La canciller alemana Angela Merkel y su principal rival, el candidato socialdemócrata Peer Streinbrück, quemaron este sábado, en la víspera de los comicios generales, sus últimos cartuchos para movilizar a su electorado y pedir el voto de los indecisos.

La canciller participó en un mitin en Berlín y asistirá en la tarde a una última manifestación en Stalsund, en el noreste de Alemania, mientras que Steinbrück estuvo en un mitin en Fráncfort en el que respondió preguntas de los asistentes.

Merkel pidió este sábado el voto para lograr un "mandato fuerte" que le permita gobernar cuatro años más y mantener "una Alemania fuerte, un país que es respetado en Europa y que defiende sus intereses en el mundo", y volvió a rechazar expresamente la emisión de eurobonos como alternativa para hacer frente a la crisis de la deuda.

Steinbrük, por su parte, dijo que Alemania tiene una responsabilidad con Europa y por ello está obligada a ayudar a los países en crisis.

Sin embargo, los temas fundamentales de la recta final de la campaña tienen más que ver con asuntos internos que con la política europea.

Las encuestas ven una clara ventaja de Merkel y su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU) sumada a su ala bávara la Unión Socialcristiana (CSU), pero dejan abierta la pregunta acerca de si podrá continuar su coalición con el Partido Liberal (FDP).

La mayoría de los sondeos ven un empate técnico entre los partidos de gobierno y los partidos de oposición y sólo una le da una ventaja a la actual coalición -de un punto- que es menor que el margen de error.

El FDP está luchando prácticamente por su supervivencia pues las encuestas lo ven muy cerca del umbral mínimo para entrar al Parlamento, que es del 5%.

En ese contexto, los liberales han optado por pedir el voto diciendo que sólo con ellos se puede garantizar la continuidad de Merkel en el Gobierno

Los euroescépticos de Alternativa por Alemania (AfD), por su parte, podrían dar la sorpresa entrando en el Parlamento, lo que muy probablemente dejaría sin mayoría a la coalición actual.

El Partido Socialdemócrata (SPD) y Steinbrück han fijado como meta electoral formar una alianza con Los Verdes, lo que todos los sondeos ven como muy improbable.

Merkel, por su parte, tiene como meta continuar su coalición con el FDP. De no conseguirlo, tendría la opción de reeditar la gran coalición con el SPD que gobernó Alemania entre 2005 y 2009.

El SPD y Steinbrück no se resignan a ese panorama y su lema en los últimos días ha sido luchar hasta el momento del cierre de los colegios electorales, mostrando ante todo las diferencias programáticas frente al actual Gobierno.

"La señora Merkel y la CDU han tratado de que en esta campaña no se hable de política y que la gente piense sólo en asuntos secundarios, pero entre nosotros hay diferencias", dijo Steinbrück, para luego recordar algunos puntos de su programa.

Los mayores aplausos en el mitin de este sábado los consiguió Steinbrück cuando habló de hacer que "los bancos contribuyan a pagar la crisis que ellos han generado".

El candidato socialdemócrata también defendió sus planes de subidas fiscales para "el 5% más rico", lo que justificó por la necesidad de ingresos adicionales para financiar inversiones en educación, infraestructura y para aliviar la situación financiera de los municipios.

El tema fiscal es uno en los que hay diferencias más claras entre Gobierno y oposición y Merkel reitera continuamente que las subidas de impuestas amenazan el empleo lo que a la postre perjudicaría también la recaudación.

La gran basa de los socialdemócratas, es una lucha que parece desesperada, son los indecisos que, según diversas encuestas, son cerca del 30% de los electores.

Según la secretaria general del SPD, Andrea Nahles, hay estudios que muestran que potenciales votantes, especialmente socialdemócratas, tienden a decidir su voto a última hora.