El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, llegó en la noche de este domingo a Brasilia para inspeccionar los graves destrozos provocados por radicales bolsonaristas en las sedes de los tres poderes del país.

El dirigente progresista vio en primera persona el reguero de destrucción dejado por simpatizantes del exgobernante Jair Bolsonaro en el Palacio de Planalto, sede del Gobierno, según imágenes de las televisiones.

Manifestantes rompieron ventanas y vandalizaron el Congreso de Brasil mientras la policía lanzaba bombas lacrimógenas: miles de bolsonaristas sembraron caos este domingo en la capital de Brasil.

En el edificio modernista que alberga el Senado y la Cámara de Diputados de Brasil, una marea humana vestida en verde y amarillo, escaló la rampa que accede al techo y penetró hasta las oficinas legislativas, según imágenes difundidas por medios pero también lo observado por la AFP.

En los vidrios de la fachada que por momentos quedaron en pie los seguidores del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro inscribieron algunas de sus demandas: "Intervención ya", dirigida a los militares.

Human Rights Watch (HRW) culpó a la "campaña" de descrédito del expresidente Jair Bolsonaro contra la democracia por haber contribuido a alentar los actos violentos de sus seguidores de este domingo.

"Este ataque es el resultado de una campaña del expresidente Jair Bolsonaro y sus aliados para socavar los principios democráticos y difundir alegaciones infundadas de fraude electoral", dijo en un comunicado la directora interina para las Américas de HRW, Tamara Taraciuk Broner.

Para HRW, los "actos de violencia y vandalismo" ocurridos en Brasilia, cuando miles de simpatizantes de Bolsonaro invadieron y causaron cuantiosos daños en el Congreso, la Presidencia y la Corte Suprema, "constituyen un ataque inaceptable contra las instituciones".

El ex presidente brasileño Jair Bolsonaro, quien se encuentra en Estados Unidos, reprobó este domingo de forma tibia el intento de golpe de Estado promovido por sus simpatizantes radicales, que invadieron las sedes de los tres poderes en Brasilia.

"Las manifestaciones pacíficas, dentro de la ley, son parte de la democracia. Sin embargo, el vandalismo y las invasiones de edificios públicos como las ocurridas hoy, así como las practicadas por la izquierda en 2013 y 2017, escapan a la norma", manifestó el exmandatario en sus redes sociales.

Human Rights Watch (HRW) culpó a la "campaña" de descrédito del expresidente Jair Bolsonaro contra la democracia por haber contribuido a alentar los actos violentos de sus seguidores de este domingo.

Casi 200 partidarios del ex presidente brasileño Jair Bolsonaro fueron detenidos este domingo por invadir y destrozar las sedes del Congreso, la Presidencia y la Corte Suprema para intentar derrocar al mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, informó el ministro de Justicia, Flávio Dino.

"Tenemos casi 200 personas detenidas en flagrancia y los arrestos continuarán en las próximas horas", declaró Dino en una rueda de prensa en Brasilia.

El ministro informó además de que se han decomisado 40 autobuses que llegaron a la capital brasileña en las últimas horas con cientos de bolsonaristas radicales y que identificaron a los "financiadores" que hicieron posible esos viajes desde distintos puntos del país.

El expresidente de Brasil Jair Bolsonaro permanece en Florida (EE.UU.) sin que se tengan noticias precisas de él, salvo videos y fotos compartidas en redes sociales donde se le sosegado, mientras seguidores suyos invadieron este domingo la sede del Congreso Nacional, así como las sedes del Tribunal Supremo y el palacio de Planalto, sede del Ejecutivo.

Bolsonaro, que evadió la ceremonia de investidura de su sucesor, Luiz Inácio Lula da Silva, celebrada el 1 de enero pasado, ya visitó Florida en 2020 y en esa ocasión se alojó en el club Mar-a-Lago del expresidente estadounidense Donald Trump (2017-2021), en Palm Beach.

00:35  Biden califica de "escandalosa" la violencia pro Bolsonaro

El presidente estadounidense, Joe Biden, calificó de "escandaloso" el asalto a edificios gubernamentales en Brasil por parte de una turba favorable al expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro.

Es el primer comentario en público de Biden, quien se encuentra de viaje por El Paso, estado de Texas (sur), en la frontera con México, desde que cientos de seguidores radicales de Bolsonaro irrumpieron en el Congreso, el Tribunal Supremo y el Palacio presidencial en Brasilia.

Los manifestantes protestan contra el regreso al poder del izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, quien derrotó a Bolsonaro en las urnas en octubre pasado y asumió hace una semana el cargo.

Gobernantes latinoamericanos condenaron este domingo el asalto de simpatizantes del expresidente ultraderechista brasileño Jair Bolsonaro al Congreso, el Tribunal Supremo y el palacio presidencial, y expresaron su apoyo al mandatario Luiz Inácio Lula da Silva.

El presidente argentino Alberto Fernández expresó su solidaridad con Lula "frente a este intento de golpe de Estado" y llamó a la región a unirse contra "la reacción antidemocrática".

El mexicano Andrés López Obrador se pronunció contra el "reprobable y antidemocrático intento golpista de los conservadores de Brasil azuzados por la cúpula del poder oligárquico, sus voceros y fanáticos", mientras el colombiano Gustavo Petro tuiteó: "el fascismo decide dar un golpe".

También en Twitter el mandatario venezolano Nicolás Maduro rechazó "de manera categórica la violencia generada por los grupos neofascistas de Bolsonaro", y el chileno Gabriel Boric calificó el ataque de "impresentable".