que terminan a final del 2010:

"En estos siete años 31 millones de brasileños entraron en la clase media; 20 millones salieron de los rangos de la pobreza; disminuimos considerablemente los daños causados al medio ambiente; dejamos de ser deudores para prestar dinero a las instituciones internacionales; y estamos en camino de ser la quinta economía del mundo", según declaraciones reproducidas por El Nacional.

"Una casa sólo es fuerte cuando es de todos", añadió el mandatario, quien además agregó que según él, "Brasil fue uno de los últimos países en entrar en crisis y uno de los primeros en salir de ella gracias a esa misma política", añadió.