La Organización de Estados Americanos (OEA) ha certificado la destrucción de 10.920 armas de fuego en Costa Rica desde el año 2011, según informó el ministerio de Relaciones Exteriores de este país.

Las armas destruidas forman parte del arsenal acumulado por la policía costarricense en la detención de delincuentes.

Desde el 2011 se han realizado cinco fases de destrucción de las armas, así como la eliminación de más de un millón de municiones, todo bajo la supervisión y métodos de la OEA.

Este programa de destrucción tiene como marco la Convención Interamericana contra la Fabricación y el Tráfico Ilícito de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y Otros Materiales Relacionados (CIFTA).

Este programa de destrucción de armas de fuego en Costa Rica tiene como objetivo prevenir pérdidas y desvíos en la posesión de los objetos incautados, así como evitar su tráfico.